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Viernes, 27 de junio de 2008

EL AUGE DE LAS EDITORIALES UNIVERSITARIAS

A sacar los libros de los claustros

Cincuenta años después de la fundación de Eudeba, la primera editorial universitaria, el panorama se ha diversificado. En Santa Fe, Córdoba, Jujuy, La Plata, Quilmes y San Martín, las universidades plantean una política de “puertas abiertas”.

 Por Silvina Friera

Quizás el recuerdo pueda provocar la nostalgia de aquellos lectores que, como el tango, dirían: “Te acordás, hermano, qué tiempos aquéllos...” cuando un libro costaba lo mismo que un kilo de pan. No fue en la prehistoria, aunque si se piensa en el precio actual de los libros parece que fue hace mucho. Eudeba, la primera editorial universitaria, fundada un 24 de junio de 1958, lanzó el eslógan “Libros para todos” (ver aparte). Este ideario fundacional se cumplía, en parte, por el precio accesible de los textos y por la distribución de kioscos de Eudeba en distintos puntos estratégicos de la ciudad, donde se vendían cantidades inusuales de ejemplares, como los 200.000 del Martín Fierro ilustrado por Castagnino. Hubo un talento llamado Boris Spivacow –primer gerente general de Eudeba– que, como señala Leandro de Sagastizábal (responsable de Fondo de Cultura Económica), tuvo la capacidad para percibir con mucha sutileza las necesidades de lectura de una sociedad en un momento determinado y, al mismo tiempo, imaginar los mejores contenidos en colecciones diseñadas con criterios definidos para perdurar en el tiempo. “Pertenece a esa clase de editores sobre los que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que han hecho leer a varias generaciones.” Esa “prosperidad” cultural, y sus posibles efectos multiplicadores en toda la sociedad, fue abortada con la intervención de la Universidad de Buenos Aires que siguió a La Noche de los Bastones Largos. Las editoriales universitarias públicas de la Argentina tienen hoy mucho para aprender de la ruta que empezó a trazar la madre de todas, Eudeba, hace cincuenta años.

La milonga de Jacinto Chiclana

José Luis Volpogni, director de Ediciones de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), creada en 1994 en Santa Fe, prepara el terreno para el debate y la reflexión citando dos versos de la Milonga de Jacinto Chiclana, de Borges: “Señores, yo estoy cantando/ lo que se cifra en el nombre”. En el sintagma Editorial Universitaria, según Volpogni, “se concentra la tensión que despliega posibilidades y limitaciones de qué hacer con el libro universitario, y otra vez el sentido se cifra en el nombre”. Como si estuviera dando una clase de gramática “editorial”, el director de Ediciones UNL explica: “No es posible nombrar nuestra actividad sin ese sustantivo Editorial/Libro asociado a ese modificador Universitaria/Universitario. Todas las decisiones y acciones que se implementan desde las editoriales universitarias son una derivación de cómo se dirime la tensión entre esos dos términos”.

“Plantarnos como editorial –reconoce Volpogni– nos llevó de la demanda académica al catálogo, entendido como proyección y no solamente como el lugar donde se consigna una determinada producción. Tener sistematizada una estructura que contempla colecciones con perfiles y destinatarios determinados genera salir con propuestas, buscar autores y títulos más allá de nuestra institución; cada año aumentar títulos y tener previsibilidad sobre qué se publica y cómo.” Volpogni considera que no hay que perder de vista al libro como objeto de la actividad. “Esto implica trabajar el andamiaje paratextual con la misma profesionalidad que lo textual: identidades gráficas, corrección de estilo, arte de tapa; definir y atender los espacios enunciativos de la pieza editorial con regularidad en cada colección: solapa del autor y solapa de la editorial, función de la contratapa y de la tapa”, enumera el director. “Ediciones UNL tiene muy claro que el mercado no entra en la decisión de qué publicar –subraya Volpogni–, criterio válido para una editorial privada, pero una vez que publicamos 1000 ejemplares vamos al mercado a buscar que los lectores se transformen en compradores. Tener un distribuidor especializado en libros universitarios (Jorge Waldhuter), puntos de ventas propios, venta on line, firma de convenio con Google, presencia en ferias internacionales y en ferias provinciales son algunos de los aspectos que ayudaron a mostrar nuestro catálogo, que contempla ya más de 700 títulos.” En ese catálogo sobresale la Obra Completa de Juan L. Ortiz, con introducción y notas de Sergio Delgado y textos de Juan José Saer, Hugo Gola, Martín Prieto, Daniel García Helder, y María Teresa Gramuglio, entre otros.

