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Domingo, 26 de abril de 2009

INFORME ESPECIAL > PANORAMA SOBRE LA RENTABILIDAD DEL AGRO

Al grano

Caída de precios internacionales en la segunda mitad de 2008 y la sequía afectaron la campaña local. La producción agropecuaria asiste al refuerzo de su desequilibrio estructural a favor de la producción sojera. Un menor consumo de herbicidas y fertilizantes también contribuye a menores rindes. Disminuyen los alquileres de los campos. La tendencia de largo plazo es que el precio de los commodities agrarios se mantendrá por la demanda de una alimentación más proteica y de insumos para biocombustibles. No se justifica una baja de retenciones sojeras, pero quizá resulte necesario incentivar la producción de cereales y revisar el sistema de comercialización.

 Por Claudio Scaletta

Tras la caída de precios internacionales en la segunda mitad de 2008 y la sequía que afectó la campaña local, la producción agropecuaria asiste al refuerzo de su desequilibrio estructural a favor de la producción sojera. La pérdida de rentabilidad de los cultivos de cereales, a pesar de las mejoras cambiarias y menores costos internos, refuerza esta perspectiva. Con ingresos totales reducidos tras el ciclo alcista que culminó en 2008 el sistema de renta de doble piso enfrenta tensiones y caen los alquileres de los campos. Existen dos grandes conjuntos de datos de contexto para saber qué pasa hoy con la economía del agro local.

1. Por el lado de la oferta se presenta una fuerte reducción de la producción local de cereales y oleaginosas, fundamentalmente por sequías y, en menor medida, por heladas. De acuerdo a cifras oficiales, en la campaña 2007/2008 se llegó a los 97 millones de toneladas, de las que 52 millones fueron oleaginosas y 45 cereales. Para la campaña actual se esperan 71 millones de toneladas, un regreso a los resultados de cinco años atrás. En principio se trata de una caída de la oferta del 26,8 por ciento. La retracción afecta principalmente a los cereales. De los 71 millones de toneladas que se cosecharán en la campaña 2008/2009, 43 millones serán de oleaginosas, 17,3 por ciento menos que en la campaña anterior, y 28 de cereales, 37,7 por ciento menos. Las cifras indican una mayor sojización y cuáles fueron los cultivos más afectados por las inclemencias climáticas. Adicionalmente se registra un menor consumo de herbicidas y fertilizantes que también contribuye a la caída de rindes.

2. Por el lado de la demanda la contracción llega vía precios por la crisis internacional. Luego de seis años consecutivos de alzas, los precios de las commodities agrícolas se desbarrancaron en 2008. El trigo comenzó a caer en el segundo trimestre, mientras que la soja y el maíz lo hicieron en la segunda mitad del año. Pero ya desde fines del año pasado, una vez que la crisis limpiara el componente más especulativo de los mercados de commodities, los precios comenzaron a recuperarse lentamente y se estabilizaron en valores superiores a los del promedio de la década pasada. Esto sucede porque son mercados que presentan fundamentos sólidos para su expansión: más allá del sendero que siga la crisis internacional, la tendencia de largo plazo es que se mantendrá la demanda de una alimentación más proteica y de insumos para biocombustibles.

AJUSTE

El balance de oferta y demanda muestra una caída de la producción que convive con menores precios, lo que en conjunto significará una importante reducción del ingreso total del sector y, por lo tanto, de los ingresos públicos. Según los cálculos del grupo de Estudios Económicos y Sociales del INTA-Pergamino la caída de ingresos podría llegar esta temporada al 45 por ciento en relación a la campaña anterior.

