SOCIEDAD › EL ARZOBISPADO QUIERE UN LOTE DE COMUNICACIONES PARA UNA IGLESIA

Un terreno para la Desatanudos

El club está en quiebra y endeudado, pero tiene 20 hectáreas en plena ciudad. Entre los muchos negocios que rondan está el de hacer un nuevo templo para una virgen popular.

 Por Gustavo Veiga

En sentido literal, es un asunto más terrenal que divino. Se trata de la oferta presentada por el Arzobispado de Buenos Aires para adquirir algunas hectáreas del club Comunicaciones y mudar hacia allí la parroquia de la Virgen Desatanudos. Esta curiosa operación inmobiliaria proyectada por la Iglesia se ha convertido en un tema espinoso. Monseñor Guillermo Marcó, director de la oficina de prensa de la diócesis, admitió ante Página/12: “No es habitual que la Iglesia compre un terreno en la ciudad, porque desde que se diagramó Buenos Aires, cada barrio nació con un templo”. El ofrecimiento de 280.000 dólares que consta en el expediente judicial donde se dirime el futuro de la institución deportiva le escaldó la piel a un grupo de socios. Son quienes resisten la comercialización del estratégico predio ubicado en el barrio de Agronomía y uno de ellos ya se presentó ante el juez Juan Manuel Gutiérrez Cabello para pedirle que rechace la propuesta eclesiástica.
El 2 de septiembre de 2003, el Arzobispado porteño realizó su proposición económica en la causa 62.120 caratulada “Club Comunicaciones sobre Fideicomiso de Administración”, que consiste en la voluntad de adquirir la parcela ubicada en el sector nordeste del predio, de una superficie aproximada a los 13.600 metros cuadrados. Según Marcó, “cuando se instaló en la Parroquia San José del Talar la imagen de la Santísima Virgen María, la que desata nudos, no se pensó en las consecuencias que podía aparejar. El barrio, que es tranquilo, comenzó a vivir un fenómeno multitudinario y el lugar se convirtió en un santuario. Los días 8 se juntan hasta 40 mil personas. Por eso, se buscó otro sitio para la virgen, comenzó la búsqueda de terrenos y apareció el diálogo con el club que, según tengo entendido, se interrumpió”.
“Comunicaciones no está a la venta”, dice por su parte Ezequiel Segura, uno de los socios que se opone a la transferencia de tierras. Motivaciones históricas, jurídicas, sociales y deportivas apuntalan el pensamiento de estos asociados. Uno de los argumentos tiene cincuenta años. El 11 de agosto de 1954, el Congreso de la Nación dictó la ley 14.313 que, en su artículo 1, dispone “ceder, a favor del club Comunicaciones, la fracción de terreno de propiedad del Estado Nacional Argentino, limitada por la avenida Francisco Beiró, vías del Ferrocarril Nacional General Urquiza, línea de prolongación al norte de la calle Zamudio, calle Tinogasta, avenida San Martín y línea de prolongación al norte de la calle Terrada, de la Capital Federal, con una superficie total aproximada de veinte hectáreas, para ser afectada a las obras y demás instalaciones necesarias para el desarrollo de las actividades deportivas, sociales y culturales de la mencionada institución”.
Eduardo Darío Albano es otro socio que rechaza el traspaso de tierras a la Iglesia. El 9 de octubre del año pasado presentó un escrito de siete carillas en el Juzgado Comercial N° 7 a cargo del doctor Gutiérrez Cabello. Luego de fundamentar su oposición a la transacción que pretende concretar el Arzobispado, le notificó al juez que “en caso de hacer lugar a la venta solicitada se estará violando la ley 14.313, tanto en su contenido como en su espíritu, y por ello debe rechazarse el ofrecimiento de compra formulado”. Albano agregó que Comunicaciones se encuentra desde el 26 de octubre de 2000 bajo el régimen de la ley 25.284, donde se señala como “primer objetivo la protección del deporte como derecho social”.
La institución, cuyo equipo futbolístico juega en el campeonato de Primera C de la AFA, tiene hoy 2500 socios, y en sus instalaciones funciona una cooperativa de trabajo que sostiene un colegio secundario y otro primario. Su agujero negro es la deuda que asciende a entre ocho y diez millones de pesos. Sus principales acreedores son ex trabajadores, la AFIP y la privatizada Aguas Argentinas. “Así como está, el club no es viable”, afirma el abogado Jorge Rubinska, uno de los tres integrantes del órgano fiduciario que administra el club, junto a su colega Carlos Varela Olid y el contador Hugo Bertini.
Los dos primeros se pronunciaron a favor de la venta al Arzobispado, lo que derivó en un pedido de remoción de sus cargos realizado por Albano. En su escrito dirigido al juez, el socio explicaba que Rubinska y Varela Olid “no han cumplido sus funciones con la prudencia y diligencia de un buen hombre de negocios, esenciales virtudes y características que fijan los artículos 12 y 15 de la ley 25.284. Esto se encuentra demostrado con el ‘visto bueno’ que efectuaron en la presentación a la oferta efectuada por el Arzobispado de Buenos Aires, por una cifra irrisoria y ostensiblemente menor al valor actual de mercado de tal porción de terreno”.
La oferta de la Iglesia, según una de las fuentes consultadas, no ha sido retirada del expediente, donde consta entre las fojas 4390 y 4392. El área del Arzobispado que entiende en estos asuntos económicos depende del obispo Joaquín Mariano Sucunza. Cuando Página/12 intentó contactarlo fue atendido por su secretaria, quien se sorprendió por la consulta y sugirió conversar con monseñor Marcó.
Comunicaciones fue fundado el 15 de marzo de 1931 y llegó a ser entre las décadas del 50 y 70 uno de los preferidos por la clase media porteña. Sus fuertes vínculos con el Correo Argentino se diluyeron con los años y ahora, rescatado de la quiebra por un fideicomiso, no sólo le interesa a la curia. Un par de empresas que responden a nombres similares, pero sin aparente conexión entre sí, Sport Management y Sport Activite Management, se trazaron como objetivo gerenciarlo. En cambio, el grupo de socios, que no quiere resignar ni un metro cuadrado de terreno, se planteó una meta más módica. Que continúe bajo las normas de una asociación civil y con una ligera modificación en el nombre: en lugar de Club Comunicaciones, Club Atlético Comunicaciones.
Allí es donde la Iglesia desea establecer un nuevo santuario. Pero ¿se trata además de un ventajoso negocio inmobiliario? La respuesta está en el expediente judicial y en las arboladas calles del barrio de Agronomía.

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La Desatanudos tiene capilla en una iglesia del barrio, que quedó desbordada.
 
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