Por los caminos de Villa María

La Editorial Universitaria de Villa María (Córdoba), Eduvim, es la más joven de todas. Creada hace dos meses por resolución del Consejo Superior de la Universidad, para presentar en sociedad a la editorial y a su director Carlos Gazzera, se realizó un Foro de Editores y Editoriales Universitarias: “El libro universitario en el Bicentenario”. Con dos colecciones claramente destinadas a cubrir las necesidades de la comunidad académica de Villa María se acaban de publicar dos libros. Uno de ellos, Estudios sobre pobreza en Argentina, de Paula Pavcovich y Damián Truccone, en el marco de la colección Poliedros, orientada a publicar libros de los docentes e investigadores de la Universidad de Villa María (UNVM). “No se trata de publicar sus tesis o informes de investigación, sino de convertir esos trabajos en libros”, aclara Gazzera. El otro título, La mujer en el discurso peronista (1946-1952), de Sara Perrig, también becaria de Flacso, inaugura la colección Primeros Pasos, donde se publicarán tesis de grados de los alumnos más destacados de la UNVM. “La editorial tiene bajo su incumbencia la competencia de editar libros, CD y DVD. Tenemos dos carreras vinculadas con estos soportes. Somos la única universidad nacional que tiene una licenciatura en composición musical con orientación a la Música Popular. Hoy tenemos en la ciudad una movida de rock con más de veinte bandas activas”, cuenta Gazzera, autor de Rock VM. El rock de Villa María en el nuevo milenio.

“El libro universitario debe ser mucho más barato pero no regalarse; debemos desterrar la idea de que los libros universitarios sólo le interesan a los universitarios.” Ga-zzera advierte que no todos piensan lo mismo. “Algunos editores sólo buscan satisfacer las demandas de sus docentes: cero inversiones en la comunidad académica, cero inversiones en el patrimonio cultural de su ciudad o región. Publican para que el docente o investigador tenga su ISBN y su libro para justificar su sostenimiento en el sistema de incentivos”, cuestiona el director de Eduvim. Del Foro organizado en Villa María surgió la necesidad de crear un movimiento de Editoriales y Editores del Sector Público. “Este puede ser un camino de apertura que involucre a editores más amplios. Estamos hablando de las ediciones de la Biblioteca Nacional y de Editoriales como la Municipal de Rosario o la de Bibliotecas de ONG, como podrían ser la de biblioteca Constancio C. Vigil”, propone Gazzera.

Sacar los libros de los claustros

Muchas editoriales nacen a partir de demandas y tensiones que se generan en el seno de una comunidad. La Universidad Nacional de San Martín, creada en 1992, estuvo atravesada por dos tendencias. “La más lejana, ligada a un intento iniciado en la década del setenta, de descentralización de las grandes universidades; la más reciente, surgida del deseo de la propia comunidad de San Martín de contar con una universidad en su territorio”, resume Daniela Verón, directora de Unsam Edita, que empezó a funcionar como sello editorial universitario en 2006. La Unsam comenzó a publicar libros en 1997 desde cada unidad académica, de manera descentralizada, pero “desarrollando líneas de edición vinculadas con sus áreas de investigación”, define la directora. Unsam Edita surgió bajo el imperativo de centralizar la producción editorial, que ya circulaba en la universidad, y darle un nuevo impulso. Con 70 libros publicados, tiene previsto editar 30 durante de este año.

