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Domingo, 29 de abril de 2012

LA RECUPERACIóN DE YPF DESDE LA PERSPECTIVA DE LA INNOVACIóN

Investigación y desarrollo

YPF bajo control del Estado puede convertirse en un pilar del desarrollo tecnológico argentino como supo serlo Gas del Estado o como hoy en día lo es Invap. En ese tema, la actuación de Repsol se ensombrece más aún cuando se observa la política desplegada por Petrobras.

 Por Fernando Peirano *

El cambio propuesto para YPF tiene como objetivo principal recuperar una herramienta clave para incrementar la producción nacional de combustibles, reducir el déficit comercial de hidrocarburos y poner fin a la salida de divisas que generó la sistemática “remisión de utilidades”. También implica retomar la iniciativa en materia de exploración de nuevos yacimientos, desarticular las conductas colusorias en un mercado estructuralmente concentrado y darle un mejor uso social a la renta que genera la actividad petrolera. Se abre, además, una oportunidad para incrementar la inversión en I+D realizada en el ámbito empresario. Se trata ni más ni menos de la posibilidad de avanzar hacia un país que no sólo accede a la tecnología sino que también tiene la capacidad de producirla en función de sus necesidades y objetivos estratégicos.

En las últimas décadas, por el contexto de desindustralización que predominó a partir de mitad de los ’70 y las condiciones bajo las cuales se privatizó durante los ’90, YPF fue perdiendo protagonismo como un actor clave para el sistema de innovación de la Argentina. Las empresas petroleras, por el volumen de recursos que administran y el perfil de sus actividades, no sólo desarrollan el conocimiento y la tecnología necesaria para mejorar la explotación petrolera sino que muchas de ellas lideran la investigación sobre alternativas energéticas, la formulación de nuevos materiales o estimulan innovaciones en proveedores y clientes. Sus equipos técnicos son un espacio clave para la formación de ingenieros y tecnólogos. En este sentido, YPF bien puede convertirse en un pilar del desarrollo tecnológico argentino como supo serlo Gas del Estado o como hoy en día lo es Invap.

Desde esa perspectiva, el período durante el cual Repsol definió los destinos de YPF se cierra con un balance muy deficitario. En 2010, según el informe remitido a la Comisión de Valores de los Estados Unidos, Repsol declara haber destinado sólo 8 millones de dólares para que YPF realice actividades de I+D. De esa exigua suma, el 30 por ciento se consignó a contratos con centros e institutos extranjeros, reduciendo entonces más aún el impacto indirecto sobre la generación de capacidades nacionales en materia de ciencia, tecnología e innovación. Si bien es amplio el consenso sobre la gran oportunidad que tiene la Argentina para aprovechar yacimientos no convencionales, como el shale oil, la ausencia de una fuerte capacidad nacional en I+D vuelve cualquier iniciativa en una aventura sumamente costosa y quizá técnicamente inviable.

A pesar de ello, el compromiso de Repsol con el desarrollo tecnológico argentino ha sido prácticamente nulo. Y esta conducta no puede atribuirse a problemas en el desarrollo de sus operaciones en la Argentina. Las ventas de YPF en 2010 superaron los 13.730 millones de dólares y las utilidades acumuladas entre 1999 y 2011 ascendieron a 16.450 millones de dólares. Incluso, si vale la comparación, su balance 2010 presentado ante la Bolsa de Buenos Aires informa que Repsol-YPF aplicó casi 16 millones de dólares para retribuir a su equipo directivo mientras que otros 44 millones de dólares se dedicaron a publicidad y otras acciones de marketing. Cabe mencionar que de acuerdo con el reporte elaborado por el Servicio de Información Comunitaria sobre Investigación y Desarrollo (Cordis), los estándares de la actividad petrolera indican que las empresas europeas destinan el 0,4 por ciento de sus ventas a I+D. Al respecto, la multinacional Repsol está lejos de dicha cifra. Para 2010, la relación entre I+D y ventas se ubicó en 0,1 por ciento, equivalente a 88 millones de dólares. Estos indicadores permiten delinear el tipo de estrategia corporativa seguida por Repsol y el papel asignado a su filial argentina YPF.

Lo hecho por Repsol se ensombrece más aún cuando se analiza la estrategia que muestra Petrobras. Durante 2010, la firma brasileña invirtió en I+D la suma de 993 millones de dólares, equivalente al 0,8 por ciento de sus ventas. El marco normativo brasileño establece que el 1 por ciento de los ingresos que generan los yacimientos de alta productividad debe destinarse a I+D. Este modelo de gestión, que persigue generar tanto beneficios directos como indirectos (externalidades y derrames), está lejos de ser condenado por los inversores bursátiles. Al contrario, Petrobras lo subraya dentro del informe que presenta ante la Comisión de Valores de Estados Unidos y destaca que en 2010 ha logrado registrar 42 patentes en Brasil y 120 en el exterior. Además consigna que duplicó la capacidad de sus laboratorios y centros de investigación, posicionándose como el mayor complejo del Hemisferio Sur. Más de 3500 investigadores trabajan en los desafíos que implica extraer petróleo, atravesando una considerable capa de sal marina. También desarrolló proyectos conjuntos con un total de 100 universidades y centros de investigación en Brasil y en el exterior, y estableció acuerdos con diversos proveedores clave para colaborar en el establecimiento de centros tecnológicos a lo largo de todo Brasil con el fin de desarrollar soluciones tecnológicas aplicables a los diferentes segmentos de negocio de la empresa. Por este camino, teniendo como pilares a Petrobras y Embraer y con un conveniente marco normativo, Brasil está dejando atrás un rasgo propio del subdesarrollo que es que los proyectos de I+D se realicen desvinculados de la producción y sin aportes originados en las utilidades empresariales.

Desde 2003, el Estado argentino se ha comprometido activamente para recrear las capacidades científicas, impulsar el desarrollo tecnológico y estimular la inversión en proyectos innovadores. Aún falta un compromiso más decidido por parte del sector productivo. La recuperación de YPF, al igual que la participación de directores estatales en 42 de las principales empresas que operan en la Argentina, representa una importante oportunidad para vincular las utilidades empresariales con la realización de proyectos de I+D y otras actividades de innovación. Si se logra avanzar con este rumbo, no sólo se estará dando respuesta a un cuello de botella sino que también se estarán sentando las bases para centrar la competitividad en la innovación y el trabajo calificado

* Licenciado en Economía. Subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

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“El compromiso de Repsol con el desarrollo tecnológico argentino ha sido prácticamente nulo.”
Imagen: Bernardino Avila

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-“El Estado se ha comprometido activamente para recrear las capacidades científicas, impulsar el desarrollo tecnológico y estimular la inversión en proyectos innovadores.”

-“La recuperación de YPF representa una importante oportunidad para vincular las utilidades con proyectos de I+D y otras actividades de innovación.”

-“Es una respuesta a un cuello de botella y también se estarán sentando las bases para centrar la competitividad en la innovación y el trabajo calificado.”

 
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