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Miércoles, 2 de diciembre de 2009

CINE › TOMAS ALFREDSON HABLA DE CRIATURA DE LA NOCHE, UNA DE VAMPIROS PARA TOMAR EN SERIO

“La novela es más rica que mi film”

El director sueco adaptó el libro de John Ajvide Lindqvist, bien lejano al glamour para adolescentes de la saga de Crepúsculo. Y aunque no se inspiró en otras películas del género, recupera la idea de que se puede ser gore y existencialista a la vez.

 Por Chris Dickens

Alguien tenía que ajustarles las cuentas a los vampiros abstemios de la saga Crepúsculo, y el ajuste vino de Suecia. De Gotenburgo, más precisamente. Allí se realiza el más importante festival de cine del país de Bergman y allí se presentó, a comienzos del año pasado, Let the Right One In, película de vampiros que le enseña a la saga creada por la escribidora Stephenie Meyer algo que los grandes exponentes del género saben desde siempre: que se puede ser existencialista y gore a la vez, clavando los colmillos bien a fondo y abordando al mismo tiempo el angst adolescente, con una convicción y empatía que no son de todos los días. Con el título de Criatura de la noche (el original debería traducirse como “Deja entrar al indicado”) y tras presentarse en incontables festivales del mundo entero, la película dirigida por Tomas Alfredson se estrenará este jueves en Argentina, hasta donde llega con incontables premios y nominaciones.

Basada en la novela homónima escrita por John Ajvide Lindqvist, Criatura de la noche recupera al vampiro como marginal y como trágico, en la figura de un padre y una hija recién llegados a la ciudad. Y por más que sean gente macanuda necesitan, para seguir viviendo, de la sangre ajena, que drenan sin asco de cuellos y muñecas. La originalidad de Criatura de la noche consiste en vincular a estos condenados con un par, que no es otro que un adolescente conflictuado. La crítica del mundo entero se rindió ante ella, las revistas Variety y Film Comment la incluyeron entre las diez mejores del 2008 y lo mismo hizo el diario The Guardian. Antes de filmar The Danish Girl con Nicole Kidman, su realizador, Tomas Alfredson (nacido en 1965 y con cuatro largos previos en su haber), habla, en la entrevista que sigue, de su empatía con los débiles, su escaso respeto por la doxa genérica y su idea de que la mejor forma de romper con ataduras creativas es empezarlo todo de cero.

–¿Cómo dio con el libro y qué fue lo que le interesó de él?

–Me lo pasó un amigo que creía que me podía interesar. De entrada desconfié un poco, porque los gustos en materia literaria son muy personales, y no creo demasiado en eso de “¡Leelo, te va a encantar!”. Lo tuve un tiempo en la mesita de luz, hasta que una noche empecé a leerlo y no pude parar. Lo que me cautivó fue el modo en que captaba la situación del chico al que los demás prepotean. El haber pasado por situaciones semejantes hizo que capturara mi atención. Eso, y la historia de amor con la chica. Que la novela esté situada a comienzos de los ’80, que fue la época de mi niñez, agudizó la sensación de identificación.

–¿Fue ese ángulo el que le dio deseos de llevar la novela al cine?

–Sí, eso y la forma en que está narrada: sin sentimentalismos, con sequedad y dureza.

–¿Usted fue el primer candidato para dirigir la película?

—¡Noooo! Fui el candidato número 40, o algo así. Cuando hablé con John (Lindqvist, el autor de la novela) había una larga fila de interesados haciendo cola. Por suerte a él le habían gustado mis películas previas y eso facilitó las cosas.

–¿Cree que el hecho de haber trabajado previamente con chicos ayudó a que lo eligieran?

–Es posible, ese es todo un tema.

–¿Les costó encontrar a los protagonistas?

–Sí que nos costó. En Suecia no hay actores profesionales de esa edad, por lo cual tuvimos que hacer un casting que cubrió el país de punta a punta. Tardamos un año en encontrar al chico y la chica. Era esencial: si ellos no funcionaban, toda la película se caía.

–¿Tenía alguna idea previa con respecto a cómo tenían que ser los chicos?

–Básicamente tenía que haber algún parecido entre ellos, porque para mí los dos personajes son como las dos caras de la misma moneda. Es la idea del doble: a él unos chicos lo patotean y no se anima a responder. Pero la chica sí está en condiciones de hacerlo, porque el carácter de vampira le da un salvajismo que él no tiene. La película deja abierta incluso la posibilidad de que ella sea una fantasía del chico.

–El propio Lindqvist tuvo a su cargo el guión. ¿Cómo encaró el trabajo de adaptación junto a él?

–Hubo que hacer un trabajo de “compresión” de la novela original, llevando 360 páginas a menos de dos horas de la película. Decidimos concentrarnos en la historia de amor entre el chico y la niña-vampiro, eliminando subtramas y temas colaterales. Supongo que, como suele suceder, la novela es más rica que la película. Y tal vez la película sea más concentrada, más focalizada.

–¿Tomó como referencia algún film de vampiros previo o el género en general?

–No, la verdad que no. A diferencia de Lindqvist, no soy fan del terror. Así que encaré el asunto desde cero, sin referencias, ni modelos ni nada.

–Tal vez eso es justamente lo que da al film frescura y originalidad, ¿no?

–Ojalá sea así... El tema es que me parece una tontería eso de abordar, no sé, una comedia con perros, y verse antes todas las comedias con perros. Creo que hay que hacer lo contrario: filmar desde cero, buscar inspiración no en las películas previas sobre el mismo tema, sino en cualquier otra cosa. Porque si no todo termina pareciéndose y se vuelve muy aburrido.

–Llama la atención, en la película, la utilización sistemática de planos largos, muchas veces a gran distancia de la acción.

–Creo que tanto la televisión como el ver películas en la computadora han llevado a que se filme cada vez más en planos cortos, pensados para pantallas chicas. Pero el tamaño de la pantalla de cine permite filmar con grandes encuadres, permitiendo también que la vista del espectador se pasee por el encuadre, fijándose en distintos centros de atención. Y advirtiendo también qué es lo que está faltando en la imagen, qué quedó afuera. Bah, a mí me encantan los grandes encuadres...

–Hay una remake estadounidense en preparación. ¿Estará involucrado en ella?

–No, para nada. Hay un montón de elementos de la novela que tuvimos que dejar afuera, así que sería una buena oportunidad para recuperarlos. Ojalá que quienes estén al frente de la remake puedan encontrar algún otro enfoque para contar la historia. Sería una lástima que se limitaran a copiar la versión previa o que la banalizaran. Pero, bueno, todo puede suceder, ¿no?

–Teniendo en cuenta el éxito que la película tuvo en todas partes, es de suponer que ya lo habrán contactado de Hollywood, ¿no?

–Así es.

–¿Iría a filmar allá?

–Si me dan algo de espacio y no me rodean de gente desconocida y un montón de abogados, puede ser...

Traducción, selección e introducción: Horacio Bernades.

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Alfredson dice que filmaría en Hollywood si no lo “rodean de abogados y de gente desconocida”.
 
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