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Domingo, 19 de noviembre de 2006

INTERNACIONALES › ENDESA Y SUEZ, DOS NOVELAS ENERGETICAS EUROPEAS CON FINAL DIFERENTE

Fusiones para blindar un sector estratégico

 Por Mariano Andrade

Desde Bruselas

En medio del debate sobre proteccionismo y seguridad energética, Europa dio esta semana un paso para blindarse en ese sector clave con la luz verde de Bruselas a la fusión entre los grupos franceses Suez y Gaz de France, que se suma a la cada vez más cercana unión entre el alemán E.ON y la española Endesa. Nueve meses después del inicio de la guerra de fusiones y patriotismo económico entre varios países de la Unión Europea (UE), los resultados de uno y otro proceso muestran que nada está decidido de antemano y que Bruselas no está en contra de las fusiones nacionales en forma sistemática.

A simple vista, se puede decir que Francia logró imponer su decisión de crear un campeón nacional y que España debió ceder a esa pretensión. Sin embargo, la situación no es tan evidente como parece y hay otros factores que deben tenerse en cuenta. A priori, los dos casos, el francés y el español, presentaban grandes similitudes, ya que las empresas en juego eran tres, dos de ellas nacionales (Suez y Gaz de France, Endesa y Gas Natural) y una extranjera, pero europea (la italiana Enel y E.ON).

En ambos casos, y por obvias razones, los gobiernos francés y español preferían tener un supergrupo nacional en lugar de ver cómo sus joyas pasaban a formar parte de un emporio europeo. Por ello, ambos aprobaron rápidamente legislaciones que dificultaban la venta de empresas nacionales de sectores estratégicos (como la energía) a grupos extranjeros, y que fueron tildadas de “proteccionistas” por sus socios europeos.

En este juego de semejanzas, se debe oponer sin embargo una diferencia clara entre ambos procesos: el orden de aparición de los actores. Mientras la fusión Suez-Gaz de France fue lanzada para evitar una oferta formal de Enel, E.ON irrumpió en España cuando Gas Natural intentaba adquirir a Endesa en contra de la voluntad de ésta. Estas danzas de ofertas y contraofertas en las que los gobiernos asumieron un papel activo dieron lugar a graves fricciones dentro de la UE y a la intervención de la Comisión Europea, con poder para actuar en toda fusión que tenga carácter comunitario (ya sea porque las empresas son de países diferentes o porque, siendo del mismo país, su fusión afecta el mercado único).

A partir de allí, los gobiernos debieron comenzar a ceder a las exigencias de Bruselas (que debe garantizar principios como la libre circulación de capitales y la no discriminación de empresas extranjeras), mientras los procesos se decantaban en parte según la voluntad de sus actores principales. Así, en el caso de Suez y Gaz de France, y pese a sus protestas públicas, el grupo italiano Enel prefirió no lanzar una oferta hostil, lo que permitió que la fusión entre los grupos franceses avanzara con mayor facilidad, aunque el costo por pagar fuese alto. La Comisión Europea forzó el martes pasado a ambas compañías a desprenderse de valiosos activos tanto en Francia como en Bélgica para evitar monopolios, único modo de dar su luz verde a la creación del primer grupo de gas europeo y el quinto productor de electricidad del continente.

En cuanto a la novela germano-española, la negativa persistente de Endesa de aceptar su fusión con Gas Natural y el surgimiento de una mejor oferta por parte de E.ON colocaron el proceso en una ruta diferente, pese a los desesperados intentos en sentido opuesto de Madrid. En este caso, la Comisión Europea no dio respiro a España hasta obligarla a flexibilizar las condiciones draconianas impuestas en principio al grupo alemán para adquirir a Endesa, una fusión que no crea problemas a nivel europeo, a diferencia de Suez-Gaz de France. Si consigue a Endesa, E.ON se convertirá en el primer grupo de electricidad y gas del mundo, con más de 50 millones de clientes en más de 30 países, según sus propias cifras. El grupo alemán está sobre todo presente en Europa central y oriental, en Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos, mientras que Endesa está centrado en España, Italia y América latina.

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Unión de las francesas Suez y Gaz. La alemana E.ON se queda con la española Endesa.
Imagen: AFP
 
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