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Miércoles, 18 de mayo de 2016

LITERATURA › LA SURCOREANA HAN KANG GANó EL PRESTIGIOSO PREMIO BRITáNICO POR THE VEGETARIAN

Eco de un rumor que llegó al Man Booker

La autora de la novela narró las vicisitudes de una mujer que un día decide dejar de comer carne para iniciar una búsqueda radical de purificación individual. El jurado del galardón destacó que “sorprende por la profundidad de su extrañeza”.

 Por Silvina Friera

Los interrogantes que afligían a la niña que nació en Gwanjiu en 1970 –”¿por qué estamos vivos?, ¿cuál es la mejor forma de vivir?, ¿qué pasa cuando morimos?– nunca se esfumaron del horizonte de sus preocupaciones existenciales. Después de haber padecido la dictadura de su país, la joven se formuló esas preguntas para escribir sus novelas y cuentos. La escritora surcoreana Han Kang, que deambula por la vida llena de preguntas, ganó el premio Man Booker Internacional por su novela The Vegetarian (La vegetariana), que compartirá con la británica Deborah Smith, la traductora del libro al inglés. La novela narra las vicisitudes de una mujer, Yeonghye, que un día decide dejar de comer carne, después de una pesadilla reveladora, para iniciar una búsqueda radical de purificación individual. El jurado destacó que la novela de la autora surcoreana “sorprende por la profundidad de su extrañeza”. Los editores ingleses promocionan el libro como “oscuramente alegórico, un relato kafkiano de poder, obsesión, y la lucha de una mujer para liberarse de la violencia tanto dentro como fuera de ella”.

Hay dos muy buenas razones para celebrar este premio dotado de 72.000 dólares, el más prestigioso en el Reino Unido consagrado a obras de ficción traducidas al inglés. La obra de Kang publicada en coreano en 2007 –la primera de la escritora surcoreana traducida al inglés por la editorial independiente Portobello Press– dio el gran batacazo, y se impuso ante finalistas que sólo por el peso de sus nombres y trayectorias tenían más chances de triunfar. Entre ellos estaban el premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk, que participó con A Strangeness in My Mind (Una sensación extraña), un relato que abarca 40 años en la vida de un vendedor callejero de Estambul; o el enigma cifrado en el seudónimo de la italiana Elena Ferrante con The Story of the Lost Child (La niña perdida), una novela de amor y adulterio en el lúgubre mundo del Nápoles de hace cuatro décadas; o el angoleño Jose Eduardo Agualusa, que utiliza el humor negro para relatar la historia política moderna de Angola a través de los ojos de una mujer solitaria en A General Theory of Oblivion (Una Teoría General del Olvido).

La otra razón para alegrarse es que Han Kang y su libro son conocidos por estos pagos de la lengua, a diferencia de lo que suele ocurrir con los que ganan el premio Man Booker. La editorial independiente Bajolaluna, publicó La vegetariana en 2012, traducida por Sun-me Yoon, una excelente traductora coreana formada en la Argentina. “Estamos orgullosos y felices de haber publicado en 2012 la primera traducción de esta novela a una lengua occidental, de haber presentado a Han Kang en las ferias de Guadalajara (2012) y Buenos Aires (2013), y del reconocimiento internacional que recibe ahora por su versión inglesa”, escribe Miguel Balaguer, dueño de Bajolaluna, en un correo electrónico que comparte con varios periodistas. “El primer libro de autor coreano que publicamos fue uno de poesía, Autobiografía de hielo, de Choi Seung-ho. Llegamos a él por Oliverio Coelho, que era uno de los traductores del libro y nos lo presentó a consideración para publicarlo en la editorial –recuerda Balaguer a Página/12–. Luego, el LTI Korea (Instituto de Traducción Literaria de Corea, según sus siglas en inglés) nos pidió una entrevista en la feria del libro de Guadalajara para iniciar un proyecto de colaboración. En 2011, luego de leer varios manuscritos de traducciones, de evaluarlos junto a Oliverio y de definir nuestro campo de interés, iniciamos una colección especialmente enfocada en la literatura contemporánea de Corea, convencidos de su calidad y de que despertaría interés entre los lectores argentinos. En 2011, el LTI Korea financió la visita de dos autores coreanos a la feria de Buenos Aires, que vinieron acompañados por una traductora coreana que había vivido un tiempo en la Argentina: Sun-me Yoon. Ella se interesó muchísimo por nuestro proyecto y por la editorial, y nos dijo que tenía una traducción para nosotros. De regreso en Corea, nos envió la traducción de La vegetariana y fue amor a primera vista”.

“La historia de La vegetariana es la de la mayoría de los mejores libros que he leído últimamente, que llegan a ser publicados por el interés de traductores o de lectores de otras lenguas que se acercan a proyectos chicos o independientes, o los difunden en redes o boca a boca”, explica Balaguer. “El eco de ese rumor es el que le va abriendo camino a esos libros y me parece que ése es un punto muy interesante. Sobre todo, teniendo en cuenta hasta dónde pudo llegar ese eco en este caso. El trabajo sostenido del LTI Korea, la política cultural expansiva hacia exterior para fomentar la traducción y la edición de parte del Estado coreano, la promoción internacional, la creación de una buena red de lectores, traductores y editores y, por supuesto, la confianza en la literatura de calidad son un muy buen ejemplo de la salud de un ecosistema editorial que crece al margen de las estructuras centrales y se va consolidando, no sólo aquí, sino también en algunos territorios que hasta hace poco no eran muy receptivos, como la lengua inglesa o la mismísima y concentrada Gran Bretaña”.

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Han Kang presentó la edición argentina de La vegetariana en la Feria del Libro 2013.
 
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