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Viernes, 22 de febrero de 2008

MUSICA › EL DEBUT DE EL CUATRIYO

Un colectivo que se dedica al yass

El grupo integrado por Fernando Lerman, Alejandro Manzoni, Máximo Rodríguez y Leandro Savelón mostrará este domingo su cruce entre los lenguajes del jazz y la música rioplatense, enriquecido por una filosofía cooperativa: “Todos somos compositores, cada uno sigue su línea y su propio recorrido”.

 Por Santiago Giordano

Escribir sobre música muchas veces exige un acto de soberbia, una fanfarronada acaso necesaria para sostener, de cualquier manera, la ambigua tarea de traducir en palabras lo que pudo haber dicho el sonido. Más allá de las discusiones que desde hace siglos son parte de la fruición musical y sus consiguientes manifestaciones escritas, hay oportunidades en las que asoma la palabra capaz de resumir, con la fuerza de una sigla, lo que se cifra entre los sonidos. Es el caso de yass, el término que adopta el grupo El Cuatriyo para explicar la propuesta de su primer trabajo discográfico. Como el jazz, pero pronunciado con tonada del Río de la Plata; algo así como una traducción parcial que, sin variar el significado, quiere decir otra cosa. El grupo tomó el término prestado del programa radial Revuelto Gramajo, de FM La Tribu, y ahora es la carta de presentación de su primer disco, que lleva el nombre de la agrupación y que presentarán este domingo en Notorious (Callao 966).

“A la hora de decir qué música tocamos nos pareció interesante definirla de esa manera”, explica Fernando Lerman, saxofonista del cuarteto. “Siempre me preocupó el tema de la identidad y prefiero, por ejemplo, tocar un ritmo de chacarera como debe ser y permitirme cierto enriquecimiento armónico respecto de una chacarera tradicional. Pero la idea no es partir del jazz para hacer un aire de folklore. Hay muchos músicos que estudiaron en Estados Unidos, en la Berklee, por ejemplo, y les basta tocar un seis por ocho para sentir que están haciendo una chacarera. Lo de El Cuatriyo es lo contrario: tocamos música argentina y nos permitimos usar algunos recursos del jazz.”

Detrás de esa idea que desde hace décadas jalona buena parte de la mejor música popular argentina, junto a Lerman están Alejando Manzini (piano y acordeón), Máximo Rodríguez (bajo y guitarra) y Leandro Savelón (batería y percusión), músicos experimentados. “Ojo que esto no lo inventamos nosotros, ni mucho menos”, aclara el saxofonista. “Hay muchos músicos que enriquecieron la música argentina desde ese lugar, tanto desde el ámbito clásico o académico, como Ginastera o Guastavino, como del ámbito más popular como Waldo de los Ríos.”

Si bien el de las etiquetas no deja de ser un terreno cenagoso, Lerman abona la idea de un jazz de marca nacional. “Creo que hay dos maneras de jazz argentino”, explica. “Uno que parte de los ritmos nacionales, folklóricos o urbanos, y se permite usar los recursos del jazz, como es el caso nuestro, y otro que actúa de manera inversa, tomando el jazz como referencia principal y agregando algún color local. Son dos actitudes diversas, pero muy válidas estéticamente. Este tipo de cosas se dieron también en la literatura y en otros ámbitos del arte. Sin ir más lejos, en Borges se dan las dos posturas: por un lado te cuenta del compadrito y por otro lado recurre a las sagas nórdicas.”

El disco de El Cuatriyo, editado recientemente, es doble. La primera parte está integrada por composiciones propias y la segunda, además de un video de presentación del grupo y tres sobre temas que están en el primero, propone lo que los mismos músicos del cuarteto llaman “standards de acá”: versiones de “Cinco siglos igual”, de León Gieco; “La murguita de Villa Real”, de Alejandro del Prado, y “Parte del aire”, de Fito Páez. “En ese caso imitamos el recurso y la actitud de los jazzistas clásicos –advierte Lerman–, tomamos un tema de un repertorio cercano a nosotros y lo exponemos según nuestro impulso, recreándolo a través de la improvisación.”

En los temas propios hay ritmos de guarania, chacarera, milonga, candombe, entre otros, que componen un mosaico variopinto. “En cuanto a cómo armamos el repertorio, la dinámica del grupo es muy democrática”, continúa el saxofonista. “Todos somos compositores, cada uno sigue su línea y su propio recorrido, pero naturalmente nos encontramos en esto de la identidad. Por eso decidimos armar un grupo, trabajar como grupo y ponerle un nombre de grupo, y no el nombre de un solista seguido de un adverbio de cantidad. El Cuatriyo es un colectivo y cada uno tiene su espacio para sus propias composiciones.”

El trabajo fue grabado a mediados del año pasado en toma directa, es decir que suena tal como será mostrado en el concierto de Notorious. “Buscamos reflejar la misma energía en estudio y en el escenario”, concluye el músico. “Todos los que formamos el grupo estamos en varios proyectos distintos y podríamos caer en la tentación de hacer un ciclo con invitados, pero tratamos de no hacerlo en este primer disco, de tocar nosotros cuatro, aprovechando las distintas combinaciones instrumentales que se dan dentro del cuarteto. Yo toco tres saxos –alto, soprano y barítono– y la flauta, Alejandro Manzoni toca piano y acordeón, Máximo Rodríguez el bajo y en un tema la guitarra, Leandro Savelón es baterista y percusionista; en fin, se da una dinámica tímbrica que es muy atractiva.”

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