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Viernes, 2 de enero de 2009

LOS FESTEJOS POR LOS 25 AñOS DEL CENTRO CULTURAL RICARDO ROJAS

“Este es un espacio de innovación”

Cecilia Vázquez, coordinadora de cultura de la institución, anticipa el desfile de Carnaval que dará inicio a la celebración y los números artísticos que, durante el 2009, servirán para recordar los hitos de una larga trayectoria.

 Por Silvina Friera

Cuando se inauguró el Centro Cultural Rojas, en septiembre de 1984, la democracia gateaba sus nueve meses sobre una avenida Corrientes que se despabilaba lentamente de la parálisis de la dictadura militar. Entonces no había la cantidad de teatros y centros culturales que poco a poco le cambiarían el rostro a la ciudad. En esa tierra yerma, pero con un optimismo “radical”, el Rojas se transformaría en un espacio de innovación abonado por un ilimitado caos creativo. Muchos artistas comenzaron a experimentar y a crecer en ese pequeño comando de operaciones. Humberto Tortonese, Alejandro Urdapilleta, María José Gabín, Verónica Llinás y Alejandra Flechner (Las Gambas al Ajillo), Fernando Noy, el inolvidable Batato Barea y Los Macocos, entre otros, fueron los faros de una movida cultural memorable. A punto de celebrar los 25 años, este joven y prestigioso centro cultural se prepara para tirar la casa por la ventana. Los festejos comenzarán el sábado 21 de febrero con el Carnaval. Por primera vez se cortará la avenida Corrientes, entre Ayacucho y Junín, para que desfilen, como invitadas especiales, varias de las murgas que surgieron del Rojas. Durante abril y mayo se presentará la ópera El matadero, con dramaturgia y puesta en escena de Emilio García Wehbi, una propuesta interdisciplinaria que reúne las áreas de música, teatro y letras. También se realizará un cabaret con reconocidos artistas contemporáneos y una programación variada. Los cuatro sábados de septiembre –el mes del cumpleaños– habrá desfiles, performances, música y poesía con diseñadores de indumentaria que serán invitados a cruzar sus creaciones con artistas visuales, músicos y poetas.

Cecilia Vázquez, coordinadora general de Cultura adjunta, a cargo del Rojas tras la renuncia del director anterior, José Miguel Onaindia, tiene 38 años, es licenciada en Psicología y bajista de Sonotipo. “Mis padres eran de esos que mandaban a sus hijos a todos los cursos habidos y por haber. En ese momento los debo haber odiado, pero ahora se los agradezco”, dice Vázquez a Página/12. No tenía ni veinte años cuando en 1989 fue por primera vez al Rojas. Vio una obra de teatro cuyo nombre no recuerda, pero la experiencia resultó “interesantemente caótica”. Ni siquiera imaginó que casi veinte años después estaría a cargo de ese centro cultural que empezó a frecuentar con sus amigos, especialmente para seguir el ciclo Molotov de música, organizado por Fabián Jara. “A fines de los ’80, ibas al Rojas para ver qué había y con quién te encontrabas. Era una movida distinta. Ahora va mucha más gente que antes, hay más actividades, pero en la ciudad cambió la forma de acercarse a la cultura”, explica la coordinadora. Entre las actividades programadas para los 25 años, Vázquez subraya la propuesta generacional en el área de danza del ciclo Menores de 25, cuyos coreógrafos, Emanuel Ludueña, Exequiel Barreras, Pablo Lugones y Soledad Mangia, fueron seleccionados a fines de este año. El programa se completará con La Bailarina de Degas, a partir de un texto de John Berger y en colaboración con instituciones culturales europeas. Y para cerrar los festejos a fin del próximo año se presentará Puentes 2009, una plataforma de cruce entre jóvenes alumnos y reconocidos coreógrafos y docentes del centro cultural.

