SOCIEDAD › INHUMARON A LOS CHICOS MUERTOS EN LA PERSECUCION

“No utilizaron las sirenas”

Los restos de los tres jóvenes atropellados en Pablo Podestá por ladrones que escapaban de la policía, fueron inhumados en el cementerio de esa localidad del partido de Tres de Febrero, entre muestras de dolor de sus familiares que reclamaban justicia. Sus amigos y vecinos denunciaron que el patrullero no utilizó las sirenas durante la persecución, lo que podría haber evitado la embestida del vehículo en el que fugaban los delincuentes con el auto que las tres víctimas estaban arreglando.
Más de cien personas participaron del sepelio de Norberto Bonifacio, de 23 años; Carlos Flores, de 19 años y Emanuel Barreto de 16 años. “La policía también es culpable de lo que pasó. No utilizaron las sirenas y si lo hubieran hecho, los chicos se hubiesen corrido de la calle al detectar que algo pasaba”, se quejaron los familiares. La madre de una de las víctimas exigió que “los políticos hagan algo para evitar que los delincuentes sigan matando a nuestros hijos”.
La investigación judicial –a cargo de la fiscal de San Martín Karina Carbonella– no permitió aún establecer si el patrullero que iba tras el vehículo de los ladrones circulaba con balizas y sirenas en funcionamiento. Pero sí se pudo determinar que el auto policial estaba a cuatro cuadras de distancia cuando ocurrió el choque. Quienes participaron del velatorio de los tres jóvenes, criticaron por igual la actitud de los policías y de los delincuentes. Y como los tres asaltantes murieron, no hay posibilidades de acción penal. Según fuentes judiciales, “las muertes de los tres asaltantes y de los tres chicos que reparaban el auto fueron por el choque, no hubo heridas de bala ni tampoco disparos en la persecución”.
La seguidilla se había iniciado la noche del sábado cuando a bordo de un auto robado, los ladrones habrían asaltado un supermercado en Ituzaingó y asesinado a balazos al policía Antonio Rojas. Después, los delincuentes habrían robado una estación de servicio en El Palomar y otros dos mercados. Cuando trataron de llevarse una camioneta Caravan, comenzaron a ser perseguidos por la policía por la zona de Pablo Podestá. Y finalmente chocaron contra el auto de Norberto Bonifacio, lo que desencadenó la tragedia.

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Más de cien personas participaron del entierro de los tres jóvenes.
 
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