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Viernes, 7 de noviembre de 2008

MUSICA › JUDAS PRIEST, LA MITICA BANDA INGLESA, LLEGA A LA ARGENTINA

“Es muy halagador que nos consideren como leyendas”

El grupo, con casi cuarenta años de trayectoria en el heavy metal, se presenta mañana y el domingo en el Luna Park con su mito a cuestas. “Nos obligan a trabajar más duramente para demostrarlo noche tras noche”, asume el cantante Rob Halford.

 Por Roque Casciero

Los Judas Priest editaron recientemente el disco Nostradamus y mantienen la sensación del trabajo cumplido.

Cuando una banda con casi cuarenta años de carrera en el heavy metal anuncia que trabaja en un álbum conceptual sobre un personaje con aura mítica y que encima no se tratará de un CD, sino de dos, la alarma comienza a sonar: ¿caerá en los lugares que ridiculizó maravillosamente la película This is Spinal Tap? Pero los Judas Priest salieron airosos del desafío. El quinteto formado por el cantante Rob Halford, los guitarristas Glenn Tipton y K. K. Dwoning, el bajista Ian Hill y el baterista Scott Travis publicó Nostradamus y, según el vocalista, la sensación de trabajo cumplido los embarga a todos: “Sabemos que el disco todavía está entrándole a mucha gente, porque es una obra con mucha información para digerir y cuesta familiarizarse. Pero disfrutamos mucho de salir a la ruta para mostrarles a nuestros amigos alrededor del mundo algo de la música que hicimos para el disco”. Eso podrá vivirse mañana y pasado en el Luna Park, cuando la formación más famosa de Judas Priest, que se reunió hace cinco años, finalmente desembarque aquí, con toda su leyenda a cuestas. “Es muy halagador que nos consideren leyendas, pero como somos británicos, a veces nos sentimos un poco avergonzados ante los elogios”, se ríe Halford, desde su casa en San Diego, California. “Pero, es cierto, llegamos a un punto de nuestra carrera con Judas Priest en la que mucha gente nos percibe de ese modo. Y eso también nos obliga a trabajar más duramente, porque tenemos que demostrarlo noche tras noche.”

–Como auténticas leyendas, ¿cuál creen que es su mayor legado a la música?

–Ser auténticos y hacer lo mejor que podemos en cada momento. En realidad, lo que me pregunta es algo muy intangible para discutir, porque hay que contestar con las cientos de canciones que compusimos y los miles de shows que hicimos. Los logros que hemos tenido, lo que hemos hecho: ahí está la respuesta. No es sólo una cosa. Pero uno no se da cuenta de todo lo que ha hecho hasta que se pone a recordar.

–La gira actual de Judas Priest es para apoyar el lanzamiento de Nostradamus, pero no tocan todo el disco. ¿Lo harán en algún momento?

–Lo intentaremos el año próximo, todavía no sabemos bien dónde. Hemos hablado muy informalmente sobre eso porque es difícil concentrarse en otra cosa cuando se está de gira por el mundo. Nos gustaría tener la posibilidad de tocarlo en el Albert Hall de Londres, el Madison Square Garden o el Carnegie Hall en Nueva York, quizás en la Acrópolis de Atenas... No sé, queremos ser creativos y elegir lugares especiales para presentar ese show. Personalmente, creo que cuando los fans se enteren de que hacemos esto van a querer que nos presentemos en más lugares. Así que no me sorprendería que volvamos a la Argentina en un par de años y llevemos todo Nostradamus en vivo.

–Pero debe ser difícil tratar de recrear todo el disco en vivo, ¿no? Hacen falta más instrumentos y músicos, por ejemplo.

–Supongo que el próximo verano (boreal) nos encerraremos en algún lugar de Londres que tenga un escenario grande para trabajar en todo, porque queremos que además de la música haya un show teatral a lo grande. Pero todavía está muy lejos.

–Un concierto con todo el disco tal vez ayude a la gente a terminar de asimilarlo. Como usted dijo, tiene mucha información, y algunas de las primeras críticas no fueron tan buenas.

–Estoy de acuerdo, creo que tomará un tiempo que el mainstream acepte el disco. Para nosotros es un gran logro, estamos encantados de haber podido completar algo que hace mucho teníamos ganas de hacer. Pero entiendo lo que dice: hay una buena porción de los fans de Judas Priest que quisieran Painkiller 2, Painkiller 3, Painkiller 4 y así (risas). Es totalmente natural. La pasión de los fans es remarcable y hoy es muy notoria: Metallica está reviviendo con Death magnetic simplemente porque mucha gente dice que ése es el viejo Metallica. Pero nosotros salimos con una nueva experiencia, con un disco que tiene una vida propia y alejada de cualquiera de los que hayamos hecho antes. No es un disco de estudio más, por eso cambiamos el logo y toda la presentación. Y tal vez tome un tiempo que lo asimilen, pero siento que en los próximos años Nostradamus será tan valioso e importante como The Wall, de Pink Floyd, o Tubular bells, de Mike Oldfield. Para muchas cosas que tienen que ver con la música, el paso del tiempo opera de manera positiva. Y en este momento de nuestras vidas tenemos mucha paciencia (risas). Si lo hubiéramos hecho cuando teníamos 25 años, nos habríamos vuelto locos, pero hemos tocado y viajado tanto que sabemos de qué modo estas cosas se asientan en la gente hasta ser aceptadas. Y sabemos que sucederá.

–En el momento de pensar en un disco doble y conceptual, ¿fue una preocupación que ahora la gente escuche canciones sueltas con sus reproductores digitales?

