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Martes, 12 de octubre de 2010

MUSICA › ZEMLINSKY Y KORNGOLD

Estrenos en el Colón

 Por Diego Fischerman

Casi nadie recuerda el film Kings Row, de Sam Wood, donde, junto a Ann Sheridan y Robert Cummings, actuaba Ronald Reagan. Su música, en cambio, es famosísima: escrita en 1942 por Erich Wolfgang Korngold, que seis años antes había ganado el Oscar por la banda sonora de Las aventuras de Robin Hood, allí suena ni más ni menos que la fanfarria que John Williams hizo célebre en La guerra de las galaxias. Más allá del posible plagio, lo que puede escucharse en la obra de Korngold es la fundación de un estilo que Hollywood hizo suyo y en el que abrevaron, con más o menos pudor, la mayoría de los posteriores autores de música para cine. Un estilo que, claro, tampoco empieza exactamente allí. Que se entronca con la operística alemana de comienzos del siglo XX, en particular con Richard Strauss, y cuyo traslado a la Meca de la industria cinematográfica mucho tiene que ver con el nazismo y con el hecho de que autores como Korngold debieran buscar territorios más amables.

Ya famoso a los once años, autor de sus primeras dos óperas a los diecisiete y luego colaborador del director teatral Max Reinhardt, Korngold le había mostrado sus obras a Gustav Mahler cuando tenía nueve años y, por su iniciativa, comenzó a estudiar con Alexander Zemlinsky. Ambos fueron considerados “músicos degenerados” por la política cultural del nazismo, después de que Hitler fuera electo como canciller alemán en 1933. Y el programa que sube a escena hoy a las 20.30 en el Teatro Colón une a los dos autores con la presentación de dos óperas en un acto, Una tragedia florentina, de Zemlinsky, y Violanta, de Korngold que, incidentalmente, también comparten su ambientación en la Italia renacentista. Estrenadas una en Stuttgart en 1917 y la otra en Munich en 1916, las dos se verán por primera vez en el Colón en esta ocasión, con dirección escénica del austríaco Hans Hollmann, y escenografía e iluminación de Enrique Bordolini. La dirección musical, al frente de la Orquesta y el Coro Estable del Colón (preparado por Peter Burian), estará en manos de Stefan Lano, un conductor fuertemente asociado con la renovación del repertorio en el teatro desde que dirigió Lulu de Alban Berg en la apertura de la temporada de 1993. Recordado por sus versiones de Wozzeck, de ese mismo autor, La ciudad de los muertos, de Korngold, y Bomarzo, de Alberto Ginastera, Lano fue nombrado director musical del Colón en 2005, cargo del que fue echado por la gestión de Horacio Sanguinetti.

Una tragedia florentina, con libreto de Hans Müller-Einigen, narra un drama pasional en la Florencia del siglo XVI, entre un rico comerciante de tejidos, su mujer y el hijo del monarca de Florencia, y tendrá como intérpretes a doss estadounidenses, el tenor Evan Bowers, el barítono-bajo James Johnson. Violanta, con libreto de Oscar Wilde traducido al alemán por Max Meyerfeld, que fue estrenada con la dirección del célebre Bruno Walter, se sitúa en Venecia, en el siglo XV, donde la protagonista busca vengar la muerte de su hermana, seducida por el príncipe de Nápoles. El elenco estará encabezado por el barítono-bajo alemán Wolfgang Schöne, la soprano Eiko Senda –nacida en Japón y actualmente radicada en Uruguay–, Evan Bowers y los argentinos Enrique Folger, Mónica Philibert, Alejandra Malvino y Osvaldo Peroni. Las funciones de este doble programa serán, además de la de esta noche, el próximo viernes, el domingo (la única programada a las 17 y no a las 20.30) y el martes 19.

Hay un aire de época en estas óperas, escritas a la vera de la crisis del romanticismo como estilo y del resquebrajamiento de todo un sistema de valores, que remite a un mundo cultural signado por el surgimiento del psicoanálisis, del cine y de estéticas ligadas al expresionismo. Zemlinsky había nacido en Viena en 1872, se había formado inicialmente como pianista, fue alumno de composición de Johann Nepomuk Fuchs y Anton Bruckner y, mientras estudiaba en el Conservatorio de Viena, fue organista en una sinagoga. Korngold es parte de ese mundo en los primeros años. Pero su temprano éxito y el hecho de que aun viviendo en Viena ya escribiera para el cine estadounidense, hicieron que muy pronto sus caminos divergieran. De hecho, su producción clásica corresponde casi por completo a su infancia y juventud. Después llegó a Hollywood, adonde viajó no bien comenzaron las persecuciones en Europa.

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