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Domingo, 31 de enero de 2010

OFERTA Y DEMANDA DE PERAS

Con gusto a poco

En el inicio de la cosecha de la pera, la primera fruta de exportación del país, de la cual Argentina es también el primer exportador mundial, las perspectivas son preocupantes. La producción será baja y la demanda se restringe.

 Por Claudio Scaletta

En la explicación de las economías regionales pueden distinguirse, arbitrariamente, dos dimensiones. La primera es el ámbito de las relaciones de producción a su interior, lo que inevitablemente conduce al abordaje del conflicto social entre los actores. La segunda es el ámbito del mercado, el del análisis de los componentes de la oferta y la demanda. Ambas dimensiones, por supuesto, no están separadas. La separación, si bien en muchos casos es ideológica y define el énfasis de distintas corrientes de pensamiento, sólo tiene aquí fines analíticos. A veces, también, brinda un respiro dejar de lado la primera dimensión y concentrarse exclusivamente en la segunda.

A mediados de enero comenzó la cosecha de la primera fruta de exportación de la economía argentina; la pera, de la que el país es también el primer exportador mundial. La temporada comercial se inició con demoras que tuvieron su origen en problemas climáticos. Llegado el momento de la cosecha existe un bajo porcentaje de frutas con los calibres adecuados para la demanda de ultramar. Lo lógico parecería ser dejar que los frutos sigan ganando tamaño, pero el problema es que si no se los cosecha siguen madurando y pierden presión interna, lo que dificulta su conservación y, por lo tanto, reduce sus posibilidades de venta a lo largo del año. El primer resultado es que existe una gran disputa por la escasa fruta de buenos tamaños, el segundo es que probablemente mucha fruta de tamaños pequeños quede en las plantas o se destine a la industria de jugos concentrados, lo que siempre origina quebrantos para los productores primarios. En los mercados de destino, principalmente Europa y Brasil, no quieren frutas pequeñas. Como dicen los comercializadores, “la fruta chica no tienen precio”.

Lo contado hasta aquí es lo que pasa con la oferta, luego sigue lo que sucede del otro lado del mostrador, el análisis de la demanda.

En la presente temporada el mercado europeo, el principal para esta fruta, presenta síntomas de contracción más agudos que los de hace un año. Los síntomas se manifiestan especialmente en los hábitos de consumo. Frente a la incertidumbre provocada por la crisis global y la recesión en cada país, el consumidor tiene miedo por el futuro y, por ello, reduce sus gastos y ahorra, es decir; pospone consumo presente a favor del consumo futuro; una situación que se expresa en la caída de ventas de los supermercados. Siendo las peras frutas que no se incluyen en la lista de compras, como podrían ser bananas o manzanas, sino que se adquieren por tentación cuando se las ve en góndola, resultan particularmente afectadas por las conductas ahorrativas de los consumidores. Recesión y caída del consumo no son efectos que se hicieron evidentes frente a la llegada de las peras del hemisferio sur, sino que ya estaban presentes. De acuerdo con las cifras de la WAPA, la World Apple & Pear Association, a fines de 2009 los stocks europeos de peras (en frigoríficos) eran un 44,7 por ciento mayores que los de un año antes.

El balance preliminar del “mercado” en estado puro, del encuentro de la oferta y la demanda dejando de lado el conflicto social y los problemas de costos, es que no sólo el hemisferio sur ofrecerá menos peras (por suerte), sino que también Europa, con un consumidor con presupuesto acotado, demandará menos. La situación quizá sea algo peor en el norte de la UE, precisamente donde se obtienen los mejores precios, debido a la gran oferta de peras de los Países Bajos. A ello se agrega que el aumento de los fletes marítimos podría licuar la diferencia positiva de cotización entre el euro y el dólar. Todo lo expuesto es una foto tomada en enero, falta ver la película de los próximos meses.

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Existe un bajo porcentaje de frutas con los calibres adecuados para la demanda externa.
Imagen: Guadalupe Lombardo

DelAgro

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires volvió a aumentar la proyección de cosecha de maíz a 18,4 millones de toneladas. Quedan por sembrar 4200 hectáreas.

A partir de este mes el gobierno de Santa Fe publicará oficialmente los precios de referencia para la leche.

El área de siembra de arroz creció en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Formosa, pero cayó en la de Corrientes.

Los productores de silo bolsas prevén un incremento de 38 por
ciento en sus exportaciones durante este año.

 
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