–Sabemos que hoy vivimos a la velocidad de la luz, así que ese tema sí se nos cruzó por la cabeza, pero no hizo que nos saliéramos de cauce. Estábamos tan contentos con lo que estábamos haciendo, incluso en la etapa inicial del proyecto... Pasamos uno de nuestros mejores momentos juntos, especialmente los que componemos, Glenn, K. K. y yo. Cada día era una nueva aventura en la que descubríamos qué haríamos a continuación. Sí, pensábamos en que el fan iba a tener que encontrar el momento para escuchar cien minutos de Nostradamus por Judas Priest, pero ¿cuánto dura una película cuando vas al cine? Y ni hablar de El señor de los anillos, ¿no? Se trata de mantener la atención de la gente en foco y eso se logra entreteniéndola y haciéndola interesarse en la música. Nostradamus es un disco hermoso, lleno de melodía, aventuras, paisajes y sonidos. Puede ser muy íntimo y después ponerse explosivo y dramático. Es una obra compleja y amplia. Además, no hace falta ser metalero para apreciar Nostradamus, es para cualquier genuino amante de la música.

–El disco incluso puede repeler a algunos metaleros: es Judas Priest, pero a distinta velocidad, con otra instrumentación, usted canta con las voces de varios personajes...

–Sí, pero el fan de Judas Priest entenderá la clase de sorpresa que le preparamos. Esta clase de curiosidades son las que siempre nos caracterizaron: en un momento podemos ser el Turbo y al siguiente el Painkiller o The Sinner. Somos una banda muy diversa dentro del metal. El verdadero fan entiende que ésta es otra dimensión de Priest. Por otra parte, el tema “Nostradamus” es bien de speed metal.

–Claro, pero a los fans les gustaría que hayan más de ésas.

–Absolutamente. Y entonces uno empieza a repetirse (risas). Para cualquier artista lo importante es buscar ideas nuevas, inspiración, y eso es lo que tuvimos con Nostradamus.

–Su manager, Bill Curbishley, fue quien les sugirió que hicieran el disco, lo que demuestra que no todos los managers piensan únicamente en ganar más dinero: Nostradamus no es un disco fácil en términos de marketing.

–Bill es un manager muy respetado por derecho propio, es quien estuvo pendiente de The Who cuando Keith Moon tocaba la batería y John Enthwistle estaba en el bajo. El mantuvo motivados e inspirados a los Who y ahora están experimentando un renacimiento simplemente por el legado musical que tienen. Pero entiendo lo que usted menciona: la mayoría de los managers se involucran sólo con la parte económica y bancaria de las bandas. Bill siempre tuvo una visión para apreciar las virtudes económicas de una banda, pero también los esfuerzos artísticos. Hace más de veinte años que es nuestro manager. Y él sintió que éste era nuestro paso siguiente natural. Además, él fue quien estuvo detrás del sensacional éxito de la ópera rock Tommy: los Who hicieron la música, pero Bill hizo el dinero. Y no sé qué tendrá planeado para Judas Priest (se ríe)...

–Bueno, con un personaje con atractivo tan universal, quizá se venga “Nostradamus, el musical”.

–¿Usted cree que sería posible? Eso me vendría bien para mi jubilación (risas).

–Ya que mencionó eso, ¿se ve en Judas Priest dentro de diez años?

–Hemos tenido esta discusión en la banda y llegamos a la conclusión de que vamos a darnos cuenta del momento en el que debamos ir dejando de hacer cosas. Nunca diremos “éste es el final”, Judas Priest siempre estará ahí. Todavía encontramos motivación en salir a tocar en dos shows con entradas agotadas en la Argentina, porque nos encontramos con el amor de los fans. Y eso hace que nos den ganas de volver una y otra vez. Así que mientras la excitación, el deseo y la inspiración estén ahí, y podamos tener la entrega física que sabemos que debemos ofrecer, seguiremos adelante todo lo que podamos. ¡La fiesta todavía no se terminó!

–Como escritor de letras, ¿fue diferente trabajar con la vida y las profecías de un personaje que sí existió en lugar de inventar criaturas?

–Sí, claro. Por lo general, yo invento personajes de ficción como el Painkiller, pero ésta era la historia de un hombre real. Tuve que ponerme a pensar en cómo me sentiría si perdiera a mi familia, como si fuera en una obra teatral. Y la gente convive permanentemente con la tragedia, es parte de la vida. Cuando vivís la vida, tenés que aceptar que habrá momentos buenos y malos, que habrá quienes te quieran y quienes te rechacen. Lo que me guió fueron los sentimientos. Eso es difícil para un varón, porque en la sociedad de hoy los hombres no lloran, tienen que ser machos y todo eso, pero si sos músico debés sentir temor de hablar de tus sentimientos a través de tu obra.

–¿Le costó meterse en la mente de Nostradamus?

–No, porque conozco algunas de las cosas por las que pasó él: he perdido trágicamente a personas importantes en mi vida, siento una identificación con sus sentimientos ante el exilio debido a mi sexualidad (Halford hizo pública su homosexualidad), sé cómo es el rechazo por eso. Obviamente, lo que traté de hacer fue pensar en cómo se sentía él, pero uno no puede apagar la conexión personal como si fuera un velador: tendría que estar hecho de piedra. Y cuando metés lo tuyo dentro de la performance y las letras, sabés que mucha otra gente también va a sentirse de ese modo.

–Con tantas profecías que se le atribuyen a Nostradamus, ¿cómo es que no dijo que una banda de heavy metal iba a grabar un disco sobre su vida?

–Estuvimos bromeando al respecto, porque existen varios miles de profecías y estamos seguros de que alguien encontrará una que diga: “El predicador (Priest) de Birmingham hablará sobre mi vida”.

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