ESPECTáCULOS › EL COMPLEJO TEATRAL PRESENTO SU TEMPORADA 2002

Nadando contra la corriente

Las salas oficiales porteñas afrontan un año austero, sin presupuesto confirmado. Se destacan la puesta de “El misántropo”, por Jacques Lasalle, y el montaje de “Las 8 estaciones”, con dirección de Wainrot.

 Por Hilda Cabrera

“Esta es una situación muy dura, pero tenemos el impulso y aquí estamos. Uno está marcado por la vocación”, decía Kive Staiff anteayer ante un pequeño grupo de periodistas en la oficina que ocupa en el Teatro San Martín como director general y artístico del Complejo Teatral de Buenos Aires, y del mismo Teatro, cuya conducción asumió en mayo de 1998. Si bien no proporcionó cifras sobre el presupuesto para el 2002, presentó el programa de la temporada, ya iniciado en enero con reposiciones teatrales (Hombre y superhombre, Decadencia, Cachetazo de campo y Tanta mansedumbre), recitales de música, espectáculos de danza, piezas para niños y un ciclo de cine en la Sala Leopoldo Lugones que finaliza pasado mañana (50 años de Cahiers du Cinéma). Consultado por Página/12, aclaró que hasta el momento el teatro se mantuvo en actividad “porque hubo una prórroga del presupuesto del año pasado” y, aunque lentamente, “ya están llegando los contratos aprobados de todo el personal y no sólo del artístico”. En base a ese “presupuesto aproximado”, que –según datos extraoficiales– será, en el mejor de los casos, un 30 por ciento menor del que se le asignó al Complejo en 2001 por la totalidad de los rubros (artístico, técnico y administrativo), se avanzó sobre la programación del 2002. La cifra contabilizada fue entonces de exactos 29.369.899. “Con prudencia, se ha llegado hasta julio y agosto”, puntualiza el director, que anunció cambios en materia de coproducciones. Frente al imperativo de reducir gastos, y “sobre todo con la existencia de Proteatro (creado para fomentar y subsidiar a los teatros no oficiales de Buenos Aires), que éste otorgue subsidios a producciones y nosotros hagamos lo mismo, aparece como una superposición”. Esto significa que hoy el apoyo se redujo a una recomendación remitida a la Secretaría de Cultura (a cargo de Jorge Telerman) por el comité que en el 2001 eligió los trabajos. Se trata de un total de diez producciones, cuya suerte será jugada en el seno de Proteatro.
Entre lo que permanece, figuran el Grupo de Titiriteros que dirige Adelaida Mangani y el Ballet Contemporáneo a cargo del coreógrafo Mauricio Wainrot. Se renovaron contratos, pero con fecha tope al 30 de junio. Otro asunto en firme es la puesta que realizará el francés Jacques Lasalle en la Sala Martín Coronado. Se trata de una traslación de El misántropo, de Molière, al Buenos Aires de la década del 30. “Allí ha habido una decisiva participación de la Embajada de Francia”, reconoce Staiff, quien lamenta no poder anunciar el estreno de Edipo Rey, de Sófocles, en versión del catalán Lluìs Pasqual, con Alfredo Alcón en el protagónico. En su opinión, esta es, a nivel artístico, otra de las consecuencias de la debacle de diciembre: “Así como ahora tenemos la posibilidad, aunque con dificultades, de manejarnos con alguna caja chica, en aquel momento no podíamos hacer nada. No hubiéramos podido completar las compras para la producción. Y luego apareció otro problema: teníamos que pagarle a Pasqual en dólares”. Sobre este punto dice que el impedimento fue doble, por haber acabado el uno a uno y por la imposibilidad de girar dinero al exterior.
Para facilitar el acceso del público al teatro se han implementado descuentos sobre el precio de la entrada general y creado nuevas modalidades de abono, como el familiar, destinado a espectáculos para niños. Dentro de la austeridad prevista para el 2002 queda por saber qué pasará con los sueldos: “El año pasado ya habíamos producido una rebaja en los contratos del Grupo de Titiriteros y de Danza. Esta temporada bajamos la remuneración de actores, pero razonablemente. No teníamos otra alternativa”. Califica de “extraordinario” el apoyo que recibió de los artistas, técnicos y contratados (un total de 310 personas): “Trabajaron sin recibir un peso. Ahora están empezando a cobrar enero”. En caso de que alguna sala quedara inactiva, no vacila en buscar soluciones por medio de la coparticipación. Los sponsors resultan hoy esquivos. Quienes tienen medios suficientes no le dejan ni abrir la boca: “Me dicen que están perdiendo dinero, cuando todos sabemos que tienen ganancias rápidas y fáciles”. De todas formas está dispuesto a seguir. Le resulta “impensable” una sala vacía: “Vamos a estrenar nueve espectáculos (sin contar el musical La cabalgata argentina de Oscar Araiz) y uno a lo grande, en el Luna Park, que después de la muerte de Tito Lectoure, está coordinando un sobrino suyo con el que venía trabajando desde hace más de diez años”. Allí se estrenará el 5 de abril Las 8 estaciones, sobre coreografía y dirección de Wainrot, música de Antonio Vivaldi y Astor Piazzolla.

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Kive Staiff anunció una austera temporada oficial, con cambios en materia de coproducciones.
 
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