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Lunes, 15 de octubre de 2012

MUSICA › ARTISTAS DE TODOS LOS RINCONES DEL PAíS PASARON POR MúSICAS DE PROVINCIAS

Un espacio ideal para el cruce musical

La “octava” edición de este encuentro fue motorizada por la voluntad de hacer de sus gestores, ya que su realización fue suspendida apenas asumió Macri. Este regreso en el ECuNHi fue absolutamente necesario y reclama a futuro mayores apoyos y expansión.

 Por Karina Micheletto

El Encuentro Músicas de Provincia alguna vez llegó a tener status propio en la ciudad: un espacio abierto a las expresiones del folklore de las distintas regiones del mapa musical argentino, con la característica única de hacer confluir a artistas tan nuevos como para no tener registro profesional de su trabajo –aquí se han “mostrado” por primera vez en Buenos Aires muchos de los que hoy son el presente reconocido de este género–, junto a figuras del peso específico de Mercedes Sosa. Arriba y abajo del escenario, la marca de ese “encuentro” fue quizá la más indeleble de aquellas experiencias, que encontraban espacio en los centros culturales y escenarios oficiales de la Ciudad. Uno de los primeros actos de gobierno en materia cultural de la administración Macri fue suspender su realización, así que en todos estos años parecía destinado a poco más que un buen recuerdo. Por pura prepotencia de la voluntad y del hacer, sin embargo, los gestores culturales que lo impulsaban decidieron retomarlo este año, y encontraron en las Madres de Plaza de Mayo y en el Espacio Cultural Nuestros Hijos, que llevan adelante en la ex ESMA, las puertas abiertas para su concreción. Desde el miércoles pasado y hasta ayer, el resultado de este encuentro demostró que se trata de un regreso absolutamente necesario, que reclama a futuro mayores apoyos y expansión.

A pesar de su interrupción forzada, los organizadores de Músicas de Provincia lo presentan como el “octavo encuentro”: la continuidad natural de aquel intento de ofrecer una “vidriera” porteña a los músicos de todo el país, y también de abrirles a los porteños un muestrario de lo que está pasando hoy en las provincias en materia de folklore. El recorrido por los espacios de muestras de artes plásticas y fotografías, de luthería, discos y libros, por los talleres y las charlas, además de los escenarios donde sonó concretamente la música, dio una idea de la avidez que existe por este tipo de expresiones. Justamente esa posibilidad de cruce y circulación por las distintas propuestas, en espacios cubiertos o al aire libre –bien aromados, por supuesto, por el humo de los choripanes–, sin las corridas ni urgencias que suelen verse en el detrás de escena de los típicos festivales de folklore, es parte del encanto que pervive en este encuentro.

La inauguración, con la actuación de Raúl Carnota –quien en su primera etapa fue nombrado padrino de este encuentro–, el coro del ECuNHi, y con las palabras emocionadas de Teresa Parodi –directora del centro cultural de las Madres, y también una de las impulsoras de este encuentro desde la Dirección de Música de la Ciudad, hasta 2006– y de Madres de Plaza de Mayo, marcó el pulso de lo que vendría por cuatro días más. El ex Almendra Rodolfo García, la cantante Chiqui Ledesma, el guitarrista José Ceña, fueron algunos de los “hacedores” que volvieron a reunir su entusiasmo para retomar la iniciativa. Y así pasaron, en diferentes tardes y noches, propuestas como la del santiagueño Pablo Mema, la bonaerense Marina Santillán, la catamarqueña Patricia Assef, el exquisito acordeonista Néstor Acuña y su grupo, con toda la fuerza del chamamé, el sello cuyano de Mónica Abraham o de los destacados Orozco-Barrientos. Y también Bruno Arias de Jujuy, Motta Luna de Santiago del Estero, Nuria Martínez con su banda de sikuris, los excelentes trío Aca Seca y dúo Wagner-Taján, o los celebrados Santaires.

Entre concierto y concierto hubo tiempo para talleres, como el del bailarín Jorge “Negro” Valdivia (él es ese “Celador de sueños” popularizado en la voz de Mercedes Sosa), y para encendidos debates alrededor de temas como la autogestión o “La canción de nuestros días” (este último, a juzgar por el jugoso intercambio que generó la mesa con Teresa Parodi, Topo Encinar, Tilín Orozco, Fernando Barrientos y Santiago Giordano, parece tener aún mucha tela para cortar). La Escuela de Luthería de la Universidad Nacional de Tucumán mostró lo suyo, con el entusiasmo de su director, Juan Alonso, y también se presentaron proyectos como el catálogo de músicos independientes y sellos de músicas argentinas de la cordobesa Eugenia Guy, o el cancionero bilingüe español-quechua que convocó a docentes y estudiantes de Magisterio. Desde distintas paredes, mientras tanto, los hermosos retratos de la muestra Gente necesaria, del fotógrafo Eduardo Fisicaro, o la retrospectiva del artista plástico salteño Andrés Gauna, imponían nuevos focos de atención. Habitar de esta forma, celebratoria y reflexiva a la vez, un espacio tan emblemático como la ex ESMA, es seguramente otro de los logros de esta feliz continuidad del Encuentro Músicas de Provincia.

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Raúl Carnota, padrino de Músicas de Provincias, inauguró esta edición del encuentro.
 
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