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Martes, 30 de septiembre de 2008

ARTURO PUIG, JUAN LEYRADO Y LAS HISTORIAS DE VARIACIONES

“Los actores no queremos ser dirigidos por las planillas”

En el unitario que comienza hoy a las 23 por la pantalla de Canal 7, el dúo encarna a García y Pérez, dos ambiguos personajes que mostrarán al invitado de cada capítulo las diferentes opciones antes de tomar una decisión difícil.

 Por Emanuel Respighi

Almorzando en esa esquina exclusiva de Buenos Aires como es Rond Point, Juan Leyrado y Arturo Puig refuerzan la idea de que se está ante la presencia de actores de otro tiempo. Más allá del paso de los años (ambos superan largamente el medio siglo de vida), la reflexión viene a cuento de que para ellos estar en ese selecto lugar o en cualquier bar de barrio les es indiferente: nada perturba o modifica sus costumbres. Ni las luces del éxito (Grande pa! para Puig, Gasoleros para Leyrado) ni la consolidación de la TV argentina como industria de producción y exportación parecen haber hecho mella alguna. En efecto, embarcados en el unitario Variaciones, que hoy a las 23 debuta en Canal 7, ambos actores conceden el reportaje ya no entre grabación y grabación, sino en medio de los ensayos de todas y cada una de las escenas del programa. “Creemos que el ensayo es el mejor medio para hacer las cosas bien”, dice Leyrado. “El ensayo es la materia prima del actor”, acota Puig. Reflexionan, se escuchan con atención y sus palabras nunca llegan a superponerse. Se respetan. Una muestra más de un pasado que, en ellos, parece estar siempre presente.

La excusa de la entrevista es el regreso de ambos actores a la pantalla chica. Esta vez, encabezando un unitario que no tendrá la presión de tener que hacer 20 puntos de rating, como les pasó en proyectos anteriores. Para ellos, la única presión es posicionarse desde la pantalla estatal como una opción diferente a las ficciones que hay en cartel actualmente. “Pero no es que venimos con esa idea pseudointelectual de que nos da lo mismo hacer 5 o 15 puntos: ¡queremos que nos vea todo el mundo! En todo caso, la diferencia es que no venimos a ‘meter escenas’, sino a lograr plasmar en pantalla el espíritu del guión. Variaciones es un programa donde la idea es que la dirección, el libro y la actuación sean los protagonistas, los actores puedan mirarse a los ojos, pensar mientras el otro habla... Hacer un trabajo actoral como el que no suele hacerse en la TV actual por el rating y los tiempos de producción. ¿Por qué no volver a rescatar el amor que tenemos por la profesión, por el hecho de actuar? Queremos llegar al televidente por qué es lo que estoy contando y cómo lo estoy haciendo. Eso formó un estilo, una forma, que derivó en Variaciones”, analiza Leyrado.

Ese rescate del pasado actoral derivó finalmente en este unitario de trece emisiones dirigido por Alberto Lecchi. En el programa, Puig y Leyrado se vuelven a encontrar en la TV (desde los tiempos de Atreverse que no lo hacían) personificando a García y Pérez, respectivamente, dos “oficinistas” con un trabajo no muy común: ayudar a la gente a tomar una decisión fundamental para sus vidas. “Estos dos personajes reciben a diferentes personas, con problemas disímiles, y les muestran una serie de puertas, cada una con una posible solución al inconveniente que acarrean. Cada situación les muestra una parte de sí mismos y los ayuda, o los confunde. El programa avanzará a partir de estas múltiples opciones o salidas, con la consiguiente consecuencia del camino elegido por quienes se acercan a García y Pérez”, explica Puig.

Lo que no dice el veterano actor es que en el programa producido por Casanova no se aclara nunca si la trama forma parte de la conciencia de cada uno de los protagonistas, o si el juego de posibilidades que se abren corresponde al plano terrenal. Este punto es el que para los actores vuelve a Variaciones un formato tan original como atractivo. La infidelidad, el aborto, los amores no convencionales, el abuso, la justicia por mano propia o el suicidio son algunos temas que abordará el programa en los diferentes casos que se representen. Además de Puig y Leyrado, cada unitario tendrá un invitado especial por capítulo, que interpretará al protagonista. Manuel Callau, Gabriela Toscano, Esteban Pérez, Luis Ziembrowski, Florencia Raggi, Carolina Peleritti, Romina Ricci, Andrea Frigerio, Vando Villamil y Alejandra Flechner son algunos de los actores que participarán del ciclo.

Una decisión artesanal

–¿La necesidad interna pasaba por volver a la TV o al trabajo artesanal actoral?

Juan Leyrado: –La TV se industrializó, con lo bueno y lo malo que eso conlleva. Pero no es un fenómeno aislado: la industrialización también les llegó al cirujano, el taxista, el panadero... todos estamos de apuro por la vida. No hay tiempo para pensar, reflexionar, charlar... Y el actor trabaja, básicamente, con la sensibilidad. No alcanzan las grandes producciones para hacer un buen programa de TV. Para alcanzar el alma de la gente hay que trabajar desde la sensibilidad, y ésa es la propuesta de Variaciones.

Arturo Puig: –Queríamos releer juntos los libretos y ensayar antes cada escena, como hacíamos antes en programas como Atreverse. Es un ciclo que se le da mucha importancia a la palabra. Poder volver al trabajo puro y llano del actor, el discutir cómo hacer las escenas, de qué forma, es único. No tener el apuro del aire ni los cambios abruptos en la trama a causa de variables tan azarosas como el rating siempre es un proyecto atractivo.

