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Viernes, 22 de agosto de 2014

MUSICA › RONDA DE CANTORES Y CON-VIVENCIA TANGUERA, EN EL FESTIVAL DE TANGO

Todas las generaciones del 2x4

“El tango que se hace hoy se impone por su propio peso”, señala Hernán “Cucuza” Castiello, gestor de los dos ciclos que trenzarán valores de ayer y de hoy en la Usina del Arte: una forma de seguir demostrando que la música ciudadana está lejos de lo apolillado.

 Por Karina Micheletto

Una Ronda de cantores que reúne a veteranos que cantaron con Troilo o Pugliese, a los de la “generación intermedia” y a los muy jóvenes, esos que conforman el semillero. Una invitación a la Con-vivencia tanguera, donde cohabitan pacíficamente tangos clásicos y Estelares, por ejemplo. Donde “el tango de Troilo, de Goyeneche, de Cadícamo, convivirá con el de Acho Estol, Tape Rubín, Me Darás Mil Hijos o Leonardo Favio. Los tangos de Gardel y Le Pera serán uno con tangos de Luca Prodan”, según se promete. Ambas invitaciones forman parte del abanico de opciones que abre el Festival de Tango en su sección Los clásicos del futuro, y en ambas el cantor e infatigable gestor tanguero Hernán “Cucuza” Castiello tiene algo que ver. Hoy a las 21, en la Usina del Arte (Caffarena 1), la Ronda de cantores reunirá a Abel Córdoba, Nora Roca, Victoria Morán, Jesús Hidalgo y Nicolás Abosky, con la coordinación –y algún que otro aporte “para despuntar el vicio”– de Castiello. Y el domingo a las 16, en el mismo escenario, el cantor pivoteará la Con-vivencia tanguera, junto a su grupo y con invitados como Manuel Moretti de Estelares y Walter “Chino” Laborde.

No es la primera vez que Castiello lleva adelante la reunión de cantores que podrá escucharse hoy, bien sustentada por el cuarteto de guitarras de Horacio Avilano. Y así como en una primera edición de esta ronda, el lunes pasado, sonó una voz que acompañó a Troilo como la de Nelly Vázquez, junto a las de Cardenal Domínguez, Luis Filipelli, Karina Beorlegui y Bárbara Grabinsky –el “nuevo talento” del semillero–, hoy serán de la partida un histórico cantor de Pugliese como Abel Córdoba, Nora Roca, Victoria Morán, Jesús Hidalgo y el muy nuevo Nicolás Abosky. Es en esta nueva camada, dice Castiello, que se intenta poner el foco especialmente en esta edición. “Yo soy un bicho inquieto. Cuando canto, no sólo canto: conozco gente, aprendo, me gusta escuchar a otros y estoy abierto a lo que está pasando hoy, más allá de que por suerte conozco la raíz, porque lo viví de chico”, se presenta. “Y entre todo eso que veo, siento que se está cocinando algo grande en el tango de hoy. Sería una pena dejarlo pasar y no mostrarlo en el Festival de Tango. Por suerte han convocado a una serie de cantores y músicos –no sólo a mí– para que demos nuestros aportes sobre lo que vemos en este tango de hoy.”

–¿Y qué es lo que ve usted?

–Como cantor, pero también, y sobre todo, como público, veo que a partir de 2000, de la mano de gente como el Tape Rubin o la Fierro, o La Chicana, realmente hubo un resurgimiento. Y ahora se está alcanzando el momento más alto, una especie de cima del tango. Y por eso ahora el festival tiene más espacio para los jóvenes, porque ese tango que se hace hoy se impone por su propio peso. Siempre se habla de la época de oro del tango, la de los ’40 o los ’50. No quiero entrar a comparar, porque tampoco sería justo, pero sí puedo decir que hoy también hay un resplandor, un brillo muy fuerte.

–¿Y hacia dónde apunta la Con-vivencia tanguera?

–La idea inicial era alternar tangos tradicionales y tangos contemporáneos, más o menos en igual proporción; es algo que yo venía haciendo en el Centro Cultural de la Cooperación. Pero este año se redobló la apuesta y así metí “Carabelas nada”, de Fito Páez, en versión tanguera, claro. Y viene Manuel Moretti, el cantante de Estelares, vamos a hacer juntos un tango clásico y un tema de Estelares. Después habrá otros encuentros que ya son cotidianos; con el Chino Laborde, por ejemplo, somos amigos y además lo admiro mucho. Y después, algún invitado sorpresa. Vengan si quieren saber quién es...

–El Festival de Tango tiene su espacio “Biromes y servilletas”, dedicado a los nuevos tangos. ¿En lo compositivo también ve hoy una época de oro?

–No todavía. Pero sí imagino que lo que en su momento para los tangueros habrán sido Cadícamo o Manzi, para la generación más cercana hoy son Juan Seren, que por suerte apareció ahora, o el Tape Rubín o Acho Estol, que ya son clásicos de una nueva época. También está bueno que, como pasaba antes, hay diferentes estilos delineados entre los compositores. No es lo mismo cómo escribe Raimundo Rosales, que yo encuentro más cercano a Horacio Ferrer, que Acho o el Tape, con una poética más urbana, o más suburbana, inclusive más lumpen, carcelaria, más cercana a un Centeya.

Castiello escribió un tango que se ganó un lugar en este panorama actual –“Tibieza”, ganador del certamen Hugo del Carril–, y algunos otros, pero asegura que no se considera letrista ni compositor: “Soy más cantor y jugador de fútbol que otra cosa”, se define. Desde el bar El Faro de Villa Urquiza, y en un comienzo junto al guitarrista Moscato Luna, Castiello llevó adelante una militancia tanguera que ya lleva ocho años convocando a un amplio abanico de artistas y generando nuevos espacios para el tango. El próximo viernes 12 de septiembre volverá a ser anfitrión allí (en Constituyentes y Pampa), junto a Sebastián Zasali en bandoneón, Noelia Sikunas en piano y su hijo Mateo Castiello en guitarra (la misma formación que lo acompañará este domingo en el Festival de Tango). Desde uno u otro escenario, en Ronda de cantores o en Con-vivencia tanguera, el tango sigue sonando en tiempo presente.

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“Sin querer comparar, hoy también hay un resplandor, un brillo, muy fuerte”, dice Cucuza.
 
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