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Miércoles, 26 de agosto de 2015

MUSICA › OSVALDO PIRO INAUGURA EL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE TANGO

Para pensar lo que se escucha

“Espero que el congreso se institucionalice y se haga muchas veces, durante muchos años, es importante para quienes queremos defender lo que nos corresponde”, opina el pianista y compositor, que esta noche abre el fuego en el Teatro El Globo.

 Por Andrés Valenzuela

“No hay cosa más hermosa que la creación, el trabajo intelectual te da juventud eterna”, asegura Osvaldo Piro. Algo de razón debe tener: con 78 años, lleva medio siglo dirigiendo sus propias orquestas de tango, y mucho más componiendo y arreglando en 2x4. Hoy a las 20.30, en el Teatro El Globo (Marcelo T. de Alvear 1155), dará el concierto inaugural del Primer Congreso Nacional de la Academia Nacional de Tango. Allí volverá a uno de los espacios privilegiados de su extensa trayectoria: la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto. La ponencias, debates y mesas de trabajo del congreso comenzarán mañana a las 14 y serán todas en el Museo Mundial del Tango Horacio Ferrer que alberga la Academia (Av. de Mayo 833). La actividad académica se extenderá hasta el sábado y el domingo la actividad se trasladará a La Ballena Azul del Centro Cultural Néstor Kirchner, donde se volverá a presentar la Filiberto. Allí también participarán Escalandrum, de Pipi Piazzolla, y Susana Rinaldi.

Piro lleva trece años viviendo en La Falda, Córdoba, un lugar donde encontró la paz para trabajar que el frenesí porteño le retaceaba. “Acá vengo unos días al mes, recargo y me vuelvo allá a componer”, explica. La distancia –y las experiencias acumuladas– también le permite observar el panorama del tango con cierta perspectiva. En este sentido, observa un movimiento de las orquestas más recientes hacia un tango más bailable, más amigo con los habitués de las pistas. El director de orquesta celebra el interés “de barricada” de sus colegas más jóvenes, aunque reconoce que no es una vertiente que le interese particularmente. “En los ’40 y ’50 los bailarines provocaron un gran movimiento, pero cuando el tango dejó de ser negocio, empezamos una línea muy distinta en la que quien compone y arregla empieza a volar y tomar dimensión”, señala a Página/12. Ese debate se mantuvo –con matices– durante algunas décadas, aunque para él jamás hubo dudas. “Jamás tuve una orquesta pensada para los bailarines porque ya no era un mercado importante el baile, y mucho menos me lo voy a plantear en esta etapa de mi vida, pero me parece bien que lo hagan los chicos nuevos”, considera.

Sin embargo, les vaticina un próximo movimiento hacia otras vertientes del tango. “Yo digo que ya van a cambiar porque se van a aburrir”, plantea. Para Piro, componer o arreglar pensando en la rítmica de los pies y la pista “ata” a los músicos. “A mí no me ha gustado nunca estar al servicio del bailarín, porque dejás de ser vos, sos un apéndice de lo que él necesita.”

Esta tensión entre las dos facetas del género viene de larga data, advierte. “El mismo Pichuco, que fue el gran referente de nuestra generación de bandoneonistas, tenía ese tipo de problemas”, recuerda. “Se habla mucho de la goma de Pichuco, que le borraba a Piazzolla las mejores partes, pero él estaba obligado en ese momento a no desencajarse con ese mercado del baile”. Con todo, Piro destaca la salida laboral que significa. “Si no no tienen dónde mostrarse, se inventan un trabajo ellos mismos, que es muy noble”, aplaude.

Cuando habla de músicos jóvenes, el bandoneonista no se limita a las orquestas bailables. Conoce de cerca el talento de los nuevos músicos de toda índole, tanto por su paso por la Filiberto como por su trabajo en la orquesta del teatro Libertador, de Córdoba, o la propia orquesta que conformó en la provincia de las sierras a partir de valores locales. Chicos que, además, confiesa que lo animaron a preparar su próximo disco, en lugar de sólo limitarse a componer. “Hay una generación con mucho vuelo musical porque ahora los chicos se forman de otra manera”, celebra. En esa vena, destaca el rol de Astor Piazzolla, referente de su generación. “Nos obligó a todos a estudiar, y mucho más a los jóvenes de ahora”, apunta y enumera algunas escuelas especializadas, como la de Avellaneda o la Emilio Balcarce.

En este momento de efervescencia y alto nivel técnico en el tango, un congreso nacional le parece algo “fundamental”, asegura. Además, lo considera un paso importante para defender el bagaje nacional contra las imposiciones culturales de los centros de poder internacionales. “Acá en un momento los de RCA Víctor trajeron a un centroamericano como gerente general, el tipo preguntó qué era todo eso, le dijeron que tango, dijo que estaba perimido y lo mandó a incinerar”, lamenta. Parte de ese acervo se salvó gracias a los coleccionistas o se recuperó técnicamente a través de sellos españoles y japoneses, agrega. Piro compara esos momentos oscuros con la defensa de lo propio de Brasil. “Se defendieron maravillosamente, no se dejaron poner la bota encima, como el resto de América latina”, destaca.

“Espero que el congreso se institucionalice y se haga muchas veces, durante muchos años, es importante para quienes queremos defender lo que nos corresponde”, opina. “¿No te parece que nos está faltando una grabadora nacional? ¿O pensar una editorial de libros y música? Algo de eso escuché últimamente y ojalá tome forma”, se esperanza. También aboga por una ley de mecenazgo que fomente la inversión privada.

Mientras tanto, en el congreso los debates recorrerán un abanico temático tanguero generoso que irá desde la historia y evolución de su danza (con Gloria y Eduardo Arquimbau, Gloria Dinzel y Milena Plebs), mesas de reflexión mayoritariamente histórica como la que vinculará el 2x4 con la inmigración (con José Judcovski, Roberto Martínez, Alejandro Molinari y Sonia Ursini), con el lunfardo (Oscar Conde, Otilia da Veiga, Oscar del Priore y Alberto Romeo) o el coleccionismo (con Enrique Binda, Carlos Puente y Gabriel Soria, presidente de la Academia). También habrá espacio para lo contemporáneo, con un panorama del tango actual (con Fabián Bertero, Miguel Jubany, Alejandro Martino y Matías Mauricio) y para las industrias culturales y del entretenimiento (con Rubén Berenblum, Ana Jaramillo, José Kokubu y Leo Vinci). Tras las jornadas de debates, el sábado habrá una puesta en común con las conclusiones de cada mesa y un balance general de la primera edición del congreso. Porque el tango no sólo se toca y se baila, también se piensa.

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“Astor Piazzolla nos obligó a todos a estudiar”, reconoce el maestro Osvaldo Piro.
Imagen: Pablo Piovano
 
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