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Sábado, 26 de marzo de 2016

MUSICA › ESTá EN RIESGO EL PROGRAMA NACIONAL DE ORQUESTAS Y COROS INFANTILES Y JUVENILES

Una iniciativa que modifica vidas

Hay “incertidumbre” acerca de la continuidad del programa por el que 20 mil chicos de los barrios más castigados del país se integran a coros y orquestas. La propuesta depende del Ministerio de Educación de la Nación, que no renovó los contratos de los docentes.

 Por María Daniela Yaccar

Nada menos que 20 mil chicos participan del Programa Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles para el Bicentenario, una iniciativa que, según coinciden docentes que la llevan adelante, modifica la vida de niños, adolescentes, familias y comunidades. En aulas de escuelas de los barrios más castigados del país, los chicos aprenden a leer partituras, acceden a conocimientos de práctica coral y a instrumentos que quizá nunca habían visto y que se pueden llevar a sus casas. Además, son invitados a encuentros, capacitaciones y giras. Es “una apuesta a la educación pública, la inclusión social y la igualdad de derechos”, según el Colectivo de Trabajadores de las Orquestas y Coros del Bicentenario. Actualmente, la continuidad del programa está en riesgo.

La propuesta depende del Ministerio de Educación de la Nación. Los contratos de los docentes venían renovándose anualmente. Este año, con el cambio de gestión, la mayoría –son 2 mil en total– no ha renovado aún. “Y los que firmaron lo hicieron por dos meses. Algunos por marzo y abril. No tenemos certeza de que ninguna orquesta tenga un contrato superior a cuatro meses”, informa a Página/12 Valeria Rozengardt, integrante del Colectivo. Los trabajadores son monotributistas, es decir, precarizados. La semana pasada, el Colectivo emitió un comunicado para denunciar la “incertidumbre” que tiñe a la iniciativa en un contexto de “creciente estigmatización y despidos en el área pública, cierre de programas que garantizan el acceso a la cultura, la salud y la educación, y la represión a trabajadores”.

Al problema contractual se suma el salarial: muchos docentes trabajan sin cobrar. En Quilmes, por ejemplo, a mediados de marzo los maestros no habían cobrado sus sueldos de noviembre y diciembre de 2015. Luego de una conferencia de prensa y de actividades en la plaza central, tuvieron una respuesta y les pagaron, aunque aún se les deben los haberes de 2016. La situación del programa adquiere particularidades en cada zona del país. Si bien su continuidad depende de la Dirección de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación de la Nación, “el presupuesto lo administra cada provincia y, después, cada municipio”, detalla Rozengardt. “Hay municipios con más o menos dificultades para armar este tipo de convenios o con más o menos afinidad con el proyecto”, explica.

Como única respuesta de parte de las nuevas autoridades nacionales, los trabajadores recibieron un mail en el que les aseguraron que María Pace, directora entrante del área socioeducativa, había manifestado su voluntad de continuar con la propuesta. “Pero esto no se expresó en ningún contrato ni fue comunicado oficialmente. Sabemos que hay rumores de provincialización”, dice la docente de Quilmes. En línea con estas declaraciones, Página/12 pudo saber que una de las intenciones del Ministerio es la “federalización” de la propuesta, lo que entraña un peligro: la “potestad” que podrían adquirir las autoridades provinciales para tomar decisiones –ya sin la intervención de los municipios–, aun cuando perjudiquen el alcance del programa.

La situación afecta a 161 coros y 140 orquestas de prácticamente todas las provincias. “En Buenos Aires, la mayoría de las orquestas decidió volver con un día fuerte de actividad, en lugar de tres o cuatro. Decidimos trabajar para que el programa siga y para mantenernos en contacto con los chicos”, sostiene Rozengardt. Mediante la página de Facebook “Yo apoyo a las orquestas y coros del Bicentenario”, Julia Zenko, Javier Malosetti, María de los Angeles Ledesma, Inés Estévez, Peteco Carabajal y Horacio Fontova, entre otros artistas, han abrazado el reclamo. Allí se comparten, además, notas, imágenes y mensajes desde distintos puntos del país. El sábado, varias orquestas de la provincia de Buenos Aires ofrecieron conciertos. Antes hubo una movida importante en Rosario. El Colectivo prepara una actividad “grande” para el 14 de abril, posiblemente frente al Palacio Pizzurno, donde habrá otra jornada este martes, desde las 12.

