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Domingo, 16 de octubre de 2005

AGRO › EL BROTE DE AFTOSA EN BRASIL Y EL IMPACTO EN EL MERCADO LOCAL

Excusa para subir el precio de la carne

 Por Susana Díaz

Las noticias sobre la aparición de aftosa en Brasil confirmaron lo que muchos conocedores de los mercados internacionales de carnes comentaban entre bambalinas. Al parecer, como lo demostró en su dimensión extrema el brote experimentado por Argentina en 2001, cuando la información sobre la existencia de aftosa sale a la luz, el problema viral ya está completamente instalado. Esta situación explica también la inmediata reacción de cierre de los mercados de destino más allá de las normativas. El representante de un importante frigorífico que opera en la plaza local señaló a Cash que el problema de Brasil había motivado rumores en la reciente feria alimentaria de Colonia, Alemania (Anuga). Los operadores comentaron allí que la Argentina podría verse beneficiada con la salida transitoria de Brasil de los mercados cárnicos, muchos de los cuales, como Rusia, los encuentran como competidores.

Oficializada la enfermedad en los principales estados productores del vecino país, algunos datos indican que la presunción puede convertirse en realidad, aunque no necesariamente. Si sucede, la buena noticia para hacendados y frigoríficos no necesariamente lo será para los consumidores. Ello se debe a que la producción local experimenta hoy problemas de oferta. Es decir, se produce menos de lo que se podría vender, lo que sumado a los buenos precios internacionales no deja de incidir en los precios internos.

La nueva realidad ya comenzó a generar tensiones al interior de la cadena cárnica. Aunque en voz baja, algunos consignatarios de hacienda sostienen que será imposible cumplir con los acuerdos de precios alcanzados con el Gobierno. Los frigoríficos, en cambio, argumentan que los consignatarios pretenden usar como excusa el tema de la aftosa brasileña para cobrar más. La perspectiva de la industria es que los efectos sobre los precios internacionales serán imperceptibles. A partir de aquí la disputa se vuelve más previsible. Los consignatarios responden que quienes quieren quedarse con toda la ganancia son los frigoríficos. El Gobierno, que no suele adelantarse a los acontecimientos, sigue guardando en la manga la carta de un potencial aumento en las retenciones. Cualquiera sea el caso, en Agricultura saben que el mercado cárnico no perderá turbulencia.

En materia de precios internos, entonces, la primera cuestión nueva es en qué medida la aftosa en Brasil afectará los precios internacionales. La primera respuesta es que si realmente Brasil dejase de participar en el mercado mundial de carnes, se estaría frente a un fenómeno similar al de la vaca loca en Estados Unidos, cuyos efectos fueron el aumento de los precios globales y el inicio del boom exportador argentino. Brasil no es sólo uno de los principales exportadores mundiales, también es un gran competidor de las carnes argentinas en Rusia, por lo que la Argentina sería su reemplazante natural. Una segunda respuesta es que si bien sus vecinos, Europa y Rusia, entre otros países, cerraron sus fronteras a las carnes brasileñas, no lo hicieron con la totalidad de su producción, sino solamente con la proveniente de tres estados afectados, Mato Grosso do Sul, Paraná y San Pablo, los que representan entre el 30 y el 35 por ciento de la producción total. La pregunta, entonces, es en qué medida este volumen, que no deja de ser importante, afectará al mercado mundial. En última instancia de ello puede depender, en ausencia de intervención estatal, lo que suceda con el bolsillo y el consumo de los argentinos.

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