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Viernes, 26 de septiembre de 2014

MUSICA › DREAM THEATER TOCARA HOY Y MAÑANA EN MANDARINE PARK

Virtuosismo, corazón y melodía

La banda de metal progresivo vuelve a Buenos Aires con el que, según el tecladista Jordan Rudess, es el mejor show de su extensa carrera. “Serán más de tres horas de show con canciones de diferentes etapas”, anticipa el músico.

 Por Mario Yannoulas

A diferencia de sus compañeros, Jordan Rudess habla mucho y para afuera. Acaso ese apremio por tapar los baches de la conversación sea el mismo que opera para llenar los espacios de su vida, porque la agenda del tecladista de Dream Theater está ciertamente anegada. Sea en una sala de ensayo, un estudio, o en su casa en Nueva York, reparte el tiempo entre el quinteto de metal progresivo y otras faenas personales que lo apasionan de igual manera, como el proyecto Orkeystra, que va a compartir con otros tecladistas virtuosos, o su propia empresa de software dedicado a la música, Wizdom Muzic, con la que acaba de destapar una nueva aplicación. “Se llama HarmonyWiz, la estamos desarrollando para distintos sistemas operativos. Le ofrece hacer música a un artista que no necesariamente sea músico, porque cualquiera puede dibujar líneas con el dedo que después se traducen en frases musicales. Me interesa mucho la tecnología y cómo se la puede usar en función de la expresión, es prácticamente mágico”, se entusiasma.

Por estos días, Dream Theater es en su totalidad un conjunto atareado. Célebre por sus extensas y procesadas listas de temas –entre otras cosas–, el grupo estadounidense de súper músicos retorna a suelo argentino después de la edición de Live at Luna Park, aquel registro triple en vivo tomado en 2012 en el emblemático recinto porteño. Esta vez convocan hoy y mañana desde las 18.30 en el Mandarine Park de Punta Carrasco, y Rudess no amarretea promesas: “Para este tour, tenemos tres horas de show con canciones de diferentes etapas. Va a ser una producción en el sentido estricto de la palabra, la música va a fusionarse con el video, las luces, la escenografía... Está todo muy bien planeado. En mi opinión, éste es el mejor show que Dream Theater haya hecho. Me parece una excelente manera de tratar a los fans que ya nos vieron y a los que vienen por primera vez”.

Días después de la irrupción porteña, se aguarda el lanzamiento de un nuevo DVD en vivo titulado Breaking the Fourth Wall, grabado en marzo en la Boston Opera House, en la ciudad natal del grupo. “La sala es increíble y hay una orquesta tocando nuestra música, dirigida por un protegido mío de Berklee. Fue un evento único, ahí sentimos que cerramos un círculo”, analiza Rudess. Y, a propósito de círculos, en un mes se van a cumplir quince años de la salida de Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory, álbum conceptual que selló el ingreso de Rudess en reemplazo del cascoteado Derek Sherinian, y que hasta hoy no abdica como “obra maestra” para el grueso de los fanáticos. “Amo ese disco”, concede el tecladista. “No sólo está en un lugar especial de mi corazón porque fue el primero en el que estuve, también porque pude expresarme con total frescura y soltarme a la hora de orquestar.”

–La música de Dream Theater no es “fácil” de escuchar, pero volvieron a agregar una fecha en la Argentina, aun habiendo venido varias veces. ¿Cómo explica eso?

–Una de las principales diferencias entre Dream Theater y muchas otras bandas que tocan cosas de alguna manera complicadas es que nuestra música tiene mucho corazón y mucha melodía. Está bien: puede que sea técnica, virtuosa, intensa, pero lo que nos acerca a la gente son las hermosas melodías que le permiten al público cantar con nosotros. Incluso en una canción de rock agresiva vamos a intentar hacer lo mismo. Eso es fundamental. Hay mucha música dando vueltas, grandes bandas que en lo personal adoro, pero que nunca tocaron para mucha gente porque no tienen sentido melódico en su arte.

–En el disco que editaron el año pasado, el baterista Mike Mangini participó por primera vez del proceso completo. ¿Aportó a la composición?

–Mike estuvo con toda su energía durante el proceso, y de alguna manera cambió la naturaleza de composición de la banda. Siempre que queríamos probar algo, estaba disponible para tocar y sumar ideas. Realmente aportó cosas muy interesantes en cuanto a estructuras, por las que hay que darle crédito. Lo más común es que el baterista se ocupe del ritmo y nada más, pero Mike Mangini es un baterista único. Nunca había trabajado con alguien así.

–En otras oportunidades tomaron material de pruebas de sonido para nuevas canciones. ¿Qué lugar ocupó la improvisación en este caso?

–Zapar siempre es algo loco, caótico. Pueden surgir ideas de cualquier lado, pero somos una banda muy estructurada en todos los aspectos, y esta vez la gran mayoría del material lo trabajamos en el estudio de manera muy consciente. Mientras componíamos el disco, fue fundamental tener todo el set armado en la sala, así que si a alguno se le ocurría algo, fuera un riff, una base, un arreglo o cualquier otra cosa, nos sentábamos tranquilos con los auriculares y nos poníamos a trabajar. Si bien solemos zapar como cualquier banda, siempre tratamos de limitar el caos.

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Dream Theater editó en 2012 un DVD grabado en la Argentina, Live at Luna Park.
 
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