El programa funciona desde 2008 en escuelas de barrios vulnerables, usualmente a contra turno, y es abierto a la comunidad. Tiene como precedente el creado por Claudio Espector para la Ciudad de Buenos Aires. En efecto, viejos alumnos del programa porteño dan clases ahora para el de alcance nacional, lo que revela “una lógica de desarrollo de la vocación”. “Los pibes van por gusto y las familias se maravillan. La orquesta contiene un montón de situaciones. Llegan chicos con realidades complicadas; pibes golpeados, abandonados. Y siempre vuelven”, destaca Rozengardt. En los fundamentos del programa nacional –que tiene como coordinador a Espector– figuran como objetivos la inclusión y la retención de niños y jóvenes en instituciones educativas. Este modelo de enseñanza musical se desarrolla en América latina desde hace treinta años.

Impacto en los cuatro puntos cardinales

“Es maravilloso porque persigue la promoción del derecho a la formación artística. Va en contra de la formación clásica, meritocrática, directamente alineada con la retórica del talento”, opina Natalia García Cervera, docente de educación vocal y lenguaje musical en Ingeniero Budge (provincia de Buenos Aires) y Santo Tomé (Santa Fe). “Este es un trabajo muy necesario, que se hace sobre la autoestima de los chicos y los valores. Es increíble la cantidad de conceptos que uno puede bajar trabajando desde lo coral, como el respeto por el compañero o la proyección hacia el futuro. Está súper comprobado que el programa mejora no sólo al chico, sino a todo su entorno familiar y barrial. Incluso su performance en la escuela”, concluye García Cervera.

Además, destaca lo “barato” que resulta: “En el caso de los coros, trabajan tres docentes para 60 pibes. Las orquestas son más onerosas, pero tampoco son inaccesibles. Para el impacto que tiene a nivel educativo y territorial, no es una gran inversión”. “Si tengo que ir mañana a decirles a mis chicos de Budge que esto se cierra, me muero de tristeza”, se lamenta. Uno de los hitos del programa fue un encuentro en Mar del Plata, en 2009, cuando se juntaron a ensayar niños y adolescentes de la Argentina, Paraguay, Brasil, Chile y Colombia, y fueron capacitados por Rubén Rada, Verónica Condomí y el Chango Spasiuk, entre otros exponentes de la música popular y clásica. “Mis alumnos tuvieron también la posibilidad de cantar ‘El carnavalito del duende’ con Roxana Carabajal y de estrenar el órgano de tubos de La Ballena Azul (en el CCK). Han tenido una formación integral y muy buena”, recalca García Cervera.

Desde Neuquén, Eva Vera sostiene que “es fuerte estar en el proyecto”. “Llegás a un lugar donde los pibes viven a dos horas de la ciudad, con cinco profesores que saben un montón de música. Nos mandan instrumentos re lindos, y en dos o tres meses los chicos aprenden a tocarlos. En un año tenés una orquesta”, resume la docente de violín, viola y lenguaje en Cuenca XV y Bouquet Roldán. En Neuquén hay dos orquestas y cinco coros, y cada vez menos profesores. Los que se mantienen en la lucha están trabajando sin contrato. “Si no vamos, los chicos se dispersan”, apunta Vera.

Los contratos los hace la administración provincial. La Unidad Coordinadora Provincial, dependencia que gestiona y difunde programas nacionales educativos, les pidió a los docentes que no trabajaran sin contrato. “Porque se complica si les pasa algo”, les dijeron. “Pero los padres ya habían decidido quedarse con nosotros en clases y conciertos, por si pasaba algo. De Nación no tenemos respuesta. La ministra de Educación de la provincia nos manifestó su voluntad de que el proyecto continúe, pero no sabemos si nos van a pagar. En momentos de conflicto, estos proyectos se fortalecen. Se ve que padres, vecinos y medios están interesados. Y eso nos da fuerza”, concluye la docente.

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Las orquestas Mainumbí y El Puente tocaron juntas el sábado pasado en la Plaza de San Vicente.
Imagen: Colectivo de Trabajadores de las Orquestas y Coros del Bicentenario
 
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