SOCIEDAD › EL GENERAL RETIRADO HERIBERTO AUEL, PRESIDENTE DE LA UNION DE PROMOCIONES

El poder detrás de Pando

Fue miembro de la Fundación Godofredo de Bouillon, la filial local de la logia de La Orden Prioral de Sión. Se presentó como candidato a diputado nacional por el partido Cambio con Justicia Social. Es el jefe de los militares retirados, quienes sostienen el lobby de Cecilia Pando a favor de los represores.

 Por Nora Veiras

El general de brigada Heriberto Auel pasó a retiro hace veinte años pero está lejos de haber dejado la actividad. Recaló siempre en grupos ultraconservadores, supo gestar la Fundación Godofredo de Bouillon, que tenía como objetivo desarrollar un proyecto político basado en la doctrina de la Defensa Nacional y desde el año pasado preside la Unión de Promociones (UP) del Ejército. Apenas se reactivaron los juicios por delitos de lesa humanidad, los retirados se reorganizaron para hacer lobby a favor de los represores. Encontraron en la verborrágica Cecilia Pando el mascarón de proa adecuado y desde hace tres semanas decidieron dar batalla en la Plaza de Mayo. Cada martes pintan sus consignas al lado de las emblemáticas imágenes de los pañuelos blancos de las Madres. La UP está detrás de las mujeres que ponen la cara.

El próximo miércoles 26 se realizará una asamblea general de la Unión de Promociones para evaluar la estrategia con miras a la evolución de los procesos judiciales. En agosto del 2003, Auel tenía en ciernes el emprendimiento de la virtual logia y se presentó como candidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires en las filas del partido Cambio con Justicia Social. Los votos le fueron esquivos: sacó apenas 3141 sufragios (0,18 por ciento) sobre más de 1,8 millones de votos. El resultado no lo amedrentó para seguir buscando auditorios donde hacer escuchar su pensamiento. En noviembre de ese año dio una conferencia en la sede de la VI Brigada de Infantería de Montaña con asiento en Neuquén. “Los piqueteros tienen más dinero que el Ejército y el Ministerio de Defensa, y quieren tomar la Casa Rosada.” “Argentina es la hermana blanca, que esperan nuestros hermanos morochos.” “El hombre de la cultura fuerte es generoso, el de la cultura débil pide y no da nada”, fueron algunos de los conceptos con los que provocó aplausos del círculo áulico de militares y civiles.

En marzo del 2006, poco antes de suceder al coronel retirado Juan Miguel Giulano en la titularidad de la UP, Auel mostró sin ambages su pensamiento en un medio masivo. En una entrevista con Samuel “Chiche” Gelblung por Radio 10 dijo que es mentira que haya habido “campos de concentración” durante la dictadura, que nunca existió un plan sistemático de desapariciones y de robos de bebés, que lo que hubo fue “una guerra civil” contra un “agresor terrorista con una conducción externa” y que el resto son “mitos” y “cuentos”. Se ofuscó cuando le plantearon la existencia de centros clandestinos y retrucó: “No puedo aceptar que diga que hubo campos de concentración, es mentira. Lo que hubo fueron lugares de detención que están totalmente previstos en la doctrina y estaban en los reglamentos oficiales establecidos”. Y concluyó: “Acá hubo una guerra civil con una conducción externa en lo que hace al agresor terrorista guerrillero y revolucionario”.

La ministra de Defensa Nilda Garré lo denunció por apología del crimen, pero el juez Norberto Oyarbide desestimó la presentación. “El Poder Judicial y, en particular, este fuero está llamado a juzgar delitos concretos y no a ejercer un control valorativo sobre la información que se difunde por los innumerables medios”, afirmó el fiscal al fundamentar el rechazo. El juez hizo suyos los argumentos del fiscal y Auel sigue dando batalla.

De sectas y otras yerbas

Siempre proclives a dejarse seducir por sociedades secretas que hacen de los ritos su esencia, un grupo de militares se avino allá por el 2004 a integrar la Fundación Godofredo de Bouillon, en honor al cruzado que junto con su ejército participó en el sitio de la Ciudad Santa el 15 de julio de 1099, consagrado luego primer rey de Jerusalén, y supuesto descendiente directo del hijo que habría tenido Jesús después de resucitar con María Magdalena. Al general Auel se le había reservado un rol prominente en las reuniones en las que se presentaban como integrantes de La Orden Prioral de Sión, se trataban de “reverendísimo”, “excelencia” y dejaban colgar de sus cuellos bandas color púrpura similares a las de la vestimenta de los obispos.

La fundación comenzó sus actividades en un departamento ubicado en Rivadavia al 900, cuyo titular era el militar retirado Gustavo Armando Argañaraz Luque. Entre los asistentes figuraban Claudio Alejandro Izaguirre, titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina –enemigo declarado del entonces ministro del Interior y actual de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández—, Auel y un tal Eduardo Fernando Girerd, quien cargaba con una condena de dos años y medio con prisión efectiva y dos años en suspenso por estafa.

Girerd se presentaba como gran maestre de La Orden Prioral de Sión que tenía sus orígenes en las cruzadas y reivindicaba la entronización de un descendiente de Cristo y María Magdalena para reinstaurar una monarquía en Francia. Haciendo un esfuerzo de irracionalidad, Girerd habría convencido al general Auel de que la intención era expandirse desde la Argentina a todos los países de América latina y que a cada representante de la fundación se le pagarían 10 mil euros mensuales.

La oferta motivó varios encuentros de civiles y militares en el Círculo Militar hasta que todo se diluyó al ritmo de la inexistencia de fondos. Sin embargo, Auel encontró otra virtual secta donde recalar y adoctrinar a su tropa: la Unión de Promociones.

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Imagen: Alberto Delloro
 
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