SOCIEDAD › ESCAPABA DE UN PATOVICA Y LO GOLPEAN POLICIAS

De Guatemala a Guatepeor

Un adolescente santafesino de 19 años denunció haber sido golpeado por un grupo de policías mientras escapaba de un patovica que lo había agredido cuando salía de un boliche en Rosario. “Quedate quieto”, escuchó que le gritó un policía mientras corría para alejarse del patovica. Un segundo después recibió un golpe en el ojo, cayó al piso y fue agredido a patadas. A pesar de que está fuera de peligro, el padre del chico teme que su situación pueda complicarse dado que su hijo es hemofílico.
En la madrugada del domingo, José Miguel Amato había ido a bailar a Barabajo, una discoteca ubicada en el centro de Rosario. Entró al lugar con su hermana, su cuñado y dos primos. Según denunció el joven, hubo un primer incidente dentro del boliche, apenas ingresaron, cuando intentaron robarle un buzo a su hermana y un patovica que observó el hecho le sugirió que dejara pasar el episodio sin hacer escándalos.
Poco después, Amato salió del boliche para acompañar a su cuñado, recientemente accidentado, que estaba cansado y prefería irse a dormir al auto, estacionado cerca de allí. En ese momento, cuando cruzaban la puerta de entrada, “un patovica retacón que usaba un buzo blanco” le tiró “un par de piñas sin motivo alguno”, denunció el joven. “Me asusté un poco, porque no entendía el motivo de la agresión y salí corriendo”, contó después. Pero, aunque se pudo escapar del patovica, no se salvó de la agresión policial. Apenas había corrido 30 metros cuando lo interceptó un grupo de uniformados frente al portón de una estación transformadora de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), aunque no sabe si los agentes salieron de allí dentro.
El joven escuchó que le gritaron “Quedate quieto” y enseguida recibió un golpe en el ojo izquierdo, que le produjo un derrame. Cayó al piso y recibió otro golpe en un brazo. “Además, me duelen la espalda, las piernas y la nuca, donde también me pegaron y me dejaron un hematoma”, contó, y dijo que la agresión fue vista por su hermana y sus primos, quienes pidieron explicaciones a los policías, aunque sin obtener respuestas.
Entonces se dirigieron a las comisaría tercera para hacer la denuncia. Sin embargo, José no pudo hacerla hasta que no llegó su padre, ya que los agentes se negaban a escucharlo con el argumento de que era menor, cuando en realidad tiene 19 años.
“Yo no quiero que estos policías pierdan su trabajo, pero sí que paguen las consecuencias de lo que hicieron”, expresó Carlos Amato, el padre de José, quien remarcó su preocupación por las complicaciones que podrían tener esos golpes en su hijo hemofílico.

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