SOCIEDAD › LA BUSCAN POR EL CRIMEN DE DOS ARGENTINAS EN VALENCIA

El misterio de la chica rumana

“Yo no sabía lo que le hicieron, le juro que yo no sabía”, dijo por teléfono Fiorina a los familiares de Graciela Guevara, con las pocas palabras en castellano que conoce. La adolescente rumana, de 15 años, es buscada por la policía española porque estaría vinculada con el asesinato de Guevara y de su madre, Elsa Kettler, de 74 años, ocurrido días atrás en la ciudad española de Valencia. Fiorina era una inmigrante ilegal a la que Guevara sacó de la calle, donde mendigaba. Vivió durante un año en su casa y estaba en su planes adoptarla, pero cuando la mujer volvió a Valencia en enero, luego de dos meses de vacaciones con su familia en Río Cuarto, Córdoba, la echó del departamento. Nunca explicitó las razones de su decisión. Mientras del otro lado del océano la policía se pregunta dónde está la joven, aquí la hermana de Mirta quiere saber cuándo tendrá de vuelta a los cuerpos de sus seres queridos para darles sepultura.
Guevara, que residía en España desde hacía 17 años, se dedicaba al diseño de páginas web. Con sus conocimientos había instalado en la casa familiar de Río Cuarto una computadora con banda ancha y cámara, para estar todo el tiempo conectada con su hijo Nicolás, de 24 años, su hermana, su cuñado y sus sobrinos. En febrero del año pasado había retornado a Valencia. Al poco tiempo conoció en una cafetería a la adolescente que pedía, en su lengua, una palabra que Guevara comprendió: “Pan”. Al instante se la llevó a vivir a su casa. “A mi mamá la quería todo el mundo. A los argentinos que encontraba desamparados les daba cobijo”, describió Nicolás.
Mirta, hermana de Graciela e hija de Elsa, contó a Página/12 que cuando la mujer viajó a Río Cuarto, en noviembre pasado, “la nena había quedado en Valencia, porque todavía no estaban listos los papeles de adopción”. Relató que a Fiorina “la llamaba todos los días y le pedía que no saliera del piso. Y encomendó a un vecino que la controlara”, porque “Graciela no quería que se volviera a ver con la gente que la había traído de su país”, dijo Mirta. Cuando Guevara regresó acompañada de su madre “y se enteró de que se había vuelto a relacionar con rumanos, que a Graciela siempre le parecieron gente extraña, le pidió que se fuera de la casa. Cuando hablamos, nada más me dijo ‘di todo por ella’ y ‘no toquemos más el tema’”.
A mediados de marzo, “después de cuatro días en que Graciela no se conectaba por la computadora, empezamos a desesperarnos”, dijo Mirta. “Nunca pensamos que podía pasarles esto”, expresó. Sólo llamó Fiorina para preguntar “¿Dónde está mamá?”. Desde Río Cuarto pidieron a un conocido en Valencia que fuera a ver qué pasaba. Entonces se supo que las mujeres habían sido asesinadas hacía varios días. Graciela, de 48 años, fue muerta a cuchilladas. Elsa fue asfixiada mientras dormía. “No creo que haya sido la chiquita”, afirmó Mirta a este diario.
La familiar de las asesinadas está resignada a que “nunca vamos a saber lo que pasó”. Pero “por lo menos queremos tenerlas de vuelta”. Para eso hace falta una orden judicial. Por lo pronto, una empresa aérea se comprometió a repatriarlas. Mirta no tiene comunicación con la embajada argentina. “Sólo sabemos cómo sigue la investigación gracias a una periodista española que nos llama para tenernos al tanto”, relató.

Informe: Sebastián Ochoa

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