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Lunes, 2 de diciembre de 2013

MUSICA › EL CICLO MUSICA AL ATARDECER LLEGO HASTA LA RECOLETA

Donde las promesas se juntan con los consagrados

 Por Sergio Sánchez

Aunque ya no tenga 15 años, Soledad Pastorutti revolea el poncho como en esas épocas. Lo hace con la misma energía y vitalidad que cuando salió elegida Revelación en Cosquín, allá por 1996. La diferencia es que eso de cantar en un escenario frente a cientos de espectadores no es nada nuevo para ella. En seguida, se pone al público en el bolsillo. La misma experiencia y seguridad demuestra el Sexteto Mayor, una verdadera aplanadora del tango. Un rato antes, las nuevas promesas Enroque, Sofía Assis y Miriam Martino mostraron sus canciones en el ciclo Música al Atardecer, una iniciativa del plan nacional Igualdad Cultural que apunta a “llevar la cultura a todos los rincones del país”, siempre con entrada libre y gratuita. Al cierre de esta edición, el Chaqueño Palavecino y el charanguista Jaime Torres repasaban lo mejor del repertorio folklórico del noroeste en plena Recoleta, frente al Palais de Glace.

La jornada del sábado abrió con el concierto de la inquietante cantora Miriam Martino, una de las ganadoras de los concursos organizados por Igualdad Cultural. La intención es reunir en un mismo espacio a artistas consagrados y a nuevas figuras de la música popular. Una suerte de retroalimentación artística. Bajo un sol picante, de a poco la plazoleta Julio de Caro se fue poblando de público. Algunos elegían refugiarse bajo un árbol o recostarse en el pasto, otros preferían asomar el oído más cerca del escenario, pero también estaban aquellos que no se detenían a escuchar a los músicos y preferían sólo chusmear la feria de artesanías. Pero, a medida que la tarde avanzaba, los alrededores del escenario se iban poblando. Luego de Martino, el cuarteto Enroque regaló un set folklórico con canciones templadas y hasta sorprendió con una oda al mate. Entonces, llegó el turno de Sofía “La Tucumanita” Assis, quien evidenció buenas dotes vocales. La joven de 21 años interpretó la primera chacarera de la tarde y se lució con el clásico “Zamba para olvidar”, de Daniel Toro y Julio Fontana.

Con los primeros tonos del Sexteto Mayor, no quedó ni un turista en la feria de artesanías. En manada, todos se amontonaron cerca del escenario. El tango, claro, es la carta de presentación de los porteños. Pero esta vez no era un espectáculo “pensado para turistas”. La cosa iba más allá. Integrado por un contrabajo, un piano, dos violines y dos bandoneones, el ensamble inició el concierto con una selección de temas de Carlos Gardel. “El día que me quieras” y “Volver” se fusionaron en una misma pieza instrumental. Fue entonces cuando la nocturna voz de Raúl Lavié se sumó al sexteto. Y llegó, también, la primera ovación de la tarde. Lavié es un reconocido y experimentado cantor de tango. “Anoche”, “Romance del barrio” y “Garúa” pasaron por su garganta. Y la más aplaudida: “Naranjo en flor”.

La tarde empezaba a despedirse cuando Soledad irrumpió en el escenario. Y el grito de sus fans se escuchó hasta en Arequito. “Que levanten las manos los curiosos que vieron luz y entraron. Gracias por quedarse y prestarnos su oído. Esta música, que es del interior del país, está orgullosa de tener este espacio”, dijo Pastorutti, quien también se presentará el sábado 7 en la XX Fiesta del Día Nacional del Gaucho, en Tecnópolis. El repertorio folklórico de la cantante recorrió principalmente el Noroeste y el Litoral. Desde “Chacarera para mi vuelta” hasta el chamamé “Puerto Tirol”. Y las inevitables “La viajera”, “Entre a mi pago sin golpear”, “A Don Ata”, “Tren del cielo” y “El bahiano”. El momento emotivo sucedió cuando invitó a su hermana, Natalia Pastorutti, a cantar “Hermanas”.

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