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Domingo, 11 de abril de 2004

INTERNACIONALES › ULTIMAS TEORIAS ECONOMICAS DE JOHN FORBES KERRY

Capital bueno, capital malo

El candidato demócrata John Kerry lanzó sus primeras propuestas económicas. Suenan muy buenas. Pero, ¿lo son realmente?

 Por Claudio Uriarte

John Kerry, el arrasador candidato demócrata a disputarle la presidencia a George W. Bush en noviembre, tiene un nuevo discurso que completa y refina sus anteriores denuncias populistas contra el “outsourcing”, la práctica de las corporaciones estadounidenses que exportan sus puestos de trabajo al exterior, hacia países de mano de obra barata como China, India o Chile. Es una propuesta que tiene el encanto clintonesco de mudar el discurso demócrata un poco más al centro, en el sentido de tratar a las grandes corporaciones con un poco de cal y otro poco de arena. Ahora Kerry parece estar diferenciando entre corporaciones buenas y corporaciones malas, un poco al modo en que un populista ingenuo (o no tanto) solía diferenciar entre un capitalismo “bueno” (el productivo, sólido, de bienes tangibles) y otro “malo” (el financiero, el especulativo y usurario) como si ambos no fueran partes necesarias de un circuito integral. El tema fue usado con excelentes resultados políticos por los nazis y sus asociados, relacionando lo bueno a lo nacional y lo malo a lo extranjero (es decir, a ya sabemos quiénes). Desgraciadamente, esta oposición entre nacional y extranjero aparece de nuevo en las propuestas de Kerry (quien, como nadie ignora, es también un buen católico de Nueva Inglaterra). Pero la propuesta puede no ser seria, y esto puede ser un punto a su favor.
La nueva kerryeconomía bajaría la tasa impositiva más alta sobre las ganancias empresarias del 35 por ciento al 33,25 por ciento. Pero como contrapartida, Kerry eliminaría un vacío impositivo que permite a las firmas estadounidenses evitar la tributación estadounidense sobre ganancias realizadas en el exterior que no son repatriadas. Con una cosa se pagaría la otra. Kerry repatriaría los dólares en el exterior ofreciendo una moratoria de un año durante el cual las compañías que hagan lo correcto pagarían solamente un 10 por ciento del capital que es reinvertido en el país. Por lo tanto, los impuestos sobre las ganancias en el extranjero deberían ser pagadas de inmediato. De acuerdo al semanario británico The Economist (que repudia el esquema, pero que es tan conservador que repudia todo impuesto a las ganancias en general), el mecanismo recaudaría 12.000 millones de dólares por año. Este dinero se gastaría bajando la tasa general de tributación empresaria, así como dando créditos impositivos a las compañías que contraten nuevos trabajadores en industrias que están perdiendo trabajos a manos del outsourcing, tanto en la industria como en el sector servicios. Hay, desde luego, el problema de que debería crearse toda una nueva burocracia para decidir cuáles industrias se están portando virtuosamente y cuáles no. Pero tiene problemas más serios, ya que constituiría un desaliento dirigido a la fabricación de bienes estadounidenses en el extranjero. Favorecería, por ejemplo, a cualquier compañía japonesa basada en el exterior contra una norteamericana, al aumentar los costos de esta última e inhibir a los consumidores norteamericanos de comprar productos General Motors hechos en Malasia contra productos Toyota hechos igualmente en Malasia. Se favorecerían las compañías extranjeras contra las norteamericanas, que es lo contrario de lo que Kerry dice querer hacer. Es verdad que el outsourcing es un problema, pero su resolución impositiva es irreal. (Y, por otro lado, las últimas kerrynomías fueron enunciadas antes de que se anunciara el dato de que la economía en EE.UU. había generado 308.000 nuevos empleos en marzo, con aumentos en la producción industrial como para terminar de desbaratar el nuevo saber convencional).

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John Forbes Kerry, un buen católico de Nueva Inglaterra, ofrece nuevas ideas sobre cómo favorecer al Bien sobre el Mal.

El mundo

El índice de desempleo de Canadá se situó en el 7,5 por ciento en marzo, una décima más que durante febrero, informó el organismo público de estadísticas de ese país.

El ministerio de Ferrocarriles de China anunció un ambicioso plan que tiene por objetivo la construcción de 17.000 kilómetros de vías férreas antes de 2020, que requerirá una inversión de 241.000 millones de dólares.

El “Golden Star Bank” de Viena, la única entidad financiera de Occidente del régimen comunista de Corea del Norte, cerrará por falta de actividad, aunque en medio de sospechas de espionaje, lavado de dinero y negocios turbios para la financiación del programa nuclear del país asiático.

 
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