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Domingo, 10 de julio de 2011

GANANCIAS DE FIRMAS EXTRANJERAS Y SUPERáVIT DE CUENTA CORRIENTE

La restricción externa

La existencia de elevadas utilidades es un factor de presión sobre la cuenta corriente. Aquí se afirma que es un fenómeno atendible tanto desde el punto de vista macroeconómico como de políticas específicas.

 Por Matias Kulfas *

El superávit del sector externo ha sido un aspecto central del modelo económico implementado a partir de 2003. En los últimos meses se ha señalado que podría verse afectado por la creciente remisión de utilidades de las firmas extranjeras que operan en el país, y que dichas ganancias han superado con creces a las registradas durante la convertibilidad. Este tipo de enfoques omite que la actividad de las firmas extranjeras posee otros factores que impactan sobre la cuenta corriente, y que las utilidades de dichas firmas crecieron en un marco de recomposición global de la tasa de ganancia de la economía y un mayor nivel de reinversiones.

Los ingresos de IED de los años ’90 llevaron a la Argentina a convertirse en uno de los países más extranjerizados de la región en términos del peso que tienen esas firmas en la estructura productiva. Ello tiene un impacto sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos, en particular por la remisión al exterior de dividendos. Algunos trabajos recientes han hecho hincapié en que las utilidades remitidas por las firmas extranjeras bajo el actual modelo económico han superado ampliamente a las registradas en la convertibilidad, lo cual es cierto: 16.304 millones de dólares durante la convertibilidad y 32.794 millones entre 2003 y el tercer trimestre de 2010. Esto mostraría inconsistencias del actual modelo y límites al sostenimiento del superávit externo.

Este enfoque omite un aspecto fundamental: en los años ’90, sólo la mitad de las inversiones extranjeras se financió con aportes de capital realizados desde las casas matrices. La otra mitad se financió mediante colocaciones de deuda en el mercado financiero internacional, particularmente obligaciones negociables y créditos bancarios externos. De esta manera, para medir el impacto de las inversiones externas en la cuenta corriente no alcanza con analizar las salidas en concepto de utilidades remitidas sino que también hay que incorporar los intereses pagados por esas deudas contraídas por las firmas extranjeras.

En efecto, ese último rubro durante la convertibilidad duplicó las utilidades remitidas y bajo el actual modelo se da el fenómeno inverso, más utilidades pero menos intereses: 32.161 millones de dólares durante la convertibilidad y 18.944 millones entre 2003 y 2010. El resultado final es que el impacto de la actividad de las firmas extranjeras en el país sobre la cuenta corriente fue prácticamente equivalente en ambos períodos, y entonces el cambio de signo en el saldo de dicha cuenta dependió de la balanza comercial y los menores pagos de intereses por parte del sector público.

Por otra parte, resulta esperable que en un contexto de fuerte crecimiento y recomposición global de las tasas de ganancia empresariales, las firmas extranjeras aprovechen el posicionamiento de mercado obtenido en períodos previos para incrementar sus ganancias, incluso sin hacer masivamente nuevas inversiones. Los márgenes de rentabilidad se duplicaron con respecto al período 1996-1998. Es decir, cuando aún la convertibilidad no había ingresado en crisis. Asimismo mejoró notablemente el coeficiente de reinversión de utilidades (con respecto al total de ganancias obtenidas), el cual pasó de un paupérrimo 11 por ciento de promedio durante la convertibilidad a cerca de 34 por ciento en el último bienio.

La existencia de estas elevadas utilidades son un factor de presión sobre la cuenta corriente, pero se trata de un fenómeno atendible, tanto desde el punto de vista macroeconómico como de políticas específicas. El camino virtuoso no pasa por ponerse a calcular cuánta deuda hay que emitir para cubrir un eventual déficit de cuenta corriente sino en fortalecer el superávit mediante estrategias de sustitución de importaciones, compensación de importaciones con exportaciones y, para el caso de las firmas extranjeras, el fortalecimiento del coeficiente de reinversión de utilidades. Como ejemplo virtuoso cabe citar el de una importante empresa automotriz cuya filial argentina ganó una licitación internacional para desarrollar el software de dicha empresa en todo el mundo. Esto llevó no sólo a reinvertir utilidades sino también a crear 300 puestos de trabajo de alta calificación e incrementar las exportaciones de servicios

* Economista. Director del Banco Nación y presidente de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA).

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Kulfas: “El superávit del sector externo ha sido un aspecto central del modelo”.
Imagen: AFP

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-Los ingresos de IED de los años ’90 llevaron a la Argentina a convertirse en uno de los países más extranjerizados de la región.

-Las utilidades remitidas por las firmas extranjeras fueron de 16.304 millones de dólares en la convertibilidad y de 32.794 millones de 2003 al tercer trimestre de 2010.

-En los años ’90, sólo la mitad de las inversiones extranjeras se financió con aportes de capital realizados desde las casas matrices.

 
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