SOCIEDAD › DEFINICIONES DE LA NUEVA TITULAR DEL CONSEJO DE LA MUJER

“El fallo no es un tema prioritario”

Gloria del Socorro Abán habló con Página/12 en la víspera del Día de la Mujer: se resistió a discutir el fallo sobre la píldora porque “no es importante”, aunque “no tiene problemas con que se venda”. Como médica, a las mujeres de su pueblo les explica “los métodos naturales”. Habla de los abortos como “genocidio”.

 Por Mariana Carbajal

Aclara que es “totalmente católica”. Contesta que es casada, pero en realidad está divorciada hace muchos años. Habla de los 400.000 abortos clandestinos que se practican en el país como de un “genocidio”. Es médica y en su consultorio recomienda a las mujeres los “métodos naturales” anticonceptivos. No le gusta hablar de “control de la natalidad” y prefiere decir “maternidad y paternidad responsable”. Toda una definición si se tiene en cuenta que se trata de la nueva titular del Consejo Nacional de la Mujer, Gloria del Socorro Abán, salteña y justicialista, a la que Página/12 entrevistó para conocer su pensamiento en vísperas del Día Internacional de la Mujer. Por momentos, Abán suena contradictoria y le cuesta dejar en claro sus posiciones en aspectos clave para el movimiento de mujeres. Como en relación al fallo de la Corte Suprema que esta semana prohibió un anticonceptivo de emergencia: primero se resistió a opinar, después consideró que el máximo tribunal se “apresuró” porque “todavía no está probado que sea abortiva” y finalmente, terminó diciendo que no tiene “problemas con que se venda”.
De esta forma, Abán tuvo su primera discrepancia pública con su jefa directa, la primera dama Hilda “Chiche” Duhalde, quien expresó su pleno acuerdo con la decisión judicial, repudiada por un amplio espectro de profesionales de la salud. Para el movimiento que agrupa a las ONG que trabajan por los derechos de las mujeres, la celebración de hoy estará opacada tanto por el fallo de la Corte como por la declaración de “inconstitucionalidad” de la ley porteña de Salud Reproductiva (ver aparte). Aunque no coincide con ninguna de las dos sentencias, Abán no lo expresa en términos de retrocesos en la lucha por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Tiene 50 años y 3 hijos. Es maestra, asistente social y médica sanitarista, profesión que todavía ejerce una vez por mes en Seclantás, su pueblo natal, escondido en los valles calchaquíes, donde a comienzos de la década del 90 fue elegida intendenta. Su currículum político es extenso: fue senadora provincial, diputada nacional (‘95-’99) y paralelamente desde 1998 está al frente del Consejo Provincial de la Mujer de Salta, cargo que ocupó hasta ahora “siempre ad honorem”, según aclaró en diálogo con este diario. Llegó a la presidencia del CNM por un mecanismo de elección inédito: fue propuesta por la mayoría de las titulares del área mujer provincial a la “señora” “Chiche” Duhalde, de quien ahora depende el organismo.
–¿Qué opina del fallo de la Corte sobre la píldora del día después?
–Creo que hay cosas muchísimo más importantes para tratar cuando pasan cosas tan graves y tan serias en nuestro país.
–¿Pero está de acuerdo con la Corte en considerarla abortiva?
–No le puedo decir si estoy de acuerdo o no sobre algo que para mí no es prioritario.
–Disculpe que insista, pero me gustaría conocer su opinión.
–No me parece que lo importante sea decir si estoy de acuerdo o no, porque si nuestras mujeres no conocen ni mínimamente la información para prevenir los embarazos de un modo natural, menos conocen muchos métodos anticonceptivos y menos tienen acceso a la compra de esa pastilla. Pero no tengo problemas con que se venda... Realmente no podemos decir que es abortiva, porque no está definido. La Corte se apresuró con la sentencia. Tendría que haber visto todos los estudios y debates que hay sobre el tema, y haber escuchado un montón de científicos que tienen una opinión totalmente contraria. Pero lo que hay que hacer es lo que es útil para las mujeres: trabajar para que no ocurran esos 400.000 abortos anuales que se producen en el país y que significan un genocidio.
