SOCIEDAD › LE QUEMAN LA PUERTA DE LA CASA A UN ARTISTA PLASTICO EN CORDOBA

Un nuevo ataque de los fundamentalistas

 Por Angel Berlanga

Alfonso Barbieri, el artista plástico y músico al que un grupo de fundamentalistas católicos le destrozó una muestra el 6 de junio pasado, se encontró ayer por la mañana con que le quisieron quemar la puerta de su casa, en Córdoba. En la imaginaria balanza entre casualidad e intimidación, se ubica el hecho de que hoy a las 19 se inauguran las Jornadas por la Libertad de Expresión, serie de mesas redondas y exposición colectiva de trabajos censurados y cuestionados por fanáticos seguidores de la Iglesia, entre ellos, un “esclavo de la Virgen”, título que se arroga el lefebrista Julián Espina, promotor de aquel ataque contra unos dibujos de Barbieri que considera “blasfemos”. Esas ilustraciones, publicadas por este diario el 17 de junio pasado, formarán parte de la muestra que organiza la Secretaría de Cultura de la Universidad Nacional de Córdoba.

“Me desperté, sentí que la perra lloraba mucho, me asusté, fui hasta la puerta y vi que la habían quemado”, contó Barbieri a este diario, mientras colgaba sus dibujos en la universidad: un Cristo crucificado de cuyas manos chorrea agua sobre un hombre y una mujer desnudos, dos angelitos voladores que orinan sobre el manto de la Virgen. “Obviamente, no puedo afirmar quién fue, pero todo lo que ha sucedido es muy raro y pasa justo un día antes de la exposición de un montón de artistas censurados”, agregó. Paradójicamente, esos dibujos sobrevivieron a los destrozos que Espina y una veintena de seguidores protagonizaron en junio en el Centro Cultural de España, en Córdoba: fueron descolgados tras su exigencia, pero después los muchachos se pusieron nerviosos y rompieron lo que encontraron a mano.

Dos meses atrás, cuando Barbieri presentó por fin el libro que reúne sus ilustraciones en Espacio Centro, recibió varias intimidaciones: “Ahí hubo amenazas antes, durante y después –dijo–. Anduvieron rondando. La Fiscalía de Córdoba puso veinte policías a mi disposición para proteger la sala”. Barbieri hizo ayer la denuncia policial de lo sucedido y señaló que pedirá custodia. “La verdad es que salgo con miedo a la calle”, dijo.

Tras los incidentes de junio, el Consejo Superior de la UNC sacó una resolución a favor de la libertad de expresión y ofreció la casa de estudios como sede para mostrar los trabajos de Barbieri. El asunto creció y derivó en las jornadas que empiezan hoy y se extienden hasta el martes, con la proyección de un video sobre los incidentes de 2004 en torno de la muestra de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta y con obras de artistas locales censurados por grupos religiosos sensibles, ofendidos y, además, con poder. Ese mismo año, Espina ya había forzado el levantamiento de una muestra en el Cabildo Histórico de la ciudad, en la que diez artistas cordobeses tomaban como tema la Navidad.

Patricia Coppola, secretaria de Cultura de la universidad, confirmó a este diario que Espina envió una carta documento al rectorado en la que reclama que la muestra no se realice porque la considera “blasfema, de odio racial, pornográfica y discriminatoria”. “Estamos todos los artistas que hemos pasado por estos eventos nefastos –destacó Barbieri–. Y vamos a ver qué pasa. Porque la sensación es que esto se viene de nuevo.”

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La puerta de Alfonso Barbieri.
 
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