espectaculos

Martes, 10 de marzo de 2015

TEATRO › MóNICA CABRERA, AUTORA Y DIRECTORA DE LA OBRA ELECTRIC MAMMA

Entre la pantalla chica y el escenario

Es una figura conocida de las ficciones (“Voy por la quinta mucama en la tele”, dice), pero quienes frecuentan el teatro ya la conocían de antes. Cabrera disfruta de ambos frentes: “En lugar de tener ataques de pánico, a mí me salen obras de teatro”.

 Por Cecilia Hopkins

Entre otros personajes, le puso el cuerpo a Rosa en Tratame bien, a Ramona en Somos familia y a Mabel en Malparida, y es por eso que la gente la reconoce por la calle. Pero lo cierto es que hace años que Mónica Cabrera es conocida por quienes van al teatro. Hace más de tres décadas que figura en la cartelera teatral con obras que ella misma produce como intérprete, dramaturga y directora. En estos días acaba de reestrenar Electric Mamma, obra de su autoría que interpretan bajo su dirección los notables Gloria Cingolani, Marialba Sosa y Hernán Darío Statuto. Una pieza que trata de los desencuentros de dos hermanos con su madre, inscriptos en un clima de misterios. Humorístico y descarnado, el racconto se produce una vez fallecida la cabeza de esta familia que creció sin padre a la vista. Un resumen de vida que se concreta a partir del canto, el baile y diversos códigos de actuación que vuelven hilarantes hasta los recuerdos más trágicos.

“Es la quinta mucama que me toca hacer en la tele”, comenta Cabrera en la entrevista con Página/12, refiriéndose al envío que Pol-ka pondrá al aire en abril, protagonizado, entre otros, por Mariano Martínez, Rita Cortese, Gabriela Reyna y Gabriela Toscano. Pero el teatro, aclara, siempre estuvo en primer lugar: luego de dirigir varios espectáculos y viendo que no la llamaban para actuar, Cabrera decidió escribir obras para interpretar ella misma. Y pasó 14 años estrenando unipersonales (El club de las bataclanas y Arrabalera mujeres que trabajan son dos de las más recordadas), que aún sigue reponiendo en giras por el país, México y España. El tema de la familia no le es ajeno: ya en 1994, en Family game, Cabrera recreaba el cumpleaños de un padre rodeado de toda la parentela en torno de una mesa. “El texto era improvisado, todavía no me animaba a escribir”, recuerda.

–¿Escribe antes o durante los ensayos?

–Estos actores que convoqué me daban un aire de familia, así que escribí la obra para ellos. Se me fue revelando durante el trabajo. Los actores tomaron con naturalidad lo que pasaba en la obra, una vez que entendieron que tenían que ser creíbles sin ser realistas. Imaginé una familia renga, con el padre ausente, el reinado construido dentro de su casa por una mujer fuerte.

–¿Qué es lo que los lleva a estar unidos a su madre? ¿Son los secretos que se ocultan?

–Los secretos familiares tienen esa particularidad de no revelarse nunca. Por eso con el tiempo se transforman en algo cómico, tal vez porque lo que se esconde no sea más que un mito. O porque nadie, quizá por miedo, sabe averiguar bien.

–¿Qué diferencias encuentra entre las obras escritas para otros y las que usted misma interpreta?

–Una vez estrenada, Electric Mamma me fue ajena. No tengo explicaciones cuando veo que algunos espectadores salen llorando, conmovidos. No pensé en qué podía sucederles. En cambio, cuando yo hago humor estoy siempre atenta a incluirlos, a ser amable con ellos.

–¿Cómo determina los temas sobre los que va a escribir?

–Me siento afectada por lo que pasa. Hasta hubo veces en que percibí algo que estaba por suceder. Como cuando estrené Espíritu de cuerpo y poco después se derogó la ley del servicio militar obligatorio. O cuando en 2000 estrené Arrabalera... sobre la necesidad de sobrevivir en distintos trabajos y luego llegó la crisis.

–¿Qué puso de sí misma en Electric Mamma?

–Cuando dirijo salgo de mi ensimismamiento y aparecen otras cosas. Aquí hay algo que tiene que ver con la muerte, la locura, el azar, con cosas que no puedo elaborar de otra forma. Se ve que en lugar de tener ataques de pánico a mí me salen obras de teatro.

–¿Qué es lo que más le gusta de lo que hace?

–El pasado es un misterio para mí. Por eso me interesa mucho la historia. Y el teatro me gusta porque reconozco en él algo muy antiguo. Por eso me gusta que se vea el truco, que quede a la vista que lo que ocurre ahí no es cierto. Que no se gaste energía en ocultar nada. De ahí es que se produzca algo mágico y poético y que el público sea el que termina de hacer la obra.

* Electric Mamma, Teatro-estudio La Mamma (Yatay 890), sábados a las 21.30 y domingos a las 20.

Compartir: 

Twitter
 

 
CULTURA Y ESPECTáCULOS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.