El catálogo está organizado a través de nueve colecciones. A las ya afianzadas Cuadernos de Cátedra y Humanitas, se agregaron siete nuevas colecciones: Ciencias Sociales, cuyo título más significativo es En el nombre del pueblo (un estudio sobre el “populismo kirchnerista”); Documentos para la Historia, con la reciente edición de los documentos históricos más relevantes de San Martín, como cartas, oficios y declaraciones, compuesto por seis tomos, de los cuales se ha publicado el primero con introducción y recopilación a cargo de Felipe Pigna. Además de Educación, Artes y Letras, Ciencia y Tecnología, merecen una mención la colección Jorge M. Furt, en la que se publicarán una serie de textos, transcriptos o traducidos, que permiten ampliar la circulación de libros raros y curiosos que se encuentran en el Fondo Antiguo de la Biblioteca Furt, y Archivo Alberdi, que contiene información para estudiar y analizar la escritura y el pensamiento alberdianos. “La idea de sacar los libros de los claustros se está poniendo en práctica –analiza Verón–. Esto tiene que ver no solamente con el desarrollo editorial de las universidades, sino con la necesidad de vincular la universidad con la comunidad.”

Poesía y libros digitales

El 15 de diciembre de 1987 el Consejo Superior de la Universidad Nacional de La Plata aprobó la creación de la Editorial de la Universidad (Edulp). “El propósito fue crear una empresa social que promoviera las actividades culturales, científicas y académicas a través de la producción de libros”, señala Florencia Saintout, directora de Edulp. Desde el comienzo de la gestión de Saintout, iniciada en el 2006, se han publicado un promedio de 30 títulos por año en las diez colecciones que tiene la editorial: Pensamiento Nacional, Naturales, Sociales, Campo Social, Comunicaciones, Ficciones, Chicas de Bolsillo, Honoris Causa, Cuadernos de Cátedra y Libros Digitales. “El campo de la ficción es un terreno poco explorado por las publicaciones universitarias –afirma Saintout–. En la colección Ficciones editamos novelas, cuentos y poesías sin responder a la urgencia del mercado. Publicamos autores noveles cuyos materiales muchas veces son desechados por las grandes editoriales con el argumento de que no son conocidos.” Chicas de bolsillo difunde a los jóvenes poetas; los libros-objeto, tan pequeños (10 por 8 centímetros) que caben en la palma de la mano, tienen tapas negras serigrafiadas, están envueltos en tul negro y acompañados de una muñequita de tela pintada a mano.

“Los libros digitales son una alternativa para la edición de materiales muy específicos. Su bajo costo y su inmediato acceso permiten generar un catálogo rico y variado”, admite la directora de la editorial. En la web de Edulp (www.unlp.edu.ar/editorial/ho me.html) se puede descargar en formato PDF los tres libros digitales publicados hasta el momento: la novela Muñeca y yo, de Ulises Cremonte; Las inscripciones de la escritura, de Emilia Ferreiro, y Támesis y otros cuentos, de Cristian Vázquez. “La UNLP es una universidad pública y esto no debe ser un mero slogan sino una profunda opción política hacia las mayorías, lo que implica que los saberes que allí se produzcan necesariamente deben circular.”

Longsellers universitarios

“La política de ‘puertas abiertas’ de las editoriales universitarias es la que tiene la editorial de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) desde su fundación, porque fue pensada, justamente, como una empresa cultural que pudiera generar verdaderos aportes con la publicación de textos de diversas disciplinas para la comunidad en general y no solamente para la comunidad universitaria”, explica Anna Mónica Aguilar, directora de la editorial UNQ. “Eudeba fue pionera en esta idea de ampliación del público lector, cuando implementó una red de distribución inédita para una editorial universitaria.” El catálogo de la editorial UNQ, creada en 1996, está organizado en 15 colecciones. La Ideología Argentina (dirigida por Oscar Terán hasta su muerte, en marzo de este año) se propone rescatar escritos y fuentes significativas del pensamiento y la cultura argentinas, con títulos como Escritos póstumos, de Juan Bautista Alberdi. En la colección Derechos Humanos, dirigida por María Sonderéguer, se ha publicado En torno de los límites de la representación. El nazismo y la solución final, compilado por Saul Friedlander; en Las Ciudades y las Ideas, dirigida por Adrián Gorelik, se dio a conocer, entre otros, La vida cultural del automóvil, de Guillermo Giucci, entre otras colecciones (Biomedicina, Convergencia, Cuadernos Universitarios, Comunicación y Cultura, Ciencia, Tecnología y Sociedad, Música y Ciencia, Política, Intersecciones). Una mención especial merece la publicación de la obra del artista Hermenegildo Sábat en el catálogo de la UNQ.

“Las editoriales de universidades públicas son el ámbito donde se puede evaluar, por ejemplo, la posibilidad de rescatar textos clásicos del pensamiento o de la cultura nacional o universal o publicar a investigadores noveles, que nadie edita, apelando a la posibilidad de recuperación a largo plazo de la inversión –opina la directora de la editorial UNQ–. Una buena parte de los textos editados por las editoriales universitarias son ‘longsellers’, situación que una editorial comercial, pequeña o mediana, enfrentaría con demasiados riesgos.”

Coplas a la autarquía

La Editorial de la Universidad de Jujuy, EdiUNJu, comenzó a funcionar en 1988. El aumento del presupuesto permitió la creación de varias secretarías, entre otras, la de Publicaciones. El entonces rector Luis René Kindgard designó al poeta Néstor Groppa, que armó un vasto plan editorial. Un factor decisivo para el buen funcionamiento de esta experiencia fue la autarquía de la editorial. Según Kindgard, se decidió recurrir a una Comisión de Apoyo de la UNJu que, como contaba con personería jurídica, podía encargarse de los asuntos administrativos eludiendo los largos tiempos burocráticos. En 1990 la editorial de la UNju publicó Bibliografía de autores jujeños, de Andrés Fidalgo y Herminia Terrón de Bellomo. Durante 1993 se reeditó Poesía y prosa en Jujuy, una selección realizada por Groppa, Héctor Tizón, Miguel Angel Pereira y Fidalgo, que tuvo un segundo tomo preparado por Groppa y Fidalgo. “Describen, de una manera casi total, el panorama del campo literario jujeño hasta ese momento”, dice el director de EdiUNju, Reynaldo Castro.

Durante la gestión de Groppa se publicaron 53 títulos, pero el 9 de junio de 1994 el Consejo Superior de la UNJu resolvió suprimir la secretaría de Publicaciones. “Groppa presentó su renuncia indeclinable y se dio por terminada la autarquía de la editorial”, sintetiza Castro. “El Comité de Publicación dejó de funcionar; aparecieron libros de dudoso valor literario, varios con el aviso de fe de erratas, y, entre otros errores, se reeditó el libro Bibliografía de autores jujeños (2003) y, aunque cueste creerlo, ¡nadie se dio cuenta de que se habían olvidado de poner el nombre del autor principal! De esta manera, sin la voz autorizada de un editor, la UNJu dejó de estar a la par de la mejor tradición universitaria.” EdiUNJu ha publicado 310 títulos. En Jujuy, la editorial de la UNJu cumple un rol que excede al lector universitario. “Promocionamos los libros en ferias y encuentros literarios, y actualmente estamos rearmando la página web para que cualquier lector pueda comprar nuestros libros con sólo llenar un formulario simple.” EdiUNJu se autofinancia: “Gracias al impulso de Groppa y algunas gestiones muy ordenadas desde el punto de vista financiero, hoy contamos con un capital que nos permite armar una planificación anual. Dado que la universidad cuenta con talleres propios, hoy podemos darnos el lujo de decir que nos autogestionamos”.

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La Editorial Universitaria de Buenos Aires será homenajeada hoy por la Legislatura porteña.
 
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