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Jueves, 29 de noviembre de 2012

CULTURA › EL DEBATE EN EL SENADO, EL FESTEJO FINAL

“No es una ley común”

 Por Sebastian Abrevaya

Mientras en las afueras del Congreso se realizaba un festival con artistas de todos los estilos como Teresa Parodi, Peteco Carabajal, La Bersuit, Vox Dei, Litto Nebbia y El Otro Yo, entre otros (ver nota principal), el Senado aprobó ayer la Ley Nacional de la Música (Parte 1), que buscará fomentar la producción, desarrollo, difusión y promoción de la música nacional. La iniciativa, que contó con el apoyo de todas las fuerzas políticas, contempla la constitución del Instituto Nacional de la Música (Inamu), la creación de seis sedes regionales, de un registro nacional de músicos y bandas musicales y de un circuito estable de música en vivo. “Estamos contentos de poder promulgar una ley que protege la identidad cultural de la Argentina y reafirma a nuestros artistas y sus valores, además de resguardar la producción nacional y la multiplicidad de voces”, aseguró el senador kirchnerista Daniel Filmus.

Con decenas de músicos que miraban expectantes en las plateas de la Cámara alta, los senadores de las distintas fuerzas políticas coincidieron como pocas veces en la aprobación de la Ley de la Música, proyecto que hace seis años vienen elaborando cientos de artistas y que impulsaron las agrupaciones Músicos Convocados, la Federación Argentina de Músicos Independientes (FA-MI) y la Unión de Músicos Independientes (UMI), entre otras. “Esta no es una ley común. No nace del Poder Ejecutivo ni de la repercusión pública de un caso, llega al Congreso por la inquietud generada de más de 4000 bandas y músicos independientes de todo el país. Los verdaderos protagonistas son los que viajaron por todo el país, receptando las inquietudes de todos, un trabajo asambleario ejemplar”, destacó a su turno el senador radical Ernesto Sanz.

Como punto más importante se destaca la creación del Inamu como órgano de fomento, que tendrá representación en todo el país y que, si bien es un ente público no estatal, funcionará en la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación. El presidente y el vicepresidente del Instituto durarán cuatro años en el cargo y serán designados por el Poder Ejecutivo, pudiendo ser reelectos por un solo período. A su vez, se conformarán seis sedes regionales: Metropolitana, Centro, Nuevo Cuyo, NEA, Patagónica y NOA.

Dentro de cada una de las sedes regionales funcionarán un Centro de producción musical, un Centro cultural y social, un Centro de subsidios y créditos y un Centro de formación integral del músico. El primero tendrá como eje fundamental colaborar con todo el proceso de producción musical, ya sea música en vivo, difusión y grabación. El segundo tendrá como función el fomento de sucesos culturales y sociales, mientras que el tercero evaluará y otorgará créditos y subsidios para financiar los proyectos musicales. El último pone el énfasis en el conocimiento de los distintos derechos intelectuales y laborales de los músicos.

“De esta forma, pretendemos generar igualdad de condiciones para que todos puedan expresarse, siendo el Estado el que garantice la igualdad que el mercado no puede producir”, aseguró Filmus, quien agregó que “si no se crea un mecanismo federal, es muy difícil que tengamos igualdad al interior de la Argentina”. La nueva ley se complementa con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que en su artículo 97 le asigna una fuente de recursos para la constitución del Fondo de Financiamiento, entre otras formas de recaudación como publicidad, subsidios, multas y aportes de distintas jurisdicciones.

El senador socialista Rubén Giustiniani reivindicó la lucha realizada por los músicos para aprobar la iniciativa y recordó que como presidente de la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara alta había convocado el año pasado a una audiencia pública para escuchar todas las posiciones: “Celebro y acompaño con mucha alegría esta ley que se logra después de mucho trabajo”, concluyó el integrante del Frente Amplio Progresista. Hubo también un espacio para el recuerdo de artistas comprometidos con la iniciativa como Mercedes Sosa y Luis Alberto Spinetta, que no pudieron ver concretada la ley.

El senador porteño Samuel Cabanchik aseguró que el proyecto sirve “para defenderse de un mercado que es generalmente salvaje, que impone gustos y visiones de una manera imperial”. La única crítica corrió por cuenta de la peronista salteña Sonia Escudero, que planteó como “una contradicción” que el Inamu sea caracterizado como un ente no estatal, cuando será un ente autárquico dentro de la estructura del Estado. Sin embargo, esta diferencia no logró empañar el consenso alcanzado en torno del proyecto, que cosechó 60 votos a favor y ninguno en contra. Rompiendo con la solemnidad característica de la Cámara alta, desde las plateas se escucharon los aplausos y festejos de los músicos, que habían abandonado por un rato la fiesta organizada afuera.

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Todos los colores políticos coincidieron.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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