El resultado práctico es que el agro pampeano deberá enfrentar un proceso de ajuste. En particular porque alrededor del 70 por ciento de la producción se obtiene en campos alquilados. Esto es un sistema de distribución de “doble piso” de la renta generada, proceso que en términos de la economía política clásica no es más que la distribución entre actores distintos de la renta de la tierra (lo que recibe el terrateniente) y la ganancia capitalista (lo que recibe el productor-arrendatario). Tras la reducción de los márgenes extraordinarios obtenidos en los últimos años la torta ya no parece dar “para todos”. Las corporaciones agropecuarias creen que el ajuste podría evitarse eliminando total o parcialmente las retenciones. El “mercado”, mientras tanto, ajusta reduciendo los valores pagados por los arrendamientos (ver aparte).

No obstante, las conclusiones que surgen de los datos globales sufren algunas variaciones cuando el análisis se desglosa por cultivos.

SOJA

El precio del poroto de soja no dejó de aumentar desde principios de 2009. El pasado jueves 23 de abril cotizó en Chicago a 381 dólares la tonelada. El promedio de marzo fue de 325 dólares. Entre septiembre y diciembre de 2008 la cotización osciló entre 300 y 340 dólares. Las buenas condiciones del mercado mundial responden, parcialmente, a la menor oferta argentina, pero también a los bajos stocks estadounidenses y a la sostenida demanda china. Aceites y harinas siguieron la misma tendencia. El primero llegó el jueves a 798 dólares la tonelada y la segunda a 358 dólares.

En el mercado argentino, donde las cotizaciones teóricas sufren la resta de las retenciones, las ofertas de los exportadores llegaron el jueves pasado a 975 pesos la tonelada disponible sobre los puertos del Paraná. En marzo estos valores fueron de 800 pesos y en diciembre de 2008 de 710 pesos. El avance de la cotización del dólar no es ajeno a estas variaciones, pero los precios FOB declarados para los embarques sobre el río Paraná ya superaron los 390 dólares la tonelada, contra 340 de marzo y 300 de diciembre.

En el último informe del mercado de granos de INTA-Pergamino se estima que los resultados económicos (márgenes brutos) para el cultivo de la soja 2008/09 serán los más altos de la cosecha gruesa. Tomando rendimientos de 28 a 38 quintales por hectárea (qq/ha) (10 quintales = 1 tonelada) y una cotización del mercado de futuros para fines mayo de 2009 de 255 dólares la tonelada, se obtienen márgenes de entre 315 a 517 dólares por hectárea. Si este cálculo se hiciese hoy, el resultado positivo sería levemente mayor, pues la cotización en el mercado de futuros a mayo subió 10 dólares en las últimas dos semanas.

Con los números de la segunda quincena de abril, el propietario productor de una pequeña explotación (en términos pampeanos) de 200 hectáreas obtendría haciendo sólo soja entre 70.000 y 100.000 dólares anuales como margen bruto. Si se consideran costos de producción por hectárea de 100 dólares, la rentabilidad teórica es de entre 50 y 80 mil dólares anuales. No obstante, las generalizaciones de rentabilidad siempre son complicadas porque resultan muy variables en función de la eficiencia y escala del productor y los rindes obtenidos.

Los cálculos presentados se completan con tres acotaciones:

  • Los números corresponden a la zona núcleo. En las regiones extrapampeanas varían según la afectación climática y los rindes. Las zonas más afectadas fueron Chaco, Santiago del Estero, Tucumán y Salta.

  • Los costos son los existentes al momento de la siembra, actualmente se redujeron, lo que mejora la situación para la futura campaña.

  • Aunque la recuperación de rentabilidad es importante, existen problemas para los rindes más bajos en campos alquilados.

MAIZ

El pasado jueves el maíz cotizaba en Chicago a 150 dólares la tonelada. Dejando de lado algunos saltos, este precio se mantiene, con oscilaciones de más o menos 10 dólares, desde octubre de 2008. Lo característico del mercado de maíz son stocks holgados, baja demanda y pérdida de rentabilidad del etanol por la caída del precio del petróleo. El temor, como en todos los granos y más allá de los contagios por aumento de la soja, es una caída del consumo por efecto de la crisis.

