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Viernes, 18 de septiembre de 2015

TEATRO › CONSTANZA MACRAS PRESENTA THE PAST EN EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE BUENOS AIRES

La memoria como un ejercicio físico

Nacida en Buenos Aires y radicada en Berlín, la coreógrafa es considerada una de las referentes del arte interdisciplinario y tiene su propia compañía, la Dorky Park. Su nuevo espectáculo convierte la ciudad de Dresden en instrumento narrativo.

 Por Cecilia Hopkins

Nacida en Buenos Aires y residente en Berlín desde 1995, Constanza Macras estrenará hoy en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires su espectáculo The past (El pasado), recientemente estrenado en Alemania. Macras, quien ya había participado de la sexta edición del FIBA con su montaje Big in Bombay, comenzó sus estudios de danza contemporánea con Margarita Bali, formación que completó en Nueva York, en el estudio Merce Cunningham, y en Amsterdam, con Ivan Kranmar, Glenn Eddy y Amanda Miller. Desde el mismo año en que se afincó en la capital alemana, Macras fundó su propia compañía, la Dorky Park, con bailarines provenientes de diversos países.

Macras es considerada una de las referentes del arte interdisciplinario y sus primeras obras se estrenaron en espacios no convencionales: algunas tuvieron lugar en una carnicería abandonada, una cantina, un shopping y el baño de un teatro, el Berliner Schaubüne. La crítica alemana destacó la espontaneidad de aquellas primeras obras, asociadas a mensajes publicitarios, materiales de desecho, bailes callejeros y videoclips. En Scratch Neukölln, una de sus producciones, Macras trabajó con chicos de un barrio de Berlín de padres libaneses, serbios y polacos, a quienes pidió que improvisaran movimientos sobre la música de su preferencia, esperando descubrir de este modo los códigos e impulsos característicos de su ambiente social y cultural: durante la obra, los niños no tuvieron un rol fijo sino que estaba en total libertad sobre el escenario. En De vuelta al presente, en cambio, la coreógrafa abordó el tema del fin desde diversos ángulos (el fin del mundo, el fin de una relación amorosa, el fin de la Guerra Fría), para lo cual utilizó muñecos de peluche, cartas de amor y flores de plástico sobre la escena. “Mi etapa trash ya pasó”, considera Macras ante Página/12, y remata sonriendo: “La cultura del desecho quedó atrás, nos hemos refinado bastante”.

Para la creación de The past, Macras viajó a la ciudad de Dresden, capital del estado de Sajonia, para contactarse con personas que pudiesen dar testimonio personal del cambio de la ciudad a lo largo del tiempo, ya que el tema de su montaje es la memoria y la transformación. Así, la obra toma un lugar determinado para convertirlo en instrumento narrativo de la propia historia, con el objeto de superar heridas del pasado y tender a la comprensión de acontecimientos contemporáneos. Esta pieza, que fue creada junto a once intérpretes y en colaboración con el músico suizo italiano Oscar Bianchi, tendrá una segunda parte que se estrenará en la primavera de 2016.

–¿Por qué eligió la ciudad de Dresden para hablar acerca de la memoria y la destrucción? También hubiese servido Berlín...

–Otras ciudades alemanas, como Berlín, fueron destruidas gradualmente, pero “la bella Dresden” quedó arrasada de golpe. Sus monumentos e iglesias se habían mantenido intactos hasta que en febrero de 1945, cuando ya la guerra había terminado, los aliados la bombardearon dos veces. Murió muchísima gente, toda civil. Entrevisté para la obra a cuatro mujeres que eran chicas cuando esto ocurrió. Socialmente se llama a estas personas “testigos presenciales” y no “sobrevivientes”, porque no se quiere asumir públicamente el papel de víctimas.

–¿Cómo fue escuchar esos testimonios?

–Eran relatos muy densos. En la memoria de estas mujeres quedó fijado ese hecho traumático y, aunque hablaran también de cosas cotidianas, volvían siempre al relato de cómo vivieron los bombardeos.

–¿Cómo articuló estos testimonios con los otros componentes de la obra?

–Las mismas historias fueron generadoras de movimiento para los bailarines y actores. También hubo otro texto importante en el desarrollo conceptual de la obra: El arte de la memoria, de Frances Yates, donde se describen métodos mnemotécnicos de diferentes épocas. Nos gustó tomar a la memoria como un ejercicio físico.

–¿Ya fue presentada en Dresden?

–La obra fue estrenada allí, en el Festspielhaus Hellerau, un teatro ubicado en medio de un bosque. Es una de las pocas construcciones que quedaron sin destruir, convertida en centros militares tanto en la época nazi como después de la ocupación soviética.

–Ahora está trabajando sobre las transformaciones que se vienen produciendo en la sociedad china. ¿Siempre encuentra inspiración en circunstancias sociopolíticas?

–Me interesa lo cotidiano y no se puede hablar sino desde un contexto que siempre es político. Y para ello tomo el cuerpo, que es el instrumento más político que tenemos.

* The past se presenta el viernes 18 a las 20.30 y el sábado 19 a las 21 en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín (Corrientes 1530).

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“El cuerpo es el instrumento más político que tenemos”, asegura Constanza Macras.
 
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