SOCIEDAD › EL AGUA CAIDA SUPERO EL PROMEDIO HISTORICO DEL MES. 1800 EVACUADOS

Toda la lluvia de mayo en un día

En el área metropolitana cayeron 83,1 milímetros de agua, 9,5 más que el promedio del mes. En Capital se inundaron las zonas más críticas. Y en el conurbano fueron evacuadas 1800 personas. Un rayo incendió una casilla en José C. Paz y murió toda una familia.

En un solo día, llovió en Buenos Aires más que el promedio histórico para mayo. Semejante desmesura tuvo sus consecuencias: en el conurbano y distintos puntos de la provincia hubo al menos 1800 evacuados, mientras que en la ciudad de Buenos Aires el agua no entró en las viviendas pero causó trastornos a automovilistas y peatones que circulaban por los puntos más críticos. El viento, que llegó a los 90 kilómetros por hora, provocó voladuras de techos y caídas de árboles. Y la caída de un rayo originó el incendio de una casilla de madera en José C. Paz, y causó la muerte de los cuatro integrantes de una familia. Los distritos más afectados del Gran Buenos Aires fueron Lomas de zamora, Florencio Varela y Quilmes, mientras que en territorio porteño los anegamientos se produjeron en Núñez, La Boca, Villa Crespo y Constitución. El temporal de agua y viento amainó al atardecer, pero el dato no tranquilizó a las autoridades de Defensa Civil: el alerta meteorológico se mantendrá hasta hoy y recién mañana habrá una mejoría en el clima.
Hasta las 19, habían caído en el área metropolitana 83,1 milímetros de agua, cifra que superó el promedio histórico para el mes, de 73,6 milímetros. El récord para mayo, desde que se miden las precipitaciones, pertenece al año 2000, con 379 milímetros para todo el mes.
El desborde de los arroyos del Rey y Unamuno convirtió a Lomas de Zamora en el partido bonaerense más castigado: había hasta la media tarde 600 personas evacuadas, y la cifra iba en aumento, según el informe de la Dirección de Defensa Civil bonaerense. Los barrios afectados son Ingeniero Budge, Villa Lamadrid, Juan Manuel de Rosas y Facundo Quiroga. En Quilmes, los evacuados sumaron 170, aunque la cifra solo toma en cuenta a los albergados en centros oficiales y no considera a los autoevacuados.
En menor medida, resultaron afectados los partidos de Ezeiza (49 evacuados), Esteban Echeverría (35 viviendas sufrieron voladuras de techos) y Presidente Perón (otras 48 casas perdieron sus techos). Las consecuencias también se sintieron en el interior de la provincia: en San Antonio de Areco, donde cayeron 291 milímetros en dos días, los evacuados fueron 160, pero los autoevacuados se estiman en 500 (ver aparte); en General Rodríguez debieron abandonar sus casas 100 personas, una cifra similar a la registrada en Pergamino, donde el agua caída llegó a 105 milímetros.
En la ciudad de Buenos Aires, en cambio, solo hubo anegamientos que les complicaron la vida a automovilistas y transeúntes. El más intenso ocurrió en Avenida del Libertador y Campos Salles, en Núñez, en la desembocadura del arroyo White. Allí, un cartel indica que aún no están terminadas las obras para terminar la estación de bombeo que debería contribuir a evitar este fenómeno.
No hubo sudestada, pero el viento del este y del noreste encrespó el Río de la Plata, lo que entorpeció el normal desagüe de los arroyos subterráneos. Fue por eso que algunas bocas de tormenta se convirtieron en virtuales fuentes de aguas danzantes, pero a borbotones.
También colapsó el arroyo Maldonado, que circula bajo la avenida Juan B. Justo, a la altura de la calle Camargo, donde fue necesario cortar el tránsito. “El arroyo traía un gran caudal porque había llovido mucho en el noroeste del conurbano”, dijo a Página/12 el director de Defensa Civil porteño, Víctor Capilouto.
Otro punto crítico en la ciudad fue la esquina de Necochea y 20 de Setiembre, detrás del hospital Argerich, donde cada vez que llueve con intensidad se pone en evidencia la falta de una obra de desagüe. En cambio, no hubo inconvenientes en Cabildo y Blanco Encalada, en el barrio de Belgrano, donde el aliviador del arroyo Vega contribuyó al escurrimiento.
La basura acumulada en las calles y las hojas de árboles taparon algunas alcantarillas, lo que generó lagunas urbanas de medio metro de profundidad, como en 9 de Julio y San Juan. La línea C del subteinterrumpió su servicio durante 45 minutos por la cantidad de agua que ingresaba al túnel.
Varias cuadrillas de la Subsecretaría de Logística y Emergencia –que destinó 40 móviles y 130 personas– trabajaron durante toda la tarde destapando bocas de tormenta. También tuvieron que acudir en cuatro ocasiones ante la caída de árboles en Alem y Viamonte, en el Hospital Muñiz, en Eva Perón al 6600 y en Balbín y Núñez, donde dos autos que estaban estacionados resultaron aplastados. Ante la previsión de que la emergencia continuará hoy, se recomendó a los peatones no caminar por lugares anegados ni tocar columnas de luz, y a los automovilistas, circular con las luces encendidas y a una distancia prudencial del auto que va delante.

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La avenida Pavón, a la altura de Avellaneda, se convirtió en un río durante varias horas.
 
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