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Jueves, 7 de abril de 2011

UN FOCO PARA TENER EN CUENTA: ANDREI UJICA

Sobre la caída del comunismo

El cineasta rumano, radicado en Alemania, viene trabajando desde comienzos de los años ’90 en una trilogía sobre el fin de los socialismos reales en Europa del Este, que tiene su culminación en la notable Autobiografía de Nicolae Ceausescu.

 Por Luciano Monteagudo

Con la primera jornada del Bafici ya en marcha, son varios los focos que comienzan hoy en las 22 salas afectadas al festival, pero hay uno en particular al que conviene prestar atención: es el que está dedicado al rumano Andrei Ujica. Son apenas tres films, a cuál mejor. Y juntos pueden leerse como una poderosa trilogía sobre el fin del comunismo en Europa del Este.

Nacido en 1951 en Timisoara, Ujica tiene una formación en literatura, pero desde que se radicó en Alemania –primero en Heidelberg, luego en Berlín– se ha dedicado al cine y las artes visuales. Su primer film, Videogramas de una revolución (1992), lo realizó en colaboración con el alemán Harun Farocki y ya se vio en el Bafici 2003 y luego en la sala Lugones (en sendas retrospectivas dedicadas al autor de Fuego inextinguible), pero para quienes no lo hayan visto conviene acercarse hoy a la primera de sus tres funciones en el festival. Es una obra maestra, realizada íntegramente a partir de materiales anónimos de archivo de la televisión, que dan cuenta de la sangrienta caída del régimen de los Ceausescu en Rumania, en 1989.

El propio Ujica lo describe muy bien: “El otoño de 1989 permanece en nuestra memoria como una sucesión de eventos visuales: Praga, Berlín, Bucarest. Según las imágenes, la historia había vuelto. Veíamos revoluciones. Y el escenario revolucionario más completo provino de Rumania, unidad de tiempo y lugar incluido. Todo transcurrió en tan solo diez días y dos ciudades: revuelta popular, caída del poder, ejecución de los déspotas. Luego de una primera revuelta en Temesvar, donde el gobierno todavía pudo aislar la ciudad, llegó la caída en Bucarest; en la capital y frente a la cámara. Porque allí fue ocupada la emisora de televisión por los manifestantes, emitieron aproximadamente 120 horas ininterrumpidamente y establecieron un nuevo lugar histórico: el estudio de televisión. Entre el 21 (el último discurso de Ceausescu) y el 26 de diciembre de 1989 (el primer resumen televisivo de su juicio) las cámaras filmaron prácticamente todos los acontecimientos en los lugares más relevantes de Bucarest”.

Para Ujica, “el medio determinante de un período siempre había influenciado a la historia, y sin dudas también a la modernidad europea: que primero había sido influenciada por el teatro desde Shakespeare hasta Schiller, luego por la literatura, hasta Tolstoi. Nosotros lo sabemos, el siglo XX es fílmico. Pero recién con la cámara de video y sus altas posibilidades en tiempo de registro y movilidad puede concluir el proceso de filmación de la historia. Suponiendo que haya historia...”

Esa fascinación de Ujica por el material de archivo proveniente de la televisión lo llevó en 1995 a realizar Out of the Present, una de las cumbres del cine documental de su década. El 20 de mayo de 1991, el cosmonauta soviético Sergei Krikalev llegó a la estación orbital MIR para una misión como ingeniero de a bordo por cinco meses, que terminaron siendo casi diez. Lo que no sabía Krikalev era que mientras él iba a estar dando vueltas por la armonía del espacio exterior, aquí abajo en la Tierra el país que lo había enviado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, comenzaba a desmoronarse con una velocidad tal que, para cuando finalmente el cosmonauta pudo volver, ese país ya no existía, al menos como tal. Toda esta paradoja está expuesta por Ujica a través de un increíble material de archivo proveniente de la propia estación satelital, de noticieros de televisión sobre los levantamientos en Moscú y de imágenes filmadas especialmente para Ujica por Vadim Yusov, que supo ser uno de los camarógrafos de Andrei Tarkovski. Imperdible.

Después de un largo hiato de casi tres lustros, en el que realizó un par de cortos y videoinstalaciones, Andrei Ujica reapareció el año pasado en el Festival de Cannes, con la que se convirtió en una de las pocas, auténticas revelaciones de esa edición: Autobiografía de Nicolae Ceausescu. Utilizando únicamente material de archivo correspondiente a fuentes oficiales (noticieros, documentales, programas de televisión y películas caseras filmadas por el propio Ceausescu y su familia), Ujica logra dar cuenta de un cuarto de siglo en la vida de su país a través del relato construido por el propio dictador.

Lo singular del caso es que sin manipular ninguna imagen y siguiendo un estricto orden cronológico, que va desde su llegada al poder en 1965 hasta su ejecución en 1989, Ujica consigue darle un nuevo sentido a todo ese material, que en su alucinada concatenación de rituales políticos y ceremonias sociales (congresos partidarios, celebraciones patrióticas) casi puede leerse como la improbable ficción sobre un imperio que jamás existió.

* Videogramas de una revolución (hoy a las 19 en el Malba, el martes 12 a las 19.30 y el domingo 17 a las 12.15 en el Hoyts); Out of the Present (viernes 8 a las 23 y miércoles 13 a las 18.45 en el Hoyts y viernes 15 a las 21.45 en el Malba); Autobiografía de Nicolae Ceausescu (domingo 10 a las 16.15, martes 12 a las 15.45 y sábado 16 a las 12.15, siempre en el Hoyts).

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En Autobiografía de Nicolae Ceausescu, Ujica utiliza únicamente material de archivos oficiales.
 
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