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“No se puede hacer música sin cuidar cada detalle”

La atípica cantante Emma Shapplin, una nueva estrella del mercado pop, vino a la Argentina acompañando la salida de su segundo CD, “Etterna”. No le gusta ser catalogada como “la nueva diva de la ópera moderna”.

 Por Emanuel Respighi

La francesa Emma Shapplin tiene el privilegio de gozar de un par de atributos que hacen presuponer que tarde o temprano terminará conquistando al mundo. Dueña de una exquisita voz y una cara angelical que sólo transmite belleza, la cantante de 28 años es una de las sensaciones de la música europea merced a su particular estilo musical, que combina elementos propios de la ópera con sonidos contemporáneos del pop y la electrónica. A tal punto que la prensa especializada del Viejo Continente la catalogó como “la nueva diva de la ópera moderna”. Sin embargo, de paso por Buenos Aires, donde acaba de aparecer Etterna, su segundo cd, Shapplin no oculta la indignación que le produce ese supuesto halago. “Siento miseria cada vez que escucho eso de mí. Porque la definición de la palabra diva no tiene nada que ver conmigo. Más allá de la concepción peyorativa moderna del término, la diva es la persona que tiene ya definida la música que va a cantar y sólo se limita a ese molde. En cambio, yo estoy en pleno proceso de búsqueda, de indagación musical. Me siento muy lejos de ser una diva. Y mucho más aún de ser una diva de ópera.”
La tercera visita a Buenos Aires de esta francesa que canta en italiano antiguo no es un vestigio de tiempos idos, sino producto de una realidad de mercado: su primer trabajo Carmine Meo llegó a vender aquí 180 mil ejemplares, una friolera para el mercado discográfico local. Encuentra un país mucho más triste que aquel que conoció durante la década pasada. Lo dice así: “Aunque no sigo diariamente las noticias por los diarios ni la televisión, está claro que tienen muchos problemas. Me doy cuenta por las pequeñas cosas de la vida. Mi propia fuente de información son los argentinos, que me transmiten todos sus pesares con la sola mirada”.
–En su primer disco la tierra y el fuego aparecían mencionados una y otra vez. En el caso de Etterna se percibe la influencia del agua y el aire. ¿Qué rol juegan los elementos de la naturaleza en su música?
–Cuando comienzo a crear un nuevo disco, yo busco materializar en él mi propio ser, mis sentimientos. En el primer disco, por ejemplo, trabajé sobre el universo y por eso conviven elementos de la naturaleza. Pero como quería hacer un disco muy pasional, el fuego aparece desde el sonido, y también se refleja en mi voz. En cambio, Etterna forma parte de otra fase de mi vida, en la que estoy más equilibrada e introvertida.
–¿Por qué siendo francesa decidió construir su carrera musical cantando en el italiano que se usaba en el sigo XIV?
–En principio porque me encanta la poesía italiana del siglo XIV. Pero además porque me permite hacer un puente entre dos épocas. Y al ser una lengua desconocida para mucha gente, logra hacer volar mucho más la imaginación que el italiano actual. Al ser un idioma muy poético, mágico y muy rico en colores, el público tiene la sensación de estar inserto en un universo en suspenso. Es un idioma perfecto para transmitir mis sentimientos, sobre todo los de amor. Mucho más que el francés.
–Tanto la música de su primer disco como el trabajo de Etterna disparan una serie de imágenes en los espectadores. ¿Cómo logra este efecto?
–Mis dos discos forman parte de un mismo universo que he construido con mucho tiempo y contemplando cada detalle. Es imposible hacer música sin cuidar cada detalle. No soy de las que graban 50 temas y luego seleccionan unos pocos para sacar un disco más o menos bueno.
–Antes de dedicarse al pop lírico, tuvo un fugaz paso por el modelaje y hasta fue la cantante de una banda de hard rock. ¿Cómo convive el mundo musical de Mozart con esas otras actividades?
–Bueno... Mozart era un gran músico, pero también un gran loco... (risas). Y yo también soy una persona muy curiosa, siempre abrí nuevas puertas en mi vida. Del modelaje mejor ni hablar... Pero mi faceta de rockera me ayudó mucho en una etapa de mi vida, ya que era una persona introvertida y tímida. La música me permitió salir de mi cárcel interior.
–Su música combina rasgos del pop y de la ópera. ¿En qué género se siente más a gusto?
–No me siento una cantante de ópera. Mi estilo es mucho más libre, más personal. Busco varias combinaciones musicales. En cambio, la ópera es un trabajo mucho más minucioso, rígido e histórico. Hoy no me interesa incursionar en un género tan convencional. Tal vez algún día llegue a grabar un disco de ópera, como también me convierta en actriz. Nadie lo sabe. Sólo sé que mi vida va a estar siempre ligada al arte.

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Emma fue modelo y rockera, pero en un pasado que prefiere olvidar.
En la Argentina se vendieron 180 mil ejemplares de su primer CD.
 
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