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Sábado, 22 de octubre de 2016

MUSICA › ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ORQUESTAS JUVENILES, EN EL LUNA PARK Y LA FACULTAD DE DERECHO

Por un fuerte contenido de inclusión

“Queremos transmitir la idea de que la música es una herramienta de inclusión y de contención; todos los funcionarios deberían apostar a ella para construir un país mejor”, sostiene Andrea Merenzon, gestora del encuentro, que suma 2700 jóvenes del país y del exterior.

 Por María Daniela Yaccar

“Si en todas las escuelas del país hubiese orquestas en paralelo a la educación formal, en relativamente pocos años se podría combatir la violencia.” La fagotista y gestora Andrea Merenzon no duda del poder que tiene la música en los jóvenes. En su educación, en sus vínculos, en su autoestima. Por eso habla con mucho entusiasmo del decimosexto Encuentro Internacional de Orquestas Juveniles (EIOJ), que organiza. Nada menos que 2700 jóvenes de distintos puntos del país y del exterior se reunirán en el escenario del Luna Park (Corrientes y Bouchard), el lunes desde las 20.30, para el concierto final, acompañados por Antonio Tarrago Ros. Hoy y mañana en la Facultad de Derecho (Figueroa Alcorta 2263), desde las 13, habrá conciertos individuales de cada orquesta (son 50 en total). Del encuentro participarán, además, veinte coros y bailarines folklóricos.

Se trata de una iniciativa de la Fundación para el Desarrollo, la Cultura y el Arte (Fundecua) y la Asociación Civil El Dorado, que también organizan Iguazú en Concierto y son dirigidas por Merenzon. El EIOJ cuenta con el auspicio de la Ley de Mecenazgo del gobierno porteño. En esta oportunidad, se sumarán orquestas e intérpretes de México, Bolivia, Paraguay, Brasil y Chile. Destacan las actuaciones de la Orquesta de Cuerdas del Grupo GPA (Brasil), la orquesta del Sistema de Orquestas Juveniles de Jujuy, la Camerata Guarneri (Salta), Los Grillos Sinfónicos (Misiones), la Orquesta Académica Sonidos de la Tierra (Paraguay) y agrupaciones que persiguen fuertemente la inclusión, como la de Berisso o la de Maschwitz. La convocatoria es bastante particular: queda cerrada cuando hay 50 orquestas inscriptas. Es decir, no se realiza una selección. “No hay condicionamientos de ningún tipo”, subraya Merenzon.

Las reunidas por esta cita son orquestas de distintos tipos: algunas surgieron de programas sociales, otras dependen de instituciones educativas y otras son formativas de músicos profesionales. A todas, el EIOJ busca promoverlas, fomentarlas, hacerlas visibles. “Uno de los objetivos es que atraigan la atención de sus propios centros de poder. Muchas vienen desde el interior. El viaje y la participación, además de ser estímulos para los chicos, implican la posibilidad de hacerse visibles en sus ciudades, pueblos y provincias. Permiten conseguir apoyos locales”, sostiene la organizadora. Pero los propósitos del encuentro no se agotan ahí. Aparte, la organización brinda asistencia técnica y pedagógica. Si hace falta, se les ofrecen instrumentos, partituras y hasta arreglos musicales que están en una base de datos. También asistencia a través de Skype. En Buenos Aires, los chicos podrán acceder a clases magistrales de docentes del Colón y de la Sinfónica Nacional.

Lo recaudado en el Luna Park –para la Facultad de Derecho las entradas son gratuitas– se destinará a la campaña “Reviviendo música”, una colecta de instrumentos para donar a programas sociales. El domingo en esa casa de estudios, a las 12 y a las 16.30 se presentará el Musicatorio, laboratorio interactivo que permitirá al visitante conocer la producción de sonidos de los instrumentos de una orquesta sinfónica, guiado por los jóvenes. Merenzon hace hincapié en el hecho de que el encuentro “fomenta la interpretación de diferentes músicas: la académica, la popular y la étnica, de cada lugar”. “En contacto con diferentes culturas se enriquece el conocimiento del chico”, resalta. El repertorio del lunes incluye el “Concerto grosso alla rustica”, de Les Luthiers; “Libertango”, de Astor Piazzolla; el Himno Nacional Argentino; “Mais que nada”, de Sergio Mendez; “Al jardín de la república”, de Virgilio Carmona; “Tema de la sinfonía nuevo mundo”, de Dvorak arr B. Pfeil & R. Rodriguez; “El Chamarritero”, “María va” y “La vida y la libertad”, de Antonio Tarrago Ros.

“El encuentro tiene un fuerte contenido de inclusión. No es un mero espectáculo. Queremos transmitir la idea de que la música es una herramienta de inclusión y de contención, y que todos los funcionarios apuesten a ella para construir un país mejor”, sostiene la fagotista. En este sentido, agrega que se ha logrado, con los años, mayor participación del Estado en la educación musical de jóvenes, pero que debería ser aún “más contundente”. “Está comprobado científicamente que el estudio de música a temprana edad desarrolla aspectos intelectuales y sociales de una criatura. Tiene muchísimas virtudes: se estimula una sensibilidad, una actitud de grupo, el respeto por una autoridad. El entorno familiar y social escucha al chico, lo aplaude; su autoestima se reafirma a muy temprana edad. La orquesta pone color a las vidas de los chicos”, concluye.

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Los chicos podrán acceder a clases magistrales de docentes del Colón y la Sinfónica Nacional.
 
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