SOCIEDAD › CóMO FUE EVOLUCIONANDO EL TIPO DE RELEVAMIENTOS

Cada censo con su historia

El primer censo se hizo en 1869. Desde entonces, las modificaciones en las preguntas fueron reflejando los cambios en la sociedad. Qué se preguntaba antes, qué se preguntó después.

 Por Mariana Carbajal

El primer censo nacional se hizo durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, en 1869, pero la cobertura en algunas provincias fue parcial: los censistas llegaban hasta los puestos de frontera, de modo que no se relevaron los pueblos originarios. Como dato relevante surgió que el 77 por ciento de la población mayor de 14 años era analfabeta. Las preguntas fueron cambiando a lo largo de casi un siglo y medio de acuerdo con las transformaciones sociales y políticas de la época: en el cuarto censo general, el que se llevó adelante en 1947, durante el gobierno de Juan Perón, se introdujo la figura del “desocupado” y por primera vez se incluyó la opción de “separado” en la pregunta sobre “estado civil”. En 1960 se incorporaron las uniones de hecho. En 1970 se empezaron a usar lectores ópticos o scanners para el procesamiento de los datos, pero al parecer no los habían probado previamente y cuando empezaron a pasarlos por las cédulas censales se dieron cuenta, con espanto, de que “no leían nada”, reveló a Página/12 la directora del Indec, Ana María Edwin. Finalmente, contó, se decidió tomar un 10 por ciento de los formularios, como muestra representativa, para obtención de datos, pero los resultados definitivos recién estuvieron disponibles después de 1977. En el día del décimo operativo censal, algunas apostillas de la historia de los censos en la Argentina.

Desde la época de la colonia, en el territorio que hoy ocupa el país se realizaron distintos censos, pero sólo con alcance parcial. El primero que se concretó en la ciudad de Buenos Aires data del año 1778. Eran tiempos del Virreinato del Río de la Plata. Por entonces, se contaron 24.754 habitantes en el ámbito porteño. Pero en todo el virreinato se registró una población de 186.526 personas: más del 30 por ciento eran afrodescendientes.

El primer censo, de 1969, fundó dos características aún vigentes en los operativos censales en la Argentina: fue un censo de hecho y la forma de relevamiento fue a través de la entrevista directa. La cédula censal contenía ocho preguntas. En un “censo de hecho” se obtienen datos sobre las personas presentes en la vivienda en el momento del censo, incluyendo a los que no residen habitualmente en ese hogar, pero “pasaron la noche” allí. Como se censa a las personas en el lugar donde están, el operativo se realiza en un solo día para evitar duplicaciones en el conteo y la información relevada se refiere al día del operativo. En cambio, en “censo de derecho” se registran los datos de aquellas personas que residen habitualmente en el hogar, aunque no estén presentes en el momento del censo; es decir, no se cuenta a las personas presentes en forma temporal. Debido a esto el operativo puede realizarse en varios días y se censa a las personas en el lugar donde viven (ver aparte).

El segundo censo nacional se realizó en 1895, durante la presidencia de José Evaristo Uriburu. Su cobertura fue mayor, ya que se concretó luego de la unificación territorial del país, tras la llamada Campaña al Desierto y la incorporación del Chaco. El cuestionario contenía catorce preguntas y se indagó sobre religión, fecundidad, propiedad de inmuebles y nacionalidad. Hasta el siguiente censo, que se hizo en 1914, pasaron casi dos décadas. Este, el tercero, fue un censo poblacional, agropecuario e industrial. Pero del conteo de habitantes se excluyeron las personas que integraban los pueblos originarios. En total se hicieron dieciséis preguntas.

