espectaculos

Domingo, 16 de septiembre de 2012

CULTURA › SE EXHIBE EL DOCUMENTAL MANDIOCA, LA MADRE DE LOS CHICOS

La semilla del rock argentino

La serie de ocho episodios dirigida por Aníbal Esmoris narra la historia del primer sello en grabar rock en castellano de manera independiente. Hoy a las 19, en la Casa del Bicentenario, se verán los dos primeros capítulos de media hora.

 Por María Zentner

Billy Bond junto a Jorge Alvarez, uno de los fundadores de Mandioca.

El 12 de noviembre de 1968, el trío Manal, Miguel Abuelo y Cristina Plané dieron un recital en la Sala Apolo, en la avenida Corrientes al 1300, organizado como presentación del incipiente sello discográfico Mandioca, la madre de los chicos. Al finalizar el show, un flaco alto y de rulos se acercó a Jorge Alvarez, productor del espectáculo y fundador del sello junto a Javier Arroyuelo, Pedro Pujó y Rafael López Sánchez, y le espetó: “¿Vos sabés que hoy terminaste con la música comercial, no?”. “No sé, pibe, ojalá tengas razón”, le contestó Alvarez. El “pibe” era Luis Alberto Spinetta. La pregunta –más bien la afirmación– puede sonar un poco exagerada en lo que a la música comercial se refiere, pero el Flaco estaba en lo cierto en cuanto a lo germinal, a lo iniciático del momento: el sello Mandioca, el primero en registrar rock en castellano y en producir discos de manera totalmente independiente, fue la usina, el promotor, de los músicos que plantaron las raíces del rock argentino. Moris, Manal, Vox Dei, Tanguito, Miguel Abuelo, Pappo y La Pesada fueron algunos de los que grabaron con esta compañía que los impulsaba a crear sin restricciones, límites ni censura.

Jorge Alvarez –pionero de la industria editorial argentina, editor de, entre otros, Ricardo Piglia, Rodolfo Walsh, David Viñas, Quino y Manuel Puig– es el narrador principal de la serie documental Mandioca, la madre de los chicos. Alvarez y el director y productor del documental, Aníbal Esmoris, participaron el último viernes de la presentación del ciclo de proyecciones de la serie que se llevará a cabo durante cuatro domingos consecutivos, a partir de hoy a las 19, en la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985), en el marco de la exposición Música en Argentina. 200 años. Esta tarde se exhibirán los capítulos uno (“Ellos: Jorge Alvarez, Javier Arroyuelo, Rafael López Sánchez y Pedro Pujó”) y dos (“Editorial Jorge Alvarez y el Colegio Nacional de Buenos Aires”).

La idea del documental es mostrar los inicios del rock en la Argentina, y retratar la realidad política y social del país a finales de los ’60, a través de la experiencia de un grupo de jóvenes que intentaban hacer música bajo sus propios términos. Justo en una época en la que las reglas eran impuestas desde afuera, y a palazos. Esmoris utiliza el formato para articular la historia del rock vernáculo con la historia argentina: “En 1968, en pleno onganiato, si tenías el pelo largo, pantalones bombilla o te colgabas una cartera, lo menos que te gritaban por la calle era sucio, hippie o puto. Y si te cruzabas con un policía, lo más seguro era que te cagara a trompadas, te rompiera la ropa, te cortara el pelo y te mandara a tu casa. Entre tanta represión y persecución de la juventud y, sobre todo, de lo diferente, andar por la calle vestido de manera llamativa o tocar la guitarra en una plaza eran claras manifestaciones de rebeldía directa y presente. La sociedad no estaba preparada para lo que significaba el rock. Había que tener unas pelotas bien grandes para ser rockero en esos días”, aventura Esmoris en diálogo con Página/12.

El documental recorre la historia del sello contada por los protagonistas del movimiento que revolucionó el concepto de la música joven en la Argentina, a través de sus recuerdos y el relato en primera persona de sus anécdotas. Allí se mezclan las voces de músicos, periodistas, artistas y diferentes integrantes de la movida contracultural que empezó a tomar forma a mediados de los años ’60. La banda de sonido de cada entrega es un compilado de clásicos de la liturgia rockera argentina. La serie compuesta por ocho capítulos de media hora fue la ganadora del concurso “Series de documental para productoras con antecedentes” del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales (Popfcad) impulsado por el Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (Satd-t) y el Instituto Nacional de Cinematografía Artes Audiovisuales (Incaa) en 2010.

Esmoris tiene su experiencia en documentales de rock: participó como productor en Buen día, día, sobre la vida de Miguel Abuelo, y en Luca, la historia de Luca Prodan. “Mandioca se fundó en el ’68 para grabar rock en castellano –afirma el cineasta–. Los cuatro fundadores habían tratado de editar discos con las discográficas que ya existían, pero todas se negaban, así que decidieron hacerlo ellos mismos. En esa época, la música argentina que consumía la juventud era muy comercial, estilo Club del Clan. Su objetivo era entretener, generar un producto mediático, vendible: música pochoclo que respondía a los intereses económicos de las multinacionales, que no querían saber nada de todo esto que se estaba gestando porque ya tenían el negocio armado y no trabajaban para nada que tuviera que ver con la cultura.”

“Ni chetos ni intelectuales.” Rafael López Sánchez resume con estas palabras el espíritu original de Mandioca durante el primer capítulo de la serie. Allí se narra la génesis y la metamorfosis del proyecto original, que proponía “desarrollar un ministerio de la cultura under en la ciudad de Buenos Aires, reproducir el ambiente y la energía del Village neoyorquino, pero en San Telmo”. Lo que finalmente resultó fue el primer espacio en el que se respetaban la creatividad y el criterio de los artistas, y en el que los músicos podían componer y grabar canciones con letras en su propio idioma y producirlas como mejor les pareciera. Un soplo de libertad, la madre de los chicos.

Compartir: 

Twitter
 

 
CULTURA Y ESPECTACULOS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2017 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.

Logo de Gigared