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Sábado, 13 de septiembre de 2014

HISTORIETA  › BURDA ILUSTRO LA TAPA DE LA FIERRO QUE SALE HOY CON PAGINA/12

El universo chatarra de todos los días

La revista tiene portadas que cambian de firma, de estilo y de abordaje, siguiendo el espíritu de este momento de variedad en la historieta argentina.

 Por Andrés Valenzuela

Hay un emblema de la primera etapa de la revista Fierro: las tapas del ilustrador cordobés Oscar Chichoni. Esa mezcla de metal, cuerpos y ciencia ficción, tan ochentosa y tan osada a la vez. Era un rasgo central de la publicación que por entonces sacaba Ediciones de la Urraca. En la nueva etapa de Fierro, las tapas tienen otro aire: cambian de firma, de estilo, de propuesta y de abordaje. Las portadas actuales siguen, inevitablemente, el espíritu de este momento de la historieta argentina: vital, variada en estilos gráficos, propuestas y conceptos. No hay “una” historieta argentina. A veces, como la tapa de cualquier revista, ésta sirve para anticipar al lector su contenido: un personaje cuya andadura comienza o termina en ese número. Otras, sirve para invitar a conocer un universo nuevo. Eso sucede en el ejemplar de septiembre que llega hoy a los kioscos acompañando a Página/12.

Sucede que con el segundo capítulo de El vástago (Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada e Iñaki Echeverría), la última entrega de Noelia en el país de los cosos (Ignacio Minaverry), el Borges: inspector de aves (Lucas Nine) y el Menesunda de zombis en Recoleta (Pablo Fayó), llega a la tapa de Fierro otro ilustrador cordobés, Alejandro Burdisio, más conocido por su nombre artístico: Burda.

Burda es de esos autores que se descubren. De esos que, cuando uno va caminando por una convención y se encuentra con sus ilustraciones expuestas, se cuelga mirando y de pronto se pregunta “¿Quién es este tipo?”. Y acto seguido, “¿Dónde puedo ver más?”. Porque es raro encontrarlo: la mayoría de su trabajo es arte conceptual para videojuegos y proyectos cinematográficos argentinos y del exterior. Y salvo que uno sea de su Córdoba natal, donde los diarios le piden dibujos sobre todo vinculados con la arquitectura, es difícil encontrar material suyo publicado. Apenas hay un libro, Mundo Burda, y algo de material en la extinta revista La murciélaga.

Burda incursionó en el humor gráfico, pero se alejó para evitar los encasillamientos. “Siendo cordobés, con el humor te ponen un sello que no te sacás más”, lamenta y declara su pasión por “el concept” que guía su carrera. “Quería volar a otros estilos, como historietista era más ilustrador, lo mío era un estilo de contragolpe.”

En esa búsqueda, Burda ahondó en un lenguaje propio y una imaginería que se resume en “Universo chatarra”. Justamente una de esas ideas ilustradas es la que prestigia la tapa de este mes. “Yo no inventé nada, simplemente salí a la calle porque me gusta caminar por el barrio”, comenta. “Vi un montón de elementos urbanos y los saqué de contexto, los puse volando y la tecnología que les agregué es distópica, es nuestro famoso lo atamo’ con alambre llevado a la ciencia ficción.” Aunque los vehículos de antaño presentados en un entorno retrofuturista atraen inmediatamente el ojo, Burda asegura que el corazón de su obra más autoral está en los personajes que se cuelan en cada ilustración. “El Universo chatarra es un homenaje al hombre común, no a los vehículos”, advierte. “El carnicero, el mecánico, el panadero, toda la gente que das por sentada porque es parte de tu realidad de todos los días.” Allí, afirma, está la esencia del arte conceptual: “Mirar un poco más allá y sacar ideas de donde aparentemente no las hay”.

La que llega mañana a los kioscos es una ilustración muy popular dentro de su obra. “Para mí tiene algunos iconos visuales: la YPF con eso de las viejas estaciones del ACA, un colectivo de época, un Citroën y un fitito, cosas muy sensibles a la memoria emotiva del argentino promedio”, evalúa y cuenta que con ella muchos espectadores de su obra recuerdan rápidamente sus viajes a la escuela o los autos de sus padres. Tener esa ilustración en la tapa de Fierro, confiesa, es “el sueño del pibe”. Aunque ahora tiene 48 años, en alguna época este cordobés fue un joven que leía las revistas de Columba y Record. “Pero cuando llegó Fierro, con esas tapas de Chichoni, con las historietas de El Tomi, de Fontanarrosa, visualmente era algo que no podías dejar de comprar.”

“Igualmente, sostengo que es válido lo de ahora, la rotación, que haya renovación y las cosas se aggiornen, no podés mirar para atrás todo el tiempo y vivir comparando”, sostiene. “Me gusta esta dinámica con distintos estilos, no quedarse con un solo chango porque dibuja tapas de puta madre. Me parece muy valioso que la revista te sorprenda con algo de un número a otro, eso también habla de los cambios y la dinámica en el rubro”, se planta.

Además de la enorme tapa de Burda y de las historietas, como cada mes, la Fierro de septiembre incluye un cuento de Pedro Lipcovich y el suplemento “Fierrito”, que este mes viene troquelado. Es que la revista incluirá allí el Comicubo de Lucas Varela y Diego Agrimbau. ¿Y qué es el Comicubo? Una historieta “para armar”, para recortar y pegotearse los dedos uniendo las solapitas. Un experimento extrañísimo que la dupla se trajo de su estadía en Francia, hace algunos años, y que pulió hasta conseguir contar una historia a partir de varios cubos que rotan y cambian de posición. En cada cara, una viñeta; y en cada posición, un nuevo encadenamiento y nuevos sentidos de lectura. Cambiante y dinámico en cada reacomodamiento. Como la historieta argentina.

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