En Argentina el dato base es la caída de la producción que, según USDA (el Departamento de Agricultura estadounidense), pasará de 20,9 a 13,5 millones de toneladas y seguramente perderá su segundo lugar como exportador mundial. Los precios pagados internamente se mantienen en torno de los 400 pesos la tonelada, aunque en la última semana cayeron a 375 pesos. En el Golfo de México las cotizaciones son más altas que las de Chicago y rondan los 170 dólares. El FOB declarado en los puertos argentinos se ubica en torno de los 165 dólares, lo que con retenciones del 20 por ciento y gastos de exportación da un precio interno teórico de alrededor de 450 pesos.

El informe de INTA-Pergamino destaca que el margen bruto para el maíz, tomando como precio de venta de la producción los contratos a abril de 2009 de 109 dólares la tonelada y rendimientos de 75 y 95 qq/ha., son de 143 y 293 dólares por hectárea, respectivamente. El escenario es complicado porque los rendimientos promedio de la presente campaña, cuando ya se recolectó la mitad de la cosecha, es de 60,7 qq/ha, contra 66,3 del año anterior. Se estima que estos rindes podrían aumentar cuando finalice la cosecha.

TRIGO

Las cotizaciones del trigo en las últimas semanas fueron oscilantes. En la segunda semana de abril llegó a los 192 dólares en Chicago y a los 210 en Kansas. Estos precios están por debajo de los 220 dólares promediados desde octubre de 2008. Las razones de los precios estancados o en baja se resumen en el informe de la USDA de principios de abril, que destaca que los stocks mundiales son los más altos de las últimas seis temporadas. A ello se agrega una elevada oferta mundial junto a la muy probable caída de la demanda, pues el trigo es el grano cuyo consumo se encuentra más correlacionado con el nivel de actividad económica. Valores presionados por abundante oferta y señales de menor demanda permiten predecir menores niveles de producción para la futura campaña.

En los puertos argentinos, en tanto, las ofertas son escasas. Los precios pagados la última semana rondaron los 510 pesos por tonelada. Frente a precios FOB de 210 dólares la tonelada y con retenciones del 23 por ciento más gastos, el valor teórico es de unos 550 pesos. Al igual que en el caso del maíz, el valor teórico supera al ofrecido efectivamente por los compradores.

En este contexto el INTA-Pergamino estimó los márgenes brutos para la cosecha 2009/2010, en una pérdida de 56 dólares por hectárea para un rendimiento de 35 quintales y una ganancia de 49 dólares por hectárea para un rendimiento de 45 quintales. Estos valores surgen de tomar como precio de referencia el cierre del mercado de futuros para enero de 2010, que era de 139 dólares la tonelada el 9 de abril. Este cálculo podría variar positivamente, pues la cotización para enero de 2010 subió esta semana a 145 dólares. Pero frente a una magra campaña 2008/2009 en la que sólo se produjeron 8,2 millones de toneladas, el peor resultado desde 1979/1980, las actuales previsiones de rentabilidad abren un escenario de incertidumbre. Según CREA, con los costos y precios de venta actuales el rendimiento de indiferencia (ni pérdida ni ganancia) sería de 41 qq/ha.

DESEQUILIBRIO

El resumen de la situación de los mercados de los principales cultivos del agro local muestra un fuerte desequilibrio.

En primer lugar, las condiciones de rentabilidad determinan un fuerte sesgo hacia la preferencia por la soja. De no mediar cambios en los mercados internacionales, una condición exógena a las decisiones locales, o una variación de las condiciones internas, se asistirá a una acentuación del proceso de sojización, proceso que desde sus inicios nunca se detuvo.

