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Domingo, 3 de julio de 2011

MUSICA › ENTREVISTA A LA FOLKLORISTA MARIAN FARIAS GOMEZ

“No me gusta que me impongan nada”

Estuvo 23 años sin editar material, entre otras cosas porque no quiso aceptar las condiciones que le imponían las compañías discográficas. La espera valió la pena. Para ir buscarte es un disco notable de zambas, chacareras y canciones.

 Por Cristian Vitale

“Nunca me impusieron nada en mi vida, no me lo van a imponer ahora.” Pasaron 23 años desde que Marián Farías Gómez puso su grito en el cielo (o en el techo de la multinacional que la había contratado) y ella lo revive como si hubiese sido ayer. “Habíamos tenido éxito con Pequeñas cosas –su disco anterior– y resultó que los tipos me querían sacar seis temas elegidos por mí para imponerme seis elegidos por ellos... No, de ninguna manera. No lo acepté”, recuerda, en tren de responder por qué tardó tanto en volver a conmover al universo folklórico argentino con un disco. Eso por un lado. Por otro, su devenir como funcionaria cultural. Once años al frente de la Secretaría de Folklore, Artesanías y Comunidades Originarias de la provincia de Buenos Aires, y hace casi dos como directora de Patrimonio Cultural de la gestión Scioli. “Soy rebelde y no me gusta que me vengan a imponer nada, en ningún aspecto, eso hizo que me niegue a grabar, pero también permitió la convivencia entre dos quehaceres que yo creía incompatibles: la carrera musical y la labor como funcionaria”, dice a Página/12.

–¿Incompatibilidad dada sólo por falta de tiempo o por otras razones?

–Falta de tiempo: es difícil porque hay que ensayar, salir de gira, dar notas, en fin... soy tan extremadamente responsable que cuando salgo de gira estoy probando sonido y llamando por teléfono a la vez, para ver cómo van las cosas en mi ámbito de trabajo. El stress es terrible, pero me gustan los desafíos importantes; me gusta intentarlo y si sale bien, mejor.

La hermana del Chango Farías Gómez se despachó con un disco formidable de zambas, chacareras y canciones, que presentará el 21 de agosto en el ND/Ateneo (Paraguay 912). Su voz más los finos arreglos de otro hechicero del clan (su sobrino Juancho), le otorgan a Para ir buscarte –así se llama– una impronta estética que da en la médula más lúcida de la música de raíz. Teresa Parodi, en una emotiva carta a su amiga que opera como prólogo del disco, habla de placer infinito, de minuciosa delicadeza y de voz conmovedora, y las interpretaciones de la elogiada no hacen quedar mal a tales palabras: “La Carbonera”, de los Hermanos Abalos, “Zamba del ángel”, de Hugo Díaz y Ariel Petroccelli o “Dónde están mis compañeros”, de Parodi, tejen un entramado de lindezas musicales que justifican el tiempo esperado. “La elección del repertorio fue lo que más tiempo me llevó: escuché como 90 temas, preseleccioné 40 y al final quedaron 14... en realidad habían quedado 13, pero como soy supersticiosa no me gustó el número, y agregué uno más”, se ríe.

–¿Eran los que habían quedado fuera de aquella grabación frustrada?

–Muchos sí: “Parte del aire”, “Serenata para la tierra de uno”, “Dónde están mis compañeros”, “La Carbonera”, varios, sí.

–“Parte del aire” estaba bien fresquito entonces. Fito Páez lo grabó para La La La, que es de 1986.

–Sí, y ya lo quería hacer medio guarañoso, tal cual lo grabé ahora. Con los temas de Fito tengo eso, “Vengo a ofrecer mi corazón” lo había grabado como un bailecito, le di el colorcito folklórico. Fito, en la parte sensible, rompió todo porque no sólo habla de su padre en la canción, sino que también sugiere a su madre. Incluso, el disco se iba a llamar Parte del aire, pero Teresa me dijo que Para ir a buscarte era un tema que me identificaba mucho y coincide que, cuando estaba masterizando el disco, muere Ariel Petroccelli. Entonces dije: “Ella tiene razón”. El error estuvo en otro lado.

–¿Dónde?

–Mi vida musical, además de mi hermano el Chango, estuvo siempre marcada por dos fundamentales de nuestro folklore: Atahualpa y Adolfo Abalos, y no grabé ningún tema de Atahualpa cuando en todos mis discos hay un tema de él. Incluso, una vez me encontré a su hijo en Sadaic y le dije: “Voy a grabar un tema de tu padre y le voy a poner ese nombre al disco”. Era “Tierra querida”, una zamba alucinante. Pero no sé por qué, no me preguntes por qué no quedó Atahualpa.

–Y sí Paz Martínez. Sorprende que haya optado por una canción de un compositor melódico.

–Es notable, sí. Una vez hablé con él, le pedí un tema, y me dio “Eterno amor”. El amor está en todas las canciones que elijo, en todas sus formas, y me parece que este tipo de amor es el más simple, el más cotidiano. Yo siempre le he cantado mucho al amor social, a la cosa colectiva, y me pareció bueno cantarle a ese que nos impulsa a pelear por lo que peleamos, porque si el que está al lado nuestro no nos apoya en nuestra militancia, estamos fritos.

–¿Cuál de las versiones disfrutó más?

–La de “Zamba del ángel”, sin dudas. En parte, porque la compartí con Viviana Scaliza, una blusera que mata. Me acuerdo que cuando volví del exilio escuché a las Blacanblus y me partieron la cabeza, ella en especial. Un día les dije, “algún día vamos a grabar algo juntas” y después se separaron. Pero me quedé con las ganas y, cuando se dio la oportunidad, llamé a Viviana. “¿Yo, cantar una zamba?”, me dijo, y la súper rompió. Ya sabemos que no hay límites para la música.

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Marián es funcionaria cultural de la provincia de Buenos Aires.
 
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