SOCIEDAD › SEIS ALUMNAS DE PRIMARIA Y DOS DOCENTES MURIERON AL CHOCAR UN TREN CON UN MICRO

La tragedia en las vías de San Luis

El colectivo, que llevaba a un grupo del colegio Santa María a un viaje solidario, fue embestido por la mitad por un tren de carga y fue arrastrado 300 metros. Hay 35 heridos. Las nenas son de 10 y 11 años.

 Por Pedro Lipcovich

Fue así: el tren venía despacito, quizás a 15 kilómetros por hora, pero con la gigantesca masa de sus 44 vagones llenos de carbón; golpeó al colectivo justo en el medio y lo volteó de costado; cinco de las nenas –de entre 10 y 11 años–, una docente y la vicedirectora del colegio murieron ahí nomás, despedidos o aplastados; los demás fueron arrastrados con una lentitud de pesadilla: el colectivo tumbado se deslizaba sobre las vías, empujado por el tren que iba frenando, a lo largo de casi 300 metros. De los 42 pasajeros –39 nenas y tres adultos–, 35 tuvieron que ser internados: una nena murió horas después, y dos sufrieron amputaciones. Fue “la peor tragedia de la historia de San Luis”, según resumió su gobernador. Sucedió en la ruta provincial 3, cerca de la localidad de Zanjitas, a 40 kilómetros de la capital provincial, a mediodía, en una jornada luminosa, en un cruce correctamente señalizado y con amplia visibilidad. El chofer del colectivo está internado con lesiones leves, “bajo custodia policial”; todavía no declaró. Un experto en seguridad vial contó a este diario que, en accidentes similares ocurridos en zonas rurales, “la bajísima frecuencia de trenes en zonas rurales contribuye a que el conductor desestime la existencia del paso a nivel, hasta que, alguna vez, el tren aparece”.

El colectivo de la empresa Polo trasladaba a niñas de quinto grado del Colegio Santa María en un viaje solidario: llevaban alimentos y ropa a chicos de la escuela del paraje Cazador, a unos diez kilómetros de camino. El propósito era llegar a mediodía y almorzar todos juntos; preveían volver a las siete y media de la tarde. El tren, de la empresa América Latina Logística (ALL), transportaba carbón desde Mendoza hacia Buenos Aires. Según ALL, venía “a 15 kilómetros por hora”; testigos presenciales confirmaron que se acercaba a baja velocidad.

“El paso a nivel tiene correcta señalización vertical y estampada en el asfalto. El día estaba soleado, despejado. En la ruta hay suficiente visibilidad para observar si viene o no una formación”, detalló a este diario Guillermo Musri, jefe de los bomberos de San Luis que intervinieron en el rescate.

Oscar Calderón, jefe de la policía de San Luis, explicó a Página/12 que “el impacto fue justo en la parte media del colectivo; la máquina lo calzó con la trompa y lo arrastró casi 300 metros. El tren venía despacio pero, claro, con toda la potencia de su peso; una vez que el colectivo se tumbó sobre uno de los costados, empezó a deslizarse por la vía, empujado por el tren. Por eso, porque fue deslizándose, el colectivo no se destrozó del todo; no tiene mucho más que ese impacto inicial en la zona media. Y las víctimas fueron las que habían quedado abajo, en la parte del colectivo que se rompió: algunos cuerpos fueron arrasados por la máquina, otros fueron despedidos hacia los costados de la vía”.

Después de que el tren finalmente se detuvo, “tras el shock inicial, unos minutos después, empezaron a salir los chicos, una docente y el chofer del colectivo”, finalizó su relato el jefe policial, y ratificó que “la visibilidad es muy buena a ambos lados de la ruta; es imposible que al tren no se lo vea”.

Tanto el chofer como el maquinista están “bajo custodia policial. Todavía la Justicia no ordenó ninguna medida de detención”, señaló anoche Calderón. El maquinista está ileso y el chofer tiene lesiones leves. Ninguno de los dos declaró todavía. El interrogatorio se efectuará “cuando los médicos lo autoricen” y estará “a cargo de la Comisaría 1ª de San Luis”, anticipó Calderón, quien desde ya sospechó “una obvia negligencia humana en este hecho”.

Hernán De Jorge, responsable de seguridad vial del Cesvi (Centro de Educación y Seguridad Vial), consultado por este diario, reveló que “en varios siniestros que hemos relevado, en pasos a nivel, con buena visibilidad, con trenes que venían a baja velocidad, se verificó que el conductor simplemente no tomaba en cuenta la posibilidad de que viniera un tren. La muy reducida frecuencia de circulación de trenes en zonas rurales contribuye a que conductores circulen como si el paso a nivel no existiera. Se han acostumbrado a que el tren no pase hasta que, una vez, se equivocan”. El 30 de junio de este año, en la sección Psicología de Página/12 se publicó la nota “El gorila invisible”, donde se relaciona la cuestión de los accidentes viales con “las limitaciones, incluso grotescas, de la percepción humana” y con “la incapacidad de los sujetos para admitir esas limitaciones”.

En Zanjitas, después, “empezamos a salir de abajo como podíamos –contó una de las monjas–. Nos socorrió la gente del pueblo, médicos y enfermeras que nos llevaron a la salita de Zanjitas y a la escuela Antártida Argentina, donde nos hicieron las primeras curaciones” (ver aparte).

En las últimas horas de anoche, Diego Odorico, jefe de prensa del Ministerio de Seguridad de San Luis, precisó la cantidad de víctimas fatales en “ocho; seis niñas y dos personas adultas, una de las niñas no murió en el acto sino a la tarde en el hospital. Los restantes 35 pasajeros fueron internados con heridas, entre ellos el chofer y una directiva de la escuela”. La nena que murió en el hospital se llamaba Paula Quiroga y era hija de Raúl Quiroga, conocido locutor de la radio local FM Lafinur. La mayoría de los heridos se hallaban anoche en el Complejo Sanitario San Luis; un número reducido fue llevado al sanatorio privado Rivadavia y al hospital de Juana Koslay. En el Complejo, dos nenas se hallaban en terapia intensiva y las demás, aunque con politraumatismos, estaban fuera de peligro. Dos chiquitas sufrieron amputaciones, una de ellas en el brazo derecho.

Un equipo de psicólogos dispuesto por el Ministerio de Salud de la provincia trabajaba con los familiares. Según un testigo, “en los pasillos del hospital, cada vez que se abría una puerta y salía una camilla, los padres se abalanzaban para ver si era su hija”.

Alberto Rodríguez Saá, gobernador de San Luis, afirmó que el accidente fue el “peor de la historia de la provincia” y dispuso dos días de duelo provincial.

El ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, se trasladó a San Luis, desde donde destacó la “correcta respuesta” de la provincia ante el accidente y anunció el envío de especialistas en trauma y terapia intensiva del Hospital Garrahan para colaborar con los médicos locales. Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte de la Nación, también desde San Luis, anunció que expertos “del Estado nacional, con todo el apoyo del gobierno provincial”, iniciaron los peritajes para determinar las causas del accidente.

Alberto Sileoni, ministro de Educación de la Nación, acompañado por los 24 ministros provinciales, pidió que, hoy, todas las escuelas dediquen un momento a conmemorar a las víctimas y a reflexionar sobre la educación vial.

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