En segundo lugar, las mejoras de precios en los mercados internacionales favorecieron fundamentalmente a la soja. Los restantes cultivos sólo se vieron beneficiados por la mejora de las condiciones internas, especialmente por la mejora cambiaria y en menor medida por la baja de algunos costos, lo que de acuerdo a los análisis técnicos sirvió para recuperar rentabilidad relativa, pero no para romper el desequilibrio estructural que favorece a la soja. En materia de política no parece haber mayores razones para justificar una baja de retenciones sojeras, pero quizá resulte necesario incentivar la producción de cereales y revisar el sistema de comercialización.

Finalmente, además de los cambios en la rentabilidad relativa se asiste, al menos en la presente campaña, a un cambio de rentabilidad absoluta que tensiona el sistema de renta de “doble piso”.

REDUCCION DEL VALOR DE LOS NUEVOS ARRIENDOS

Rentistas en problemas

Se calcula que más de dos tercios de la producción agraria local se realiza sobre campos alquilados. Normalmente los campos se arriendan para cultivar soja. Cuando los contratos se hacen a mediano plazo suele comprometerse la rotación, por eso también se hace maíz y trigo en campos arrendados.

Los pagos de los arriendos se establecen normalmente en cantidades físicas, por ejemplo, 18 qq/ha en el caso de la soja en la zona núcleo, pero también en valor sobre la base de la cotización de estas cantidades. Durante el reciente ciclo alcista las expectativas empujaron los precios de los alquileres, aunque suele decirse que el valor del arriendo debe ser del 40 por ciento del potencial de rinde.

Normalmente los pagos de renta se hacían al contado tras la cosecha o, a lo sumo, en tres pagos durante el año. Con los menores rindes promedio de la presente campaña se auguran fuertes tensiones que ya comenzaron a manifestarse. No solamente por los rindes. Las cotizaciones de los granos, si bien se recuperaron en lo que va de 2009, ya no son las de un año atrás. En consecuencia, el margen absoluto de la actividad es menor y las porciones para repartir más chicas.

Los analistas de los mercados agropecuarios tienen visiones diferentes sobre el futuro de los arriendos. Algunos creen que no hay razones para reducir los alquileres en cantidades físicas, pues bastaría con ajustarlas a su equivalente monetario según las cotizaciones. Otros advierten que la actividad ya no da para que el terrateniente obtenga una participación tan alta. Los especialistas consultados por Cash aseguran que el grueso de las consultas recibidas de sus clientes se vinculan con qué valor pagar por los alquileres.

Las señales que llegan del mercado muestran que el ajuste ya se está produciendo. “La caída en el valor de los nuevos arriendos ya pactados ronda entre el 20 y el 30 por ciento según las zonas”, explicó a Cash Reinaldo Muñoz de INTA-Pergamino. El diálogo entre las partes es difícil, porque a los dueños de los campos les cuesta aceptar los menores ingresos tras tantos años de bonanza. “Lo que se está viendo es también un cambio en la forma de pago. Muchos están proponiendo pagos mensuales, lo que implica el problema de establecer cuáles serán las cotizaciones de referencia”, completó Muñoz. Los precios de la tierra, en tanto, no manifiestan todavía los cambios de resultados. Lo que sucede en el corto plazo no parece afectar las expectativas de futuro.

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Claves

Caída de precios internacionales en la segunda mitad de 2008 y la sequía afectaron la campaña local.

La producción agropecuaria asiste al refuerzo de su desequilibrio estructural a favor de la producción sojera.

El sistema de renta de doble piso enfrenta tensiones y caen los alquileres de los campos.

Se presenta una fuerte reducción de la producción local de cereales y oleaginosas, fundamentalmente por sequías y, en menor medida, por heladas.

La tendencia de largo plazo es que el precio de los commodities agrarios mantendrá la demanda de una alimentación más proteica y de insumos para biocombustibles.

La producción de maíz pasará de 20,9 a 13,5 millones de toneladas y seguramente Argentina perderá su segundo lugar como exportador mundial.

No parece haber mayores razones para justificar una baja de retenciones sojeras, pero quizá resulte necesario incentivar la producción de cereales y revisar el sistema de comercialización.

 
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