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Viernes, 10 de abril de 2009

MUSICA › EL ARRANQUE PRESENTA SU QUINTO DISCO: NUEVOS

La onda expansiva

La orquesta tanguera, ya legitimada por sus pares y por sus mayores, se arriesgó a grabar en su último CD un repertorio actual, compuesto por temas propios y ajenos. Hoy toca en No Avestruz.

 Por Cristian Vitale

Son una orquesta redonda y par: ocho. Pero ninguno procede de una familia de tangueros. Apenas de amantes. Cuenta Ignacio Varchausky, contrabajista, que él era un bajista de rock –tipo Led Zeppelin– y que abrazó al tango por un casete medio perdido, regalo de su padre. “Lo rompí de tanto escucharlo”, se emociona. Era un Grandes Exitos de Ignacio Corsini. Tenía, como aquellas austeras ediciones de EMI en los ochenta, una foto del cantor casi carnet en la tapa y temas que habían hecho historia: “Saludó y se fue”, “La pulpera de Santa Lucía”, “Cuartito azul”... “me enamoré de su voz y de su figura, pero fui a las disquerías y no había nada. No existía data hasta que me relacioné con coleccionistas y descubrí que el tipo había hecho no doce grabaciones sino ¡650!”, sigue. A través de Corsini, Varchausky se encontró con De Caro, Gardel, Pugliese y Piazzolla. A Guillermo Rubino, primer violín, le pasó igual pero a la inversa. “Fui de adelante para atrás: de Piazzolla llegué a los demás”, dice. Ambos, hoy, son dos de las piezas que activan El Arranque, renombrada orquesta que está presentando su quinto disco (Nuevos) todos los viernes de abril en No Avestruz (Humboldt 1857).

Varchausky: –El Arranque tiene las raíces del tango tradicional, pero trata de tener un sonido actual y no puramente evocativo. Nunca tocamos como en los años ’40, con los mismos arreglos, digamos. No somos un calco puesto al día, de la misma manera que jamás diríamos que somos modernos o vanguardistas. Sólo buscamos nuestra propia voz y, por suerte, el tango resiste una diversidad estilística enorme. Creo que si no ponés en juego los elementos constitutivos del género, deja de ser el género.

–¿Ejemplos?

Ignacio Varchausky: –El llamado tango electrónico. Eso es una falacia, porque se trata de otra música que está buena, que me encanta y la bailo, pero que es una contradicción. Hay muchos elementos técnicos, musicales y estéticos que no están presentes. Es como un lenguaje, como si yo hablara en tres idiomas a la vez... eso no es español.

Rotundo como la historia del grupo. Nacido como Quinteto en 1996, bajo la buena estrella de Nelly Omar y Leopoldo Federico –ambos le apadrinaron el disco debut–, El Arranque fue edificando un camino sólido. A esa ópera prima le sucedió Cabulero, de fuerte tinte decariano; después Clásicos –un homenaje a los grandes, claro– y en 2004 llegó Maestros, casi una suerte de consagración intragénero legitimada por las presencias, como invitados, de Raúl Garello, Julio Pane y Néstor Marconi. “Hay que conocer la historia para poder hacer un aporte propio. En este sentido, llegamos a tener voz y arreglos totalmente nuestros”, explica el contrabajista.

Nuevos es precisamente eso: una mirada de respeto por la historia pasada por el tamiz de experiencias personales. O, dicho de otra forma, un universo sonoro de 16 piezas, propias o ajenas, pero todas proyectadas desde hoy hacia el pasado. “El tema es que hay muchos artistas nuevos, pero nadie le toca un tango a nadie, viejo. Esta es la pura verdad –reflexiona Varchausky–. Nosotros ya lo hicimos con Marconi y Garello, y ahora con los más jóvenes: le grabamos temas a Sonia Possetti, Juan Quintero, Andrés Linetzky, Ramiro Gallo... digo: es cierto que hay una comunidad ‘joven’ que se respeta y comparte cosas, pero lamentablemente no se ha llegado al punto de que se toque la obra. Nosotros creemos, al contrario, que hay que celebrar a los nuevos compositores. Estimularlos y exigirlos.” Interviene Rubino: “Esto no pasa en el folklore, donde hay una cosa más de juntarse a ver qué está haciendo el otro. Hay más intercambio. En el tango no, es raro”.

–¿Cuál es el objetivo de última?

Rubino: –Generar una onda expansiva para que el tango se transforme en una comunidad.

–¿Cómo se posicionan dentro del llamado movimiento de tango joven? ¿encajan? ¿le pertenecen?

I.V.: –Depende lo que se entienda como tango joven. Para mí es una etiqueta vacía. Lo que hay es gente joven haciendo tango con propuestas más o menos actuales y esto es algo que tiene más que ver con la música que con una actitud. Cuando uno habla de cualquier disciplina artística hay distintos elementos constitutivos que se van desarrollando a lo largo de la historia, con sus épocas, sus acuerdos estilísticos y sus modos, que generan cierta característica actual o demodé. En el caso del tango, hay una serie de elementos musicales que tienen que ver con elecciones armónicas, tratamientos rítmicos o de instrumentación... elementos que, combinados, dan un producto que maneja una estética más actual, experimental o tradicional, como sea.

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“Hay que conocer la historia para poder hacer un aporte propio”, coinciden los integrantes de la banda.
 
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