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Viernes, 16 de septiembre de 2011

MUSICA › LA CHICANA SE PRESENTA EN EL CICLO “LOS VIERNES, MúSICA”, QUE ORGANIZA PáGINA/12

La marca de una generación tanguera

El dúo formado por Dolores Solá y Acho Estol celebrará quince años de trayectoria con este concierto gratuito, que también les servirá para presentar su disco Revolución o picnic.

 Por Karina Micheletto

Quince años cumplió La Chicana, y los festejó con un disco doble en el que despliegan no sólo la poética de Acho Estol y la voz de Dolores Solá; no sólo el estilo que alguna vez fue “rareza” y hoy ya es marca en una nueva generación del tango. También, una cantidad de versiones en las que se apropian de Charly García, Tom Waits, Kurt Weill, Angel Villoldo, Homero Manzi, Aníbal Troilo o Henry Mancini. Eso traen en Revolución o picnic, en una formación que completan Patricio Bonfiglio en bandoneón, Federico Tellechea en percusión, Pablo Clavijo en violín y Cristian Basto en contrabajo. Parte de eso es lo que mostrarán hoy a las 20 en el Auditorio de la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines (Belgrano 1732), en el marco del ciclo gratuito “Los viernes, música”, organizado por Página/12 (ver aparte).

“Vamos a hacer temas elegidos de este disco, no podemos tocar todos porque es doble”, advierte Solá, y Estol puntea uno que seguro formará parte del repertorio: “Noches de Shanghai”, un popurrí de temas de la época de oro del cabaret chino, en los que se luce especialmente Solá. “Cuando viajamos a China, notamos que ellos llaman tango al baile occidental de salón en general, que allá es muy popular, entre los que hay muchos tangos, pero también otros ritmos. Es toda una tradición interesantísima –cuenta–. En el último viaje a Shanghai terminé peleándome con varios chinos: comprobamos con gran tristeza que sólo se conseguía esta música con el agregado de batería electrónica de los años ’80.” Del rescate casi antropológico de este tipo de tradiciones resultaron estos tangos, y también el arte del disco, basado en la “aventura china”.

–Las fechas redondas imponen el balance. ¿Cuál consideran que es el mayor logro en este camino transitado?

Dolores Solá: –Quizá el mayor logro haya sido instalarnos en el mundo del tango con una estética propia, absolutamente audaz y original. Cuando empezamos con La Chicana, el panorama tanguero era mucho mas hermético, y aunque con Acho siempre soñamos una nueva era para el tango, pasaron muchos años en los que éramos unos pocos, un ramillete de huérfanos apostando al futuro, hasta que se armó la cosa. En La Chicana, lo audaz siempre fue la composición de Acho, pero también la convivencia de géneros, eso siempre fue chicanear al tanguero. Además, la mayor parte de los grupos que empezaban hace quince años conservaban una estética afín con el género, tenían una actitud de solemne respeto, como pidiendo permiso, con un cierto temor reverencial de ser bien juzgados por un supuesto “tribunal tanguero”. En ese sentido, siempre fueron más generosos los tangueros de siempre, añeros, que algunos jóvenes “guardianes del tango”, atiborrados de partituras y biografías, que te levantaban o te bajaban el pulgar desde algún diario. Nosotros siempre nos cagamos en eso.

Acho Estol: –A mí me cuesta mucho marcar logros particulares, me gusta más el concepto de cuerpo de trabajo. Como soy ansiosamente productivo, me aburro si estoy sin hacer nada y necesito que las cosas se terminen y salgan, no soy nada perfeccionista en ese sentido. Si miro para atrás, un hito fue la salida de Tango agazapado, nuestro tercer disco, en Europa: eso nos abrió una puerta importante. Pero insisto, lo que disfruto es el trabajo acumulado, los quince años de constancia, de calidad pareja, sin especulación, sin hacer nunca nada dudoso porque teníamos alguien con poder político cerca, sin aprovechar nunca una moda, la electrónica o la que fuere.

–Los dos tienen trabajos solistas en paralelo. ¿En qué medida La Chicana fue una base para poder lanzarse solos?

D. S.: –La Chicana fue fundamental para que se me ocurriera largarme a hacer un disco solista. No puedo separar nada de lo que soy como cantante de Acho y La Chicana: con ellos empecé mi carrera, todo mi crecimiento y mi identidad están ligados a ellos. Además, varios temas de mi disco fueron producidos por Acho. Omar Giammarco me ayudó a producir otros y hay una presencia nueva y definitiva en las guitarras de Rolón. Pero, más allá de cierta austeridad general, el espíritu chicanesco, quizá aquí recatado, estilizado, sobrevuela el disco.

A. E.: –La Chicana es la confluencia de nuestras dos cabezas, que son distintas, como nuestros gustos y personalidades. Y ya que veníamos trabajando hacía tanto en ese encuentro, parecía sabio explorar lo que cada uno tenía de individual. Lola no había cantado con otros músicos ni con otro arreglador, yo necesitaba buscar cosas que no encajaban en La Chicana. Todo eso volvió después, como experiencia ganada.

–¿Cómo se presenta hoy La Chicana? ¿Dicen que hacen tango?

D. S.: –¡Claro! ¡Hacemos tango! Salvando las distancias, como Gardel, Corsini y Magaldi, que hacían tango, vals, fox trot, fado, shimmy, canciones camperas. Entre ellos y nosotros pasaron los Beatles, pero es lo mismo.

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“Cuando empezamos con La Chicana, el panorama tanguero era mucho más hermético.”
Imagen: Leandro Teysseire
 
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