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Viernes, 16 de septiembre de 2011

CINE › ROBERTO CHILE Y ARGENTINA, NUEVOS AIRES, SU DOCUMENTAL SOBRE FIDEL

“Lo vi trabajar las 24 horas”

En 1982 comenzó a seguir al líder de la Revolución Cubana, registrando con una cámara sus múltiples actividades. El film que se presenta en el ECuNHi incluye escenas de esa histórica visita a la Argentina para la asunción de Néstor Kirchner, en mayo de 2003.

 Por Oscar Ranzani

“Cualquier cubano como yo puede decir que conoció a Fidel casi desde que nació.” La frase es de Roberto Chile, el camarógrafo que siguió a Castro durante décadas registrando las actividades del líder de la Revolución Cubana en la isla y el exterior. Chile nació en 1954. Con seis años, “ya sabía que había una revolución que comandaba un hombre vestido de verde y barbudo”. Siendo adolescente conoció más de política y participó de las movilizaciones populares, donde vio a Fidel en vivo. Pero para observarlo a través del lente tuvo que esperar hasta los ’80: con 26 años comenzó a trabajar en el Consejo de Estado. “Empecé a trabajar con Fidel en el ’82-’83. Para 1984, yo no sólo conocía a Fidel, sino que él me conocía a mí, era parte de su equipo de trabajo”, confiesa Chile, que puesto a recordar lo primero que le viene a la memoria son escenas de Fidel visitando a víctimas de un ciclón. Y también movilizaciones agrícolas, anunciando planes de minería y de electrificación, o visitas de jefes de Estado. “En 1987 comencé a cubrir los viajes al exterior, más de cincuenta: Venezuela, Bolivia, México, Panamá, Jamaica, Brasil, Colombia, Paraguay, Chile, Libia, Siria, España, Francia y Argentina, entre otros”, relata.

A la Argentina volvieron Fidel y Chile el 25 de mayo de 2003, para la asunción de Néstor Kirchner. El cineasta registró los momentos más importantes en Argentina, Nuevos Aires, que se verá hoy a las 19 en el ECuNHi (Av. del Libertador 8465). A lo largo de media hora, la cámara se detiene en ese momento histórico en el que Kirchner se abrazó con Fidel. Y recupera el discurso que Fidel pronunció en las escalinatas de la Facultad de Derecho ante miles de jóvenes. Otro aspecto es el homenaje que el líder cubano y el entonces jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, realizaron a José Martí en el Monumento al Héroe de la independencia cubana, en Palermo. “Me tocó registrar actividades de un viaje de Fidel a un país importante como Argentina, donde tomaba posesión un presidente que venía a proponer un sueño de reconquistarse, reinventarse, buscar la identidad”, relata Chile, quien se impresionó por la efervescencia que despertó Kirchner. “Pude ver una ebullición tremenda, un entusiasmo generalizado, y el liderazgo de Kirchner con el que el pueblo se relacionó”, agrega.

Era la tercera visita del líder cubano. Fidel había arribado a la Argentina en 1959, con la Revolución incipiente pero vivida con gran intensidad. “Fue una visita con mucha explosión, un antecedente tremendo. Después estuvimos en Bariloche, donde se repitió la efervescencia, pero la importancia que tuvo su visita en 2003 fue el encuentro entre un líder como Fidel con un presidente con una propuesta de cambio muy interesante. Eso generó una empatía entre Fidel y el presidente Kirchner. Una gran comunicación. Yo diría, una reafirmación de la simpatía del pueblo argentino con la Revolución Cubana y donde pudimos ver también la importancia de lo que ha sido el Che Guevara: no había movilización en la que no apareciera una bandera del Che.”

Fidel, un hombre acostumbrado a dirigirse a multitudes, vivió una experiencia diferente en la Facultad de Derecho cuando, en principio, el discurso lo iba pronunciar en el Aula Magna y terminó hablando en las escalinatas, con la universidad desbordada. “Estoy seguro de que lo vivió con un sentimiento muy particular, porque él estudió Derecho y se graduó de abogado. Y estaba hablándoles a jóvenes que eran como había sido él. Había que estar en el podio donde él estaba, y mirarles los rostros a aquellos jóvenes y las reacciones multitudinarias, para que un hombre de la talla de Fidel se pudiera impresionar.” Chile cree que Fidel traía un discurso pero que cuando vio aquella manifestación, “tomó un vuelo superior al que traía”. Y profundiza: de los discursos que escuchó de Fidel en el exterior durante los años en que lo acompañó, el de la Facultad de Derecho lo recuerda como “uno de los más profundos, pero a su vez con una respuesta popular de las más grandes que yo he podido vivir”.

Lo que más admira Chile de Fidel es “su tenacidad, su manera de luchar, de convertir los sueños en realidad”. Y también “esa virtud de tener una valentía tal de no dejar al pueblo solo en ninguna circunstancia. También admiro de Fidel esa confianza que tiene en la gente, esa confianza en el hombre, los jóvenes, el futuro. En momentos en que todos pensábamos que la Revolución no sería capaz de vencer ese naufragio en el que prácticamente se encontraba, lo único que nos alentaba era ver en Fidel la seguridad de que llegaríamos a la costa. Ese optimismo, esa capacidad de saber que se pueden vencer todas las dificultades es una de las cosas que más admiro de él”. Eso en cuanto al hombre público, pero Chile compartió muchos momentos con Fidel. La pregunta se impone: ¿Cómo es ese hombre público en la intimidad? El cineasta no titubea: “La única diferencia que puede tener con nosotros es que no descansa. No hay un momento en que lo haya visto desconectarse. El siempre tiene una conexión con la Revolución. Lo he visto trabajar las 24 horas. No ha habido ni un momento en que una conversación, que pudiera ser banal, él no estuviera enfocando algún tema para asociarlo al país, a la situación internacional, a la posibilidad de sacarle un provecho a favor de la Revolución”.

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“La propuesta de cambio muy interesante generó una empatía entre Fidel y el presidente Kirchner.”
Imagen: Pablo Piovano
 
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