–¿De qué forma hay que trabajar?
–Con prevención y fundamentalmente, educación. Desde los padres, la sociedad en su conjunto y el Estado. No es que yo esté eludiendo una pregunta. No podemos ponernos a hablar hoy en día, con lo que está pasandoen el país, si prohibimos o no una pastilla, porque hay muchísima gente que no sabe que existe y menos gente la puede comprar. Una vez al mes hago asistencia médica en mi pueblo, y estoy en contacto permanente con las mujeres que sufren cada vez que me vienen a decir: “doctora, me quedé embarazada de nuevo”. Se quieren morir.
–¿Y qué les dice?
–¿Qué les digo? Es una pobreza tan grande ... Están desesperadas porque tienen 7, 10, 12 hijos y yo me siento mal por no haber llegado antes y haberles dicho: “vos podés planificar –que no es lo mismo que control de la natalidad, porque no estoy de acuerdo con eso– y decir: en estos días puedo quedarme embarazada y en éstos no”, explicarles mínimamente los métodos naturales que no tienen ningún costo.
–No tienen costo, pero no son seguros.
–Tienen un gran rango de seguridad.
–Pero no son recomendables si se quiere evitar realmente un embarazo.
–También hay que decirles la información que existe (en materia de anticoncepción), que hay preservativos... La gente no tiene ni la información de cómo es su aparato genital femenino, ni a partir de qué concibe un hijo. ¿Sabe por qué están desesperadas por un nuevo embarazo? Porque no tienen qué darle de comer a ese hijo.
–Desde ese punto de vista, sería importante que el Estado como ocurre en el municipio de Rosario, provea gratuitamente la anticoncepción de emergencia.
–Totalmente de acuerdo. Estamos trabajando en maternidad y paternidad responsable, que es darle a conocer a la mujer todo lo que existe, para que ella decida, para que la pareja decida.
–Cuando habló de la cantidad de mujeres que tienen que recurrir a un aborto, habló de genocidio...
–400.000 abortos anuales, que es lo que tenemos según estadísticas no oficiales, es una cifra terrible. No sé si llamarle genocidio, pero es terrible. Y estamos llegando a esa situación porque no hay una prevención.
–En esas operaciones clandestinas muchas mujeres mueren o resultan con lesiones graves...
–Claro, la mortalidad materna e infantil es uno de los temas que nosotros estamos articulando actualmente con Salud para trabajarlo y es una de nuestras prioridades.
–La mortalidad materna está muy relacionada con la falta de políticas de salud reproductiva. En el país todavía no existe una ley nacional que garantice el acceso a la anticoncepción a toda la población.
–Tenemos que seguir trabajando con leyes de salud reproductiva. Lo que pasa es que hay gran parte de la sociedad que toma este tema como una cuestión de postura antagónicas, que no creo que sean las correctas. Las leyes de este tipo nos tienen que servir para que la gente tenga la información necesaria para decidir.
–Cuando se han tratado proyectos de ley de salud reproductiva en el Congreso fueron cajoneados por presión de la Iglesia Católica, que por ejemplo, se opone a que se distribuyan DIU por considerarlos abortivos. ¿Coincide con esa postura?
–El DIU no es abortivo porque no llega a producirse la implantación del óvulo. Sinceramente, le digo, no estoy de acuerdo con el aborto porque me parece que es una cosa terrible, al margen de las cuestiones de tipo religioso. Pero aunque no estoy a favor, creo que hay que considerar las situaciones en las que están las mujeres hoy.

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Abán dice que encuentra mujeres desesperadas por un nuevo embarazo “porque no tienen qué darle de comer a ese hijo”.
 
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