SOCIEDAD › LOS PERITOS HALLARON TRES PROYECTILES DE SU TAURUS QUE IMPACTARON EN CASAS DE VECINOS

Las balas que disparó Capristo

El chofer de Andreani intentó evitar el asalto y disparó tres veces. El juez del caso aclaró que el chico no será liberado.

 Por Horacio Cecchi

Tres proyectiles disparados por Daniel Capristo la noche del miércoles 15 con su Taurus 38 dieron contra casas de sus vecinos, sin provocar víctimas de milagro. Una de ellas, incluso, atravesó una ventana de una de esas viviendas. Dos de los proyectiles fueron hallados ayer por los investigadores en los frentes, del otro lado de la acera de la calle Florida, y uno dentro de una casa. Fuentes de la fiscalía confirmaron a Página/12 que el revólver Taurus estaba inscripto en el Renar a nombre de la víctima, quien además tenía registrados otro revólver del mismo calibre que no utilizó esa noche y varias armas más. Por la mañana, el juez Raúl Donadío, que interviene en el caso, salió a autodesmentir sus propias declaraciones de la noche del domingo, cuando sostuvo que el chico de 14 años detenido por el crimen “podría salir en libertad si revierte su conducta”. Ayer intentó calmar las aguas, aunque no a aclararlas cuando dijo que “revertir la conducta es un proceso de evaluación psiquiátrica que puede llevar años, no tiene un tiempo determinado”. Palabra más, palabra menos, calma, sociedad, que hay resquicios legales para mantenerlo preso sin juicio mientras lo disponga usía. Por la tarde, para calmar reclamos, el gobernador Daniel Scioli y parte de su equipo recibió a Facundo Capristo, hijo de la víctima. “No vine a hacer política –dijo Facundo a la salida–. Le pedí al gobernador seguridad para todos los vecinos de Lanús y de la Argentina.”

La información del Ministerio Público bonaerense fue clara: “El revólver Taurus que utilizó Capristo la noche en que terminó baleado estaba registrado a su nombre en el Renar –aseguró la fuente a Página/12–. Tenía registrado otro revólver del mismo calibre que no fue usado, y otras armas que no vienen al caso”.

La información confirmaba lo que ya se había anunciado periodísticamente pero con sombras alrededor: que el Taurus hallado cerca del cuerpo de Capristo no pertenecía al asaltante sino a la víctima. La presencia del Taurus en la mano de la víctima es determinante no para aminorar responsabilidades, sino para explicar los dramas que desata el uso de armas en defensa propia o de terceros.

Pero la información pública no contaba con otros datos que abrían aún más el abanico: los rastreadores judiciales regresaron ayer a la cuadra de Florida al 500, de Valentín Alsina. Buscaban un detalle que no figuraba en las agendas noticiosas pero que sí se dibujaba en sus semblantes y en sus hipótesis: el tambor del Taurus calibre 38 retenía tres vainas vacías, o sea que el arma había sido disparada tres veces. Para confirmar qué ocurrió en esa ocasión se debían hallar los proyectiles.

Y al recorrer los frentes de la calle Florida, pero del lado par, los peritos detectaron dos balas incrustadas en los frentes de dos viviendas, y más tarde la tercera, que había atravesado una ventana. Confirmado: Capristo había salido de su casa e intentado evitar a tiros que robaran su auto o que se llevaran a su hijo Facundo o al más pequeño. Milagrosamente, no se registraron más víctimas. Resultará difícil o imposible reconstruir la secuencia de los disparos; de todos modos, legalmente no tendrá importancia.

También durante la mañana, el juez Raúl Donadío, del Fuero Penal Juvenil de Lomas de Zamora, intentó aclarar sus propias declaraciones realizadas la noche del domingo al canal América. En aquella oportunidad había dicho que “estamos con una medida de seguridad que debe durar hasta que desaparezcan las causales que llevaron a este chico a cometer este hecho..., si revierte su conducta, saldría en libertad. En caso contrario lo estaríamos privando ilegítimamente de su libertad”. Esas declaraciones provocaron rebote en los medios radiales y televisivos y las declaraciones quedaron caminando sobre la cornisa. “La confusión –aclaró ayer– vino por el lado de que la medida de seguridad no tiene un tiempo determinado”, explicó con toda claridad. Donadío describió sin saber el agujero negro de la ley penal juvenil bonaerense, el cuestionado artículo 64, que devuelve la función tutelar al juez, quien será el que disponga el tiempo de detención por razones varias y sin juicio porque es inimputable.

Donadío también avanzó quizás algo peligrosamente sobre la causa, cuando dijo a los medios que de las constancias de la causa no surge que el menor haya sido herido de bala, es decir que no hay elementos que indiquen que Capristo le disparó. El juez dijo que “aparentemente” el único que efectuó disparos fue el menor. A esa hora, en Valentín Alsina, los investigadores detectaban las tres balas disparadas por Capristo, hallazgos que debieran llevar al juez a una nueva autodesmentida.

Por su parte, Facundo Capristo, hijo de la víctima, fue recibido en la gobernación de La Plata por Daniel Scioli, los ministros de Gobierno, de Justicia, de Desarrollo Social, Eduardo Camaño, Ricardo Casal y Daniel Arroyo, y el subsecretario de Seguridad Carlos Stagnaro. Fuentes oficiales detallaron que Scioli se comprometió a “perseverar para que se trate” el proyecto de baja de la edad de imputabilidad y ofreció a Facundo Capristo “seguridad y contención para su familia”. Por su lado, Facundo Capristo sostuvo que “le dije al gobernador las cosas como son, la realidad que nos tocó vivir a nosotros y le pedí seguridad para todos los vecinos de Lanús y de la Argentina”, explicó Facundo, tras asegurar que se fue de la reunión “conforme” y que “no vine a hacer política”.

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Carla Capristo, la hija del chofer asesinado el miércoles, en el frente de la casa de Florida al 500.
Imagen: Télam
 
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