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Lunes, 7 de enero de 2008

VISTO & OIDO

Britney no tiene paz. Tras abandonar el hospital de Los Angeles en el que fue ingresada el jueves, la cantante volvió a su residencia, sitiada por los paparazzi. La policía se ha desplegado para hacer frente al frenesí informativo de los reporteros gráficos que se agolpan frente a las puertas de la casa de Spears, a la vez que se han movilizado grúas para llevarse los automóviles de fotógrafos y así despejar las calles cercanas. El ex marido de Spears, Kevin Federline, que tiene la custodia de los dos hijos nacidos del matrimonio, aumentó las medidas de seguridad en su propia casa, ante el temor de que Britney vuelva por ellos.

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