SOCIEDAD › LORENA MARTINS DECLARA HAY ANTE EL FISCAL

“Por supuesto que tengo miedo”

La denuncia de Lorena Martins contra su padre por trata de personas se hizo el 26 de diciembre. Después de 20 días, y sin medidas de prueba concretadas, la mujer se presentará para reiterarle al fiscal que el juez Oyarbide debe ser recusado.

 Por Raúl Kollmann

Lorena Martins, la mujer que denunció a su padre, Raúl Martins, el ex agente de la SIDE a quien acusa de ser un zar de la prostitución, se presentará hoy a las 11 en los Tribunales de Comodoro Py a ratificar su denuncia. Ayer mismo, el juez Marcelo Martínez del Giorgi, quien estaba a cargo de la causa, delegó la investigación en el fiscal Gerardo Pollicita. En rigor, Lorena Martins hizo su presentación judicial hace más de veinte días, el 26 de diciembre, ante otro fiscal, Marcelo Colombo, sugiriendo lugares y horarios de allanamientos, describiendo las modalidades y los testaferros que –según ella– manejan la trata de mujeres y los locales en Buenos Aires y Cancún. Ni los allanamientos ni ninguna medida de prueba se concretaron en ese momento y el expediente, por sorteo, fue a parar al juzgado a cargo de Norberto Oyarbide, quien “mantiene una relación de amistad y comercial” con Raúl Martins, tal como lo sostuvo Lorena en un escrito. La hija de Martins considera que, aunque ahora la investigación fue delegada en el fiscal Pollicita, el juez sigue siendo Oyarbide, por lo cual cree que, “en el fondo, sería como declarar ante mi propio padre”.

Cuando el 9 de enero Página/12 hizo pública la denuncia de Lorena contra su padre por trata de personas, coimas a comisarios de la Policía Federal y a funcionarios del Gobierno de la Ciudad ya habían transcurrido trece días desde la presentación del escrito y diez desde que la joven declaró ante el fiscal Colombo, titular de la Unidad Fiscal de Atención a los Secuestros Extorsivos (Ufase), que se ocupa de los casos de trata de personas. Sin embargo, las medidas –allanamientos, escuchas telefónicas, inteligencia criminal– se fueron demorando. En rigor, nunca se hicieron.

Para colmo, el expediente recayó en el juzgado de Oyarbide. El magistrado es un viejo amigo de Martins, según la documentación y las fotos que aportó Lorena al fiscal Pollicita, el viernes último, en un escrito firmado por Claudio Lifschitz, quien durante siete años fue abogado de Martins y hoy, enemistado con aquél, patrocina a su hija. Por ejemplo, se entregaron imágenes del juez en los casamientos de un hijo de Martins y de la propia Lorena. Se trata de fotos anteriores al año 2000, pero Lorena sostiene que la relación continúa. Lo que se pedía, en concreto, era que Oyarbide se apartara de la causa.

El magistrado está de vacaciones, lo que derivó en que el expediente pasara del juez Ariel Lijo, subrogante, a Marcelo Martínez Del Giorgi y la semana próxima quedaría en manos de Sergio Torres. Ante esta situación, para evitar que pase de juez en juez, Martínez del Giorgi lo delegó en el fiscal Pollicita. Lorena está citada para hoy a las 11.

La joven va a asistir hoy a Comodoro Py. Lo hará para reiterarle al fiscal que Oyarbide debe ser recusado y que no puede manejar el expediente. “Hay una evidente falta de garantías, porque no existe la imparcialidad con Oyarbide al frente de la causa. Yo no tengo nada contra él, pero es amigo de mi padre. Eso no tiene nada que ver con un proceso justo”, dijo a este diario. Al mismo tiempo, Lorena va a pedir que le prorroguen la custodia. El 29 de octubre dos matones intentaron ingresar en la vivienda de su abuela, en San Isidro, cosa que denunció en ese momento en la Justicia, con nombres y apellidos. La ministra Nilda Garré, tras un oficio del fiscal Colombo, dispuso que la Gendarmería custodie a Lorena. Ahora la joven pide que esa custodia se mantenga en su casa.

En diálogo con este diario, la mujer admitió ayer que vive llena de miedo. “Usted piense que mi padre desde hace años se maneja con gente de la SIDE, con el ambiente de la trata de mujeres, con varios comisarios, y, en México, con integrantes del cartel de Los Zetas. Al boliche Mix, el que tiene en Cancún, concurren narcos en forma habitual. Y la norma de la casa es que dejen las armas en el guardarropa de la entrada. Entran y se sacan las armas del cinto. Por supuesto que tengo miedo”, explicó en la víspera de su presentación ante el fiscal.

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Lorena Martins no quiere que el caso quede en el juzgado de Oyarbide, amigo de su padre.
 
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