“El Rojas es un espacio de innovación donde también conviven los artistas consagrados. Sigue siendo una usina de pensamiento y de creación. Queremos volver a instalar al Rojas como un lugar donde la gente venga a ver qué está pasando. Esto sucede, sobre todo, en el área de cursos, que no es sólo para cursar sino para encontrarte con gente, charlar, discutir e intercambiar propuestas. En adultos mayores de 50 años pasa un montón. Formaron un centro de estudiantes y organizan fiestas fuera del Rojas. Mi idea sería que esto sucediera en todas las áreas”, plantea Vázquez.

–¿Cómo explica que en una institución tan joven sean los mayores los que tengan más iniciativas de intercambio?

–Los adultos mayores de 50 eran jóvenes en la época de la dictadura y son los que más defienden y valoran los espacios, las instituciones. Los jóvenes también, pero creo que lo hacen desde otro lugar. Yo tengo 38 y para mí era normal que el encuentro con las personas fuera a partir de la cultura, del pensamiento. No viví mi adolescencia entera bajo la dictadura, pero al comienzo de la democracia muchos nos dimos cuenta de que era muy importante recuperar y cuidar los espacios públicos. Hay veces que se piensa que porque un espacio es público se puede hacer lo que se quiera y se tiende a no cuidarlos. Pero es al revés: como es público uno tiene que cuidarlos más para que cada vez haya más gente que pueda aprovechar esos lugares.

Al principio, allá por septiembre del ’84, el Rojas ocupaba apenas un aula y una pequeña oficina del edificio de Corrientes 2038. Hoy el centro cultural se extiende por todo el edificio y en parte del contiguo con 15.000 alumnos en sus cursos y una programación artística que cubre 14 disciplinas. “Una facultad tiene la misma cantidad de estudiantes”, compara Vázquez para que se comprenda la magnitud del crecimiento. Los viernes de mayo, junio, julio y agosto, estarán dedicados a la tercera edición del ciclo Rock & Pop, que sigue apostando y estimulando a las bandas incipientes tanto de la ciudad como de todas las provincias del país. Pero el plato fuerte, sin duda, será el disco homenaje a Luis Alberto Spinetta que editará el Rojas. En el ciclo Operas primas debutarán en la dirección teatral el coreógrafo Alejandro Cervera y las actrices Lucía Panno y Anahí Martella. En la última edición de Decálogo, indagaciones sobre los 10 mandamientos se verán los trabajos del mexicano Edgar Chías, la conocida dramaturga española Angélica Lidell, Matías Feldman y el talentoso Dani Umpi. Aunque Vázquez todavía no terminó de cerrar el presupuesto para el 2009, estima que contará casi con un total de 6 millones de pesos, un millón más de lo asignado durante este año.

–¿El presupuesto es un límite para la gestión cultural?

–Se puede desarrollar una buena gestión, más allá del presupuesto que se tenga. El presupuesto te pone un límite hasta ahí. Hay espacios que cuentan con mucho dinero y no gestionan bien. Es un desafío interesante no contar con el presupuesto suficiente porque tenés que articular redes para poder implementar las propuestas. Algo que ayuda mucho es trabajar en equipo. Me gusta hablar con la gente y escuchar las sugerencias. Uno tiene una idea de que cómo tendría que desarrollarse una gestión cultural, pero hay que ver si esa idea es acorde en relación con la gente. Uno aprende mucho escuchando a los otros.

–Es curioso que el Rojas, que depende de la UBA, sea una institución prestigiosa, cuando en realidad la universidad, en estos últimos años, ha sido muy vapuleada.

–Puede ser que la universidad esté un poco vapuleada, pero sigue generando buenos profesionales y buenos docentes. Las instituciones últimamente están puestas en el tapete y se las señala todo el tiempo con el dedo. Nadie salió de un repollo, somos parte de una sociedad y tenemos que hacernos cargos de las instituciones, desde el lugar que nos toque. Los noventa nos arrasaron, pero de un tiempo a esta parte se está empezando a rescatar y a valorar lo público. Y en ese sentido, el Rojas es un espacio de oxígeno en la ciudad.

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Vázquez señala que “ahora va al Rojas mucha más gente que antes, y hay más actividades”.
Imagen: Daniel Dabove
 
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