El cuarto censo se hizo 33 años más tarde, bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, en 1947. Hasta ese momento, los censos tomaban como unidad de análisis al individuo. Desde entonces, se tomó a la familia como unidad de observación. Por primera vez se incluía la opción “separado” en la pregunta sobre “estado civil” y se incorporaban nuevas preguntas sobre ocupación, para indagar sobre la realidad del trabajo. La inclusión de la categoría “desocupado” fue un hito metodológico en la historia de los censos, destacan en el Indec. La cédula censal de familia contaba con 30 preguntas y la de vivienda incluía 20. “El de 1947 fue el primer censo estrechamente ligado a la acción de planificación. Los planes quinquenales del gobierno de Perón surgieron de los datos censales”, consideró Edwin, quien fue veedora de varios censos en países de la región y en Estados Unidos. “Como en Estados Unidos son muy celosos de la confidencialidad de los datos, cualquiera que acompañe a un censista tiene que jurar sobre la Constitución que no revelará información”, contó la directora del Indec.

Uno de los datos que reveló el primer censo fue un altísimo porcentaje de población analfabeta: casi ocho de cada diez personas mayores de 14 años. Setenta y ocho años más tarde, el censo de 1947 mostró que se había reducido ampliamente: apenas el 13 por ciento en esa franja etaria no había concurrido a la escuela. El quinto censo, el de 1960, tuvo como característica que rompió con un modelo legalista, al introducir el reconocimiento de la situación conyugal tomando en cuenta también las “uniones de hecho” o concubinatos, como complemento del “estado civil”. En el tema escolar se indagó sobre las causas de deserción de la escuela primaria. Ese año la unidad de análisis “familia” fue reemplazada por el hogar. El censo de 1960 fue el último en el que se preguntó sobre religión.

En 1970 por primera vez se cumplió con la periodicidad de 10 años establecida por la Constitución Nacional. Fue el primer censo realizado por el Indec: el organismo fue creado por la Ley 17.622, en 1968. Era tiempos del gobierno de facto del general Roberto Levinsgton. “A pesar de que estuvo muy bien organizado no se pudieron leer las cédulas censales”, contó Edwin. Por primera vez se introdujeron computadoras y lectoras de caracteres manuscritos para el procesamiento de datos. Pero los scanners no funcionaron. “Cuando se quiso pasar los formularios por los sistemas ópticos se dieron cuenta de que no leían nada. Se acumularon todas las cédulas y se decidió tomar un 10 por ciento de ellas como muestra representativa. Sus datos fueron ingresados en una computadora. La cantidad de población que se dijo que había en ese momento, en realidad, fue una proyección del resultado de esa muestra”, señaló la directora del Indec. Los resultados definitivos fueron completados recién después de 1977.

El séptimo censo fue realizado durante la última dictadura militar, en 1980. Por primera vez se implementó la técnica de muestreo como complemento del registro censal: se aplicaron dos cuestionarios, uno básico (con 27 preguntas para el hogar y 11 para la vivienda), que se instrumentó a toda la población, y otro ampliado (que tenía además otras temáticas), que se utilizó sólo sobre la muestra.

Las crisis económicas venideras impidieron que se cumpliera con la periodicidad constitucional. El octavo censo nacional debía realizarse en 1990. Pero ante la emergencia financiera del momento fue prorrogado por decreto presidencial hasta 1991. Por primera vez no se le pidió al censado la identificación por su apellido. “El censo siguiente también debió posponerse un año por motivos presupuestarios”, recordó Edwin. Se hizo en 2001 e incorporó el tema indígena: por primera vez se preguntó sobre descendencia o pertenencia a los pueblos indígenas (pero sólo si en el hogar había una o más personas de una comunidad indígena o con antepasados, de modo que no se pudo saber cuántos eran). Y se reintrodujo la discapacidad como variable a medir. Destaca Edwin que el censo que se llevará a cabo en la jornada de hoy será el más barato de las últimas décadas: tres dólares por habitante, contra 4,3 dólares y 6 dólares, respectivamente en 2001 y 1991, según información de la Sindicatura General de la Nación suministrada por el Indec. “Es de 523 millones de pesos el crédito aprobado para el censo 2010”, señaló Norberto Itzcovich, director nacional de Estadísticas y Precios de la Producción y el Comercio del Indec.

–¿Se probaron los scanners que van a leer las cédulas censales? –le preguntó Página/12.

–Está absolutamente todo el proceso probado: desde los scanners hasta los programas informáticos gratuitos que proveyó el Instituto de Estadísticas de Canadá que se van a usar para el análisis, consistencia e imputación de datos.

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