J. L.: –No venimos a hacer un programa de la década del ’70. Nada de eso. Todo el equipo técnico está integrado por jóvenes. Queremos hacer un programa competitivo; no para un selecto grupo de gente. Ojalá Variaciones sea como Grande pa... nigassi. (Risas.)

A. P.: –Pero eso también influye para esta etapa. De alguna manera, los dos vivimos grandes éxitos televisivos, como fueron Grande pa! y Gasoleros. Ya transitamos por el sendero del éxito. Y si bien no renunciamos a las luces del éxito, ambos tuvimos la gracia de no quedarnos pegados a esos programas o personajes. Tanto Juan como yo intentamos seguir haciendo el trabajo como actor.

–Es que ambos tuvieron la gracia de que el éxito televisivo les llegó en la madurez, no en la juventud.

A. P.: –Es verdad. A nosotros el éxito nos llegó en la experiencia, ya grandecitos. Aunque tampoco tanto...

J. L.: –Es muy difícil no nublarse cuando el éxito llega de joven. No es fácil darse cuenta de que el éxito no es uno, sino un grupo de actores y técnicos, un programa en su conjunto que por determinadas circunstancias televisivas, sociales y culturales se transforma en el programa más visto del momento. Hoy suele pasar que muchos de los que alcanzaron cierto éxito no pueden, no saben o no quieren apartarse del personaje por el cual llegaron a millones de personas. A muchos les pasa que el personaje les fagocita al actor que alguna vez quisieron ser.

Ayudar al prójimo

Pérez y García, los protagonistas de Variaciones, son dos personas que en la trama del programa no se sabe de dónde provienen ni qué lugar habitan. Mucho menos se cuenta cómo hacen quienes deben tomar una decisión límite para contactar a estos seres altruistas, que les permiten a los protagonistas ver las diferentes variaciones que conlleva tomar una decisión. El lugar en el que transcurre ese juego podría ser tanto parte del mundo interior del protagonista como un espacio de otra dimensión.

–De alguna manera, el programa vendría a materializar el sueño de todo aquel que no sabe qué opción escoger ante una disyuntiva fundamental. Los televidentes se van a identificar con ese juego.

J. L.: –Me parece que todos hacemos este ejercicio. Cuando tenemos que elegir algo, sea consciente o inconscientemente, todos planteamos las variaciones posibles. La diferencia con Variaciones es que en el programa podemos ver los efectos reales de cada elección. Por ejemplo, hay un padre de una chica violada al que un comisario lo pone frente al violador para que haga lo que quiera con él. ¿Qué hace un ciudadano común ante el violador de su hija? ¿Le pega un tiro? ¿Lo golpea hasta cansarse? ¿Trata de conocer los motivos que lo llevaron a hacer lo que hizo y lo deja en manos de la Justicia argentina?

A. P.: –Hay episodios de diferentes géneros. El caso del violador es muy duro, pero después tenés un caso en el que una persona se enamora de un travesti, otro el de una chica que queda embarazada y no sabe de quién es ni quiere decírselo a su gente... o el de una pareja en el que la mujer acepta tener un menage à trois con una mujer, pero que al terminar le propone al marido hacer lo mismo pero con otro hombre... Pero en casi todos los capítulos hay humor. Está claro que el programa sería la solución para todos: ¡cuánto más fácil sería saber previamente los efectos de nuestras acciones!

–Además de Pérez y García, ¿ustedes van a personificar otros personajes?

A. P.: –Está el juego de crear y componer permanentemente. Si me peino de tal o cual manera, qué ropa me pongo, qué tonalidad en la voz, con cuál defecto físico me destaco... No sentimos estar haciendo un programa de TV, sino un juego actoral. Pero no es que uno hace de demonio y otro de ángel, depende el caso. Pero tienen su personalidad: García (Puig) es más tranquilo y cerebral, mientras que Pérez (Leyrado) es más impulsivo.

J. L.: –Es un programa muy actoral.

–Que el ciclo sea “muy actoral” puede hacer pensar que se tratará de una obra de teatro filmada y transmitida por Canal 7...

J. L.: –Es un programa de TV, dirigido por gente que trabaja en la TV y el cine y actuado para hacer un ciclo de TV. La diferencia es que aquí cada palabra tiene su peso e importancia, y la reacción de los actores se adecua a esa palabra. Es un trabajo más meticuloso, como el que trabajábamos cuando hacíamos Atreverse o Situación límite con Alejandro Doria. Los actores estamos necesitando volver a las fuentes de obedecer el libro y la dirección. El actor quiere ser dirigido por un director y seguir un texto escrito por un guionista: no quiere ser dirigido por las planillas de rating. Cuando los actores nos empezamos a dirigir y empezamos a reescribir escenas por el rating hacemos lío. Los roles se desvirtúan y terminamos haciendo cosas que no conocemos o sabemos.

–¿Y como televidentes ustedes perciben la tiranía del rating?

A. P.: –Uno lo percibe. Pero también debemos decir que los actores somos espectadores especializados. Uno percibe las situaciones forzadas o las escenas que no llegan a ser todo lo poderosas que deberían. Esto no quiere decir que no haya ficciones muy logradas. Pero así como no se puede correr detrás del rating, tampoco podemos grabar corriendo el borde del aire y trabajando de oficio. Por suerte, eso a nosotros no nos va a pasar porque tenemos grabados 10 de los 13 episodios.

J. L.: –El ciclo fue pensado con este ritmo de producción y no vamos a cambiar a mitad de camino. La comida ya está hecha. Ahora esperemos que el plato les guste a los comensales.

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“Para alcanzar el alma de la gente hay que trabajar desde la sensibilidad, y ésa es la propuesta de este programa.”
Imagen: Bernardino Avila
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