ESPECIALES › CUANDO VOLVIMOS A VOTAR > EL PI DE OSCAR ALENDE FUE LA TERCERA FUERZA

Aquella patota del Doctor

 Por Fernando Cibeira

En una elección extremadamente polarizada como fue la de 1983, el Partido Intransigente se quedó con el lugar de la tercera fuerza, gracias a la estrategia de plantear la fórmula Oscar Alende-Lisandro Viale como una alternativa por izquierda a la hegemonía PJ-UCR. Ese tercer lugar le sirvió como trampolín al millón de votos que conseguirían dos años después en las legislativas de 1985. Además, abrió una brecha –la del partido de centroizquierda “nacional y popular”– que años más tarde ocuparían, incluso con más suceso, el Frente Grande y luego el Frepaso.

El PI obtuvo el 2,34 por ciento (unos 350 mil votos) y cuatro bancas para diputado nacional. El tercer puesto, bastante lejos de las dos principales fuerzas, no dejó conformes a muchos de los integrantes de “la patota del Doctor”. “Es que las encuestas nos daban mejor”, explica Oscar Valdovinos, dirigente histórico del PI que hoy ocupa un puesto en el directorio del Banco Provincia. Y no era un problema de números mentirosos, sus sondeos también le daban por encima. Según Valdovinos, el problema era que la ciencia de las encuestas recién comenzaba a desarrollarse y confundían imagen positiva e intención de voto, una confusión que Alende sufriría toda su vida.

Valdovinos recuerda una anécdota de aquella época de campaña. “Teníamos que ir de una provincia a la otra y nos subimos a un avión de apuro, cuando ya estaba todo el mundo sentado. Bastó que la gente viera aparecer a Alende para que empezaran a aplaudirlo. Cuando nos ubicamos en nuestros asientos, el Doctor me miró y me dijo: ‘Nunca entenderé por qué estas personas que me aplauden no me votan’.”

El cierre de campaña fue en Plaza Once, que a partir de allí se convertiría en un lugar emblemático para los actos del PI. Juntaron 50 mil personas, una cifra hoy inalcanzable para la mayoría de los partidos políticos. La convocatoria se convirtió en mítica para la militancia: con los años, todos decían haber estado aquella tarde frente a la Plaza Miserere. “Es que teníamos mucha juventud, nuestros afiliados eran jóvenes que se movilizaban”, explica Raúl “Copete” Rabanaque Caballero, electo diputado por el PI en Capital Federal en 1983 y que luego daría varios volantazos en su carrera política.

La convocatoria tenía mucho de desafío: era la primera vez que el Partido Intransigente concurría solo a una elección. Era una fuerza que tenía su origen en varios desprendimientos. Primero, cuando la UCR se dividió en la UCR del Pueblo y la UCR Intransigente, que comandaron Arturo Frondizi y Alende, proclive a acordar con el peronismo proscripto. Años después, Frondizi se abrió y formó el MID. En 1972, la dictadura de Lanusse resolvió que la única UCR era la tradicional Del Pueblo. La UCRI, entonces, se convirtió en PI.

Las referencias ideológicas eran al radicalismo yrigoyenista, el del grupo Forja de Arturo Jauretche y Gabriel del Mazo y sus continuadores como Moisés Lebensohn, cercano al peronismo. “El Bisonte” Alende, aun antes de que lo propalara Raúl Alfonsín, fue un entusiasta de la idea del Tercer Movimiento Histórico, continuador de la línea Yrigoyen-Perón.

Pero con el retorno democrático se sumaron al PI varios desencantados de izquierda. Llegaron del comunismo, del socialismo y de “ambas vertientes guerrilleras que actuaron en los setenta”, según recuerda un dirigente veterano. El PRT, brazo político del ERP, se integró masivamente. Esa conformación que combinaba una línea de izquierda “dura” con otra más de centroizquierda o socialdemócrata generarían varios choques internos, principalmente a la hora de definir las políticas de alianzas.

Con las datos que confirmaban el triunfo de Raúl Alfonsín, el PI distribuyó un comunicado con un reclamo velado de renovación para el PJ. “Esta no es la derrota del justicialismo de Perón y Evita, sino de una dirección partidaria donde hay algunas figuras escasamente representativas del peronismo histórico, como es el caso de Lorenzo Miguel. Nosotros no tenemos diferencias con sectores como la juventud radical ni con el pensamiento yrigoyenista, como tampoco con el pueblo peronista, aunque sí con Isabel Perón y Lorenzo Miguel.”

En 1985, con Alende como primer candidato en provincia de Buenos Aires, el PI se afianzó como la tercera fuerza de los años ochenta. Pero lo que dentro del partido se tomó como un segundo escalón tras el objetivo de una mayoría de nuevo signo terminó siendo su techo. En el ’87 padecieron la irrupción de la renovación peronista y en las presidenciales del ’89 decidieron aliarse a Carlos Menem. Alende falleció en 1996 siendo diputado. Lo que quedó del PI formó parte de los armados que transitaron su misma huella, como el Frepaso, y hoy integra el kirchnerista Frente para la Victoria.

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