SOCIEDAD › EXPERIMENTOS CON EMBRIONES HUMANOS Y ANIMALES

Freno político a las quimeras

El gobierno británico no autoriza las investigaciones con embriones híbridos, usados en búsqueda de una cura para el Alzheimer.

 Por Marcelo Justo
Desde Londres

El mundo científico británico está alzado en armas. La decisión del gobierno de Tony Blair de prohibir una polémica técnica de investigación que mezcla embriones animales y humanos fue duramente condenada ayer por los genetistas más prestigiosos del Reino Unido. Según los científicos, la investigación en estos híbridos humano-animales puede ser clave para la cura del Alzheimer y enfermedades motoras neuronales. “Esto es una afrenta para los cientos de miles de pacientes con enfermedades degenerativas en Gran Bretaña, desesperados por encontrar un tratamiento para sus enfermedades”, dijo al matutino The Times Chris Shaw, director de investigación de células madre del Kings College de Londres.

El ente regulador en temas genéticos y de reproducción, la Agencia para la Fecundación y la Embriología Humanas (HFEA según las siglas en inglés), anticipó que no autorizará la investigación de “híbridos” a Kings College y otras dos universidades que solicitaron permiso para investigar en este campo científico. La investigación transfiere núcleos que contienen ADN de células humanas, por ejemplo de la piel, a óvulos de vacas o conejos a los que se ha extraído previamente casi toda su información genética. El mes pasado el gobierno dejó en claro su posición con la publicación de su White Paper, primera etapa del proceso legislativo en que el gobierno define la política oficial respecto de un proyecto de ley que debe debatir el Parlamento. En este documento el gobierno indicó que planeaba prohibir la investigación debido a la oposición pública que había a la creación de híbridos humanos y animales.

A diferencia del gobierno de George Bush, opuesto a la investigación de células madre, el del primer ministro Tony Blair ha apoyado a los científicos en este campo desde que asumió el gobierno en 1997. La cuestión se complicó el año pasado a partir de un proceso de consulta pública para enmendar la ley sobre temas genéticos y reproductivos de 1990, ampliamente superada por los espectaculares avances de los últimos 15 años en la materia. Este proceso de consulta con científicos, organizaciones médicas y de pacientes, grupos religiosos y expertos en temas éticos produjo 535 respuestas sobre lo que se esperaba de una nueva legislación. De éstas, unas 340, contenían cuestionamientos al tema de la investigación genética de híbridos. Según el gobierno, un 80 por ciento de los consultados se oponía terminantemente a este tipo de investigación.

Como resultado, en el White Paper el gobierno apoyó la investigación genética y la alteración de células, pero prohibió el uso de material genético animal de los híbridos, también llamados “quimeras”.

Los científicos tienen dos argumentos para el uso de estas técnicas. El primero es práctico, cuantitativo: no hay suficientes óvulos humanos para experimentación. En un mes se obtienen dos o tres óvulos humanos de buena calidad en el Reino Unido, en comparación con los 200 óvulos de vaca que se pueden extraer diariamente en cualquier matadero del país. El segundo argumento es científico. La técnica “híbrida” produce embriones que son 99,5 por ciento humanos. Según los investigadores, el 0,5 por ciento animal restante permitirá a los científicos realizar comparaciones genéticas mucho más precisas por el valor diferencial y contrastante que tendría este elemento animal en los experimentos.

Ayer los científicos acusaron al gobierno de ceder ante la presión de grupos religiosos y al HFEA de falta de independencia. Stephen Minger, director de un equipo del Kings College londinense que estudia las enfermedades de Parkinson, Alzheimer y la atrofia espinal, dijo que el gobierno estaba actuando con “miopía”. “No entiendo cómo llegó el gobierno a esta postura, pero lo cierto es que ha influido a la HFEA y ahora nos encontramos en esta situación verdaderamente desastrosa”, dijo Minger. Por su parte, Ian Wilmut, de la Universidad de Edimburgo, que estuvo a la cabeza del equipo creador de Dolly, la oveja clonada, y que ahora trabaja con el equipo del Kings College, calificó de “vergonzosa” la negativa del organismo regulador. “Es un desastre para la ciencia británica. Esta es un área en la que el Reino Unido está en la vanguardia. Si efectivamente se prohíbe, será un terrible retroceso”, señaló. Los científicos atribuyen el problema a una mezcla de malentendido, ignorancia y prejuicio respecto del tipo de investigación. “Las mismas objeciones y reservas se pusieron cuando se debatía el uso de sustancia animal. Hoy usamos válvulas de corazón de cerdo para tratar problemas de corazón y a nadie se le mueve un pelo”, indicó a la BBC el profesor Chris Shaw.

El tema es tan complejo que el gobierno mismo incluyó una cláusula en su White Paper, dejando abierta la puerta a la posibilidad de que este tipo de investigación se legalice en el futuro. Para los científicos el problema es no perder el tren ahora y están intentando influir el debate parlamentario, que promete ser durísimo y de incierto resultado.

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