ESPECTáCULOS

“La pareja se forma con el mandato de ser feliz”

La actriz y marionetista Ana Alvarado, cofundadora de El Periférico de Objetos, dirige “Gloria y Marcelo”, una puesta impregnada por una ácida visión de la relación de pareja.

 Por Hilda Cabrera

“Tengamos hijos para abandonarlos. Y que lo pasen mal de resentimiento. Y que salgan lastimados a lastimar. Y si pueden hundir el cuchillo hasta el fondo que lo hagan. Nosotros no pudimos ni vamos a poder.” Esto dice Marcelo a la mujer que duerme a su lado. El texto de Guillermo Arengo se hace cargo de pensamiento tan descarnado, mostrando a una pareja de relación inestable y fragmentada. También intérprete junto a Sonia Novello de su ópera prima Gloria y Marcelo, Arengo apresa frases inquietantes, como la que suelta la mujer cuando alude a la facilidad con que devoran algunos seres vivos: “El menosprecio es comprensible, cuando comer no es más que absorber algo que flota sin mayor resistencia delante de su boca”.
Esta obra se puede ver los viernes a las 21, en el Callejón, de Humahuaca 3759. La dirige Ana Alvarado, actriz y marionetista, cofundadora del grupo El Periférico de Objetos (creadores, entre otros, de Máquina Hamlet, Zooedipous y Monteverdi Método Bélico, éste en colaboración con el Ensamble Elyma). Esta artista es además autora y directora de obras infantiles, entre otras El detective y la niña sonámbula, que viene ofreciéndose los domingos a las 17 en el C. C. AdanBuenosAyres, de Parque Avellaneda. Gloria y Marcelo es su primera incursión en la conducción de actores sin objetos. Egresada de Bellas Artes e integrante del Grupo de Titiriteros del San Martín, domina el lenguaje de los objetos y su relación con quienes los manipulan. Pero esta vez dirige sólo a actores y sobre la base de una dramaturgia que se fue “escribiendo” en la escena. Esa fluencia entre intérpretes, autor y director es vital para Alvarado, quien dice necesitar, respecto del texto, libertad y pertenencia: “En El Periférico el autor es a veces Daniel Veronese, y otras los tres (se refiere a Emilio García Wehbi, también cofundador). En Gloria... acordamos una novedad: la actriz interpreta la obra en italiano. Es argentina pero habla muy bien ese idioma, y crea una comunicación muy interesante con el público”, sostiene la directora en diálogo con Página/12.
Este trabajo –que lleva escenografía de Alejandro Bracchi, luces de Fabricio Ballaratti, vestuario de Rosana Bárcena y música de Cecilia Candia– es inédito a nivel nacional, puesto que fue presentado en la modalidad de semimontado en una pequeña localidad cercana a Florencia, a instancias del director Sergio Aguirre, argentino radicado en Italia. “Sergio había preparado un festival chiquito que se llamó Soñando la Argentina”, cuenta Alvarado. “La diferencia es que allí el personaje de la mujer era principal. Todo esto fue muy casual, y en algún momento nos pareció un delirio. Probablemente, Sergio extrañe mucho al país.” El tema en Gloria... es la incomunicación dentro de la pareja, que, como se podrá ver aquí, no se produce por la diferencia de idiomas. El foco está puesto en las “sutiles crueldades”, pero con humor, ácido según Alvarado.
–¿Tiene un significado especial estrenar en este verano?
–Sí, porque es un verano espantoso para muchos. La plata no sobra, pero a nosotros no nos impidió el estreno. Es una obra chica y la falta de subsidios no nos afectó demasiado. De todos modos pedimos apoyo, como hacemos todos los teatreros, pensando que alguna vez algo vamos a recibir.
–¿Cuál es hoy la situación del teatro independiente?
–Los grupos y las salas independientes sufren la falta de subsidios. La esperanza es que la situación se revierta lo antes posible, que lo que se conquistó tan duramente permanezca. En el Callejón cobramos la entrada 5 pesos, que es un precio bajo para el teatro, donde hay gastos fijos a cubrir. Es una decisión del grupo porque nos interesa que la gente venga.
–¿Qué visión tiene del lugar que ocupan el varón y la mujer en la obra?
–El personaje masculino está mostrado en toda su bajeza. El femenino, creo, fue idealizado. Es una historia para quienes ya atravesaron varias parejas, para un público de 30 para arriba, aunque no descarto a los jóvenes con experiencia. El planteo parte de la imposibilidad de disfrutar de cosas sencillas, quizá porque una pareja se forma con un mandato: ser feliz. Un mandato que es social y psicológico, y esto se ve en una escena erótica que no resulta como la imaginaban, porque sus modelos son los profesionales de canales eróticos, y en la comparación llegan a ser patéticos.
–Suele suceder que los conflictos de la convivencia se resuelvan escénicamente de modo cruel...
–Es un recurso que el teatro toma generalmente del cine, y que permite armar una historia redondita, al estilo de algunos films estadounidenses. A veces se utiliza para un toque de posmodernidad. Nosotros decidimos otra cosa. La intención fue meternos en un personaje “descuajeringado”, como Marcelo, pero no mostrarlo como un psicópata, como en el cine. Marcelo y Gloria tienen facetas grotescas, formas muy nuestras.
–¿Por qué esa relación entre lo grotesco y lo argentino?
–Porque está en nuestro teatro, también en los autores más jóvenes, aunque a veces la ocultamos, por pudor o deseo de destacar otra cosa.
–¿Cuáles son los nuevos proyectos de El Periférico...?
–Estamos ensayando dos espectáculos con financiación extranjera que se estrenarán en Viena, Berlín y Avignon. En Austria, Los últimos días de la humanidad, de Karl Krauss, y en Alemania y Francia, Proyecto suicidio, dos temas apropiados para El Periférico. Por eso, creo, me metí con esta obra sobre la relación de pareja. Comparada con las otras es un descanso.
–Su grupo mantiene relación permanente con Europa. ¿A qué se debe?
–El Periférico tiene un nivel de producción alto. Podemos llevar todos los años un nuevo trabajo, y es una garantía para quienes nos financian afuera. Además, a diferencia de lo que sucede acá, donde nos dicen que hacemos teatro europeo, afuera nos consideran superargentinos. Destacan la forma en que tratamos la violencia. En general, el europeo es mucho más estetizante, más elíptico. Máquina Hamlet sorprendió por su frontalidad. El europeo ve en esa violencia historias de vida. Otro tema que los sorprende es la utilización de animales, como la gallina de Zooedipous. Se sabe que es una metáfora, que no la matamos, pero allá es tema de debate. Prevalece la visión seudohumanística.
–Que entre nosotros puede parecer cínica...
–Es que aquí la violencia está continuamente presente. La vemos en la marginación, en la humillación y el dolor de tanta gente desesperada. En una escena de Monteverdi, en la que mi personaje se acercaba al micrófono con su nenito, como si fuera su despojo, no tenía más que pensar en lo que veía en la calle o en el subterráneo. Con las obras que estamos preparando pasa algo semejante. El suicidio deja de ser un drama individual cuando vemos que hay muchísima gente que no imagina su futuro. Descubrimos más cruzamientos con nuestro entorno y cultura, y nos preguntamos de qué habla esta cultura, qué cosas revela y qué otras oculta.

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Alvarado dice que se animó a estrenar en medio